COAG denuncia que la UE permite importar alimentos con hasta 4 veces más pesticidas de los permitidos

Juan Luis Ávila expone en el 18º Symposium de Sanidad Vegetal las diferencias en los controles, el uso de fitosanitarios y la estructura agraria entre la UE y Mercosur

La organización agraria reclama unidad aduanera, la aplicación real de cláusulas espejo y una posición firme de la UE en los acuerdos comerciales internacionales. / COAG ANDALUCÍA

Valencia Fruits. Redacción.

El secretario general de COAG Andalucía, Juan Luis Ávila, ha denunciado la falta de reciprocidad en las condiciones de producción y control sanitario entre la agricultura europea y las importaciones procedentes de terceros países durante su intervención en el 18º Symposium de Sanidad Vegetal, organizado por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Andalucía Occidental en Sevilla.

Durante su intervención, Ávila expuso diversos datos que, a juicio de la organización agraria, evidencian que los agricultores europeos se ven obligados a competir en clara desventaja frente a producciones procedentes de países con normativas ambientales, fitosanitarias y sociales mucho menos exigentes, especialmente en el contexto de los acuerdos comerciales con Mercosur.

Uno de los datos que calificó de más llamativos procede de un informe del Tribunal de Cuentas Europeo, según el cual España solo analizó tres muestras de aceite de oliva importado de terceros países entre 2018 y 2023 para detectar residuos de plaguicidas.

“¿Tres muestras en cinco años? ¿Así se pretende garantizar la seguridad alimentaria y la competencia leal?”, cuestionó el secretario general de COAG Andalucía durante su intervención.

La organización agraria también alertó de las importantes diferencias en el uso de fitosanitarios entre la agricultura europea y la de algunos países del Mercosur. Mientras que en la Unión Europea el uso medio se sitúa en 2,89 kilogramos por hectárea, en varios países del bloque sudamericano las cifras son significativamente superiores: 5,4 kg/ha en Paraguay, 5,9 kg/ha en Argentina, 7,6 kg/ha en Uruguay y hasta 12,6 kg/ha en Brasil, lo que supone más de cuatro veces el nivel europeo.

Mientras que en la Unión Europea el uso medio se sitúa en 2,89 kilogramos por hectárea, en varios países del bloque sudamericano las cifras son significativamente superiores: 5,4 kg/ha en Paraguay, 5,9 kg/ha en Argentina, 7,6 kg/ha en Uruguay y hasta 12,6 kg/ha en Brasil, lo que supone más de cuatro veces el nivel europeo

A estas diferencias se suman también contrastes relevantes en el modelo productivo y ambiental. Entre los años 2000 y 2018, Brasil incrementó su superficie agrícola en un 44%, una expansión que ha conllevado una reducción del 7,6% de la masa forestal y del 10% de la vegetación de sabana.

Según COAG Andalucía, mientras los agricultores europeos deben cumplir estrictas exigencias ambientales para desarrollar su actividad, en otros países la expansión agraria se ha producido con un fuerte impacto sobre los ecosistemas.

Ávila también puso el foco en la elevada concentración de la tierra en varios países del Mercosur, una estructura muy alejada del modelo agrario europeo basado mayoritariamente en explotaciones familiares y profesionales.

En Argentina, el 65% de la superficie agraria se encuentra en explotaciones de más de 1.500 hectáreas. En Brasil, menos del 1% de las explotaciones controla el 50% de la superficie agraria, mientras que en Paraguay el 10% de las explotaciones ocupa el 94% de la tierra y en Uruguay menos del 1% controla el 93%.

“¿De verdad alguien puede sostener que competimos en igualdad de condiciones con este modelo?”, planteó el secretario general de COAG Andalucía, quien insistió en que la reivindicación del sector no responde a planteamientos proteccionistas, sino a la necesidad de exigir reciprocidad

“¿De verdad alguien puede sostener que competimos en igualdad de condiciones con este modelo?”, planteó el secretario general de COAG Andalucía, quien insistió en que la reivindicación del sector no responde a planteamientos proteccionistas, sino a la necesidad de exigir reciprocidad.

En este contexto, la organización agraria reclama una verdadera unidad aduanera, la aplicación efectiva de cláusulas espejo y una posición firme por parte de la Unión Europea en los acuerdos comerciales internacionales, con el objetivo de evitar que el campo andaluz siga perdiendo competitividad frente a producciones que no están sujetas a las mismas normas.

“Sin controles reales, sin cláusulas espejo y sin voluntad política para defender nuestro modelo agrario, el campo andaluz siempre saldrá perdiendo”, concluyó Ávila.