Los fondos multiplican por 15 su inversión en tierra agraria desde 2005

Más de 700 empresas financieras ya operan en el sector agroalimentario

Desca concluye que la concentración de la tierra y de otros bienes básicos en manos de actores financieros erosiona no solo el equilibrio del sector agrario, sino también derechos fundamentales y el propio modelo democrático. / ARCHIVO

Valencia Fruits. Redacción.

La entrada masiva de fondos de inversión en el mercado de la tierra agraria se ha convertido en uno de los principales factores de transformación —y tensión— del sector agroalimentario a escala global. Desde 2005, estos actores financieros han multiplicado por quince su inversión en tierras de cultivo y ya superan las 700 empresas con presencia directa en el ámbito agroalimentario.

Así lo recoge el informe El capital no discrimina: la especulación en la vivienda, la alimentación y el trabajo, elaborado por el Observatorio Desca, que analiza el impacto de la “financiarización” sobre el acceso a derechos fundamentales como la alimentación y el trabajo en el medio rural.

El estudio advierte de que la creciente consideración de la tierra como un “activo seguro y rentable” está acelerando la concentración de la propiedad agraria y profundizando la desigualdad en el campo

El estudio advierte de que la creciente consideración de la tierra como un “activo seguro y rentable” —en una dinámica similar a la vivida anteriormente con la vivienda— está acelerando la concentración de la propiedad agraria y profundizando la desigualdad en el campo.

Más concentración y menos agricultores

Según el informe, el fenómeno del acaparamiento de tierras es ya global y afecta de forma directa a la pequeña agricultura, un modelo productivo basado en explotaciones familiares, superficies reducidas y una fuerte vinculación al mercado local.

La desigualdad en el acceso a la tierra se ha intensificado desde la década de los ochenta hasta alcanzar niveles extremos: en la actualidad, el 1% de las explotaciones agrarias controla cerca del 70% de la superficie agrícola mundial, una concentración que condiciona el relevo generacional, el acceso a la tierra por parte de jóvenes agricultores y la viabilidad de muchos proyectos profesionales.

Crecimiento de las operaciones en España

En el caso de España, el informe subraya el fuerte aumento de las operaciones financieras vinculadas al sector agroalimentario. Entre 2021 y 2024, el volumen de transacciones creció a un ritmo medio cercano al 2 % anual, con un máximo de 2.200 millones de euros alcanzado en 2023.

En España, entre 2021 y 2024, el volumen de transacciones creció a un ritmo medio cercano al 2 % anual, con un máximo de 2.200 millones de euros alcanzado en 2023

Para Desca, esta dinámica responde a una lógica especulativa que puede derivar en cambios de uso del suelo, desplazamiento de explotaciones agrarias tradicionales y una mayor dependencia de grandes grupos empresariales, con un impacto directo tanto en la estructura productiva como en los precios finales de los alimentos.

Impacto en la cadena alimentaria

El informe alerta de que la creciente financiarización del campo no solo afecta a los agricultores, sino que tiene consecuencias sobre el conjunto de la cadena agroalimentaria. La pérdida de control sobre la tierra y la producción puede traducirse en una menor soberanía alimentaria y en un encarecimiento estructural de la cesta de la compra, al primar la rentabilidad financiera sobre los criterios productivos y sociales.

Propuestas para frenar la especulación

Ante este escenario, el Observatorio plantea un conjunto de medidas para frenar la especulación sobre bienes esenciales como la tierra agraria. Entre ellas destacan la desmercantilización de derechos básicos, el impulso de una banca pública orientada a la economía productiva, el refuerzo de medidas antiespeculativas y una fiscalidad más efectiva sobre la actividad de los fondos de inversión, que permita además rastrear el origen del capital.

El informe también analiza el discurso político en torno a esta problemática y sostiene que determinadas propuestas restrictivas anunciadas por líderes como Donald Trump o formaciones como Vox tendrían un impacto limitado sobre el volumen real del negocio financiero en el sector.

En este contexto, Desca concluye que la concentración de la tierra y de otros bienes básicos en manos de actores financieros erosiona no solo el equilibrio del sector agrario, sino también derechos fundamentales y el propio modelo democrático, y reclama una actuación inmediata de los poderes públicos para garantizar el acceso a la tierra y a la alimentación en el medio y largo plazo.