El espárrago granadino inicia la campaña condicionado por el temporal

Las intensas lluvias de febrero alteran las previsiones productivas, retrasan el inicio de la recolección y obligan al sector a activar medidas para recuperar la normalidad en uno de los cultivos estratégicos del Poniente Granadino

El sector afronta el inicio de la campaña con prudencia y con la confianza de que la evolución meteorológica permita estabilizar el desarrollo del cultivo en las zonas afectadas por el temporal. / Archivo

Valencia Fruits. Redacción. 

Granada concentra gran parte de la producción nacional de espárrago verde, con especial protagonismo del Poniente Granadino y del municipio de Huétor Tájar, principal zona productora y en la que el cultivo constituye uno de los pilares de la economía local. En esta comarca, el espárrago no sólo genera empleo directo en campo y en los centros de manipulado, sino que también dinamiza la actividad económica de todo el territorio, desde los servicios auxiliares hasta el transporte y la comercialización.

El inicio de la campaña del espárrago verde en Granada llega este año marcado por las intensas lluvias registradas durante el mes de febrero, que han alterado el calendario habitual de recolección y han introducido un elemento de incertidumbre en las previsiones productivas del sector. Las precipitaciones, especialmente intensas precisamente en el Poniente Granadino y en el entorno de Huétor Tájar provocaron inundaciones en parcelas, daños en infraestructuras rurales y dificultades de acceso a numerosas explotaciones justo en la antesala de la campaña.

Los daños, no obstante, no han sido iguales en todas las zonas productoras. Las primeras estimaciones de la cooperativa Centro Sur —realizadas a mediados de febrero— apuntaban a que el impacto global sobre la producción podría situarse entre un 5% y un 10%, aunque en las zonas más castigadas por las inundaciones las pérdidas podrían alcanzar niveles mucho más elevados, con plantaciones seriamente dañadas tras permanecer anegadas durante varios días. Por el contrario, según fuentes de la cooperativa Los Gallombares, que cuenta con más de 2.500 hectáreas repartidas mayoritariamente en Granada, pero también en Málaga, Córdoba, Jaén y Huelva, los daños sólo han afectado a 2-3% de la producción total.

Ante este escenario, el sector afronta el inicio de la campaña con prudencia y con la confianza de que la evolución meteorológica permita estabilizar el desarrollo del cultivo. El espárrago es una planta perenne muy sensible a las condiciones del suelo, por lo que el tiempo que ha permanecido el agua en las parcelas será determinante tanto para la producción de esta campaña como para el comportamiento de las plantaciones en años posteriores. En este sentido, la evolución agronómica del cultivo será determinante para conocer el alcance real de los daños.

Previsiones de cosecha revisadas

En España se cultivan más de 10.000 hectáreas de espárrago verde y las previsiones de producción de la pasada campaña ascendían a 60 millones de kilos. Granada es la primera provincia productora, con aproximadamente 6.500 hectáreas y una estimación de cosecha 35 millones de kilos en 2025. Por lo tanto, esta provincia andaluza representa alrededor de un 65% de la superficie dedicada al espárrago verde en España y del 60% en cuanto a producción.

Este año, las lluvias registradas en febrero han obligado al sector granadino a revisar las previsiones iniciales de la temporada. La cooperativa Centro Sur, una de las principales organizaciones productoras de la zona, realizó a mediados del mes pasado una primera valoración técnica del impacto provocado por la borrasca en las plantaciones del Poniente Granadino.

De acuerdo con las informaciones facilitadas por Cesurca, las inundaciones afectaron a 300-350 hectáreas de cultivo sobre un total de 1.526 hectáreas gestionadas por la cooperativa. Las plantaciones más perjudicadas fueron las ubicadas en la ribera del río Genil y en el entorno del arroyo Milano, especialmente en el término municipal de Huétor Tájar, donde algunos terrenos permanecieron inundados entre diez y doce días.

En determinadas parcelas, el agua llegó a cubrir completamente las plantas y depositó sedimentos, lo que dificulta la recuperación del cultivo. En otras, sin embargo, el impacto fue menor y la planta ya ha comenzado a emitir los turiones, lo que permite albergar cierto optimismo sobre la evolución de la campaña. El drenaje progresivo del agua ha ido permitido la recuperación de parcelas y el comportamiento de las plantaciones dependerá en gran medida de la rapidez con la que el suelo pueda recuperar sus condiciones adecuadas tras las labores de aireación y drenaje. El cultivo podría retomar un desarrollo relativamente normal en muchas explotaciones si la meteorología acompaña. 

Infraestructuras dañadas

Más allá de los daños directos en las parcelas, el temporal también provocó importantes desperfectos en infraestructuras rurales, especialmente en caminos agrícolas utilizados habitualmente para acceder a las explotaciones.

Uno de los casos más significativos se registró en el término municipal de Loja, donde el camino de Los Gallombares quedó prácticamente inservible tras las lluvias. Más del 50% de su trazado resultó gravemente dañado, con desprendimientos, grietas profundas, socavones y tramos en los que el firme desapareció por completo.

Este vial conecta diferentes explotaciones agrícolas y ganaderas y constituye una vía de acceso fundamental para numerosos agricultores de la zona. Su cierre impidió durante días el tránsito de vehículos y maquinaria agrícola, dificultando las labores preparatorias de la campaña del espárrago justo cuando el cultivo comenzaba a emitir los primeros turiones.

En el área de Los Gallombares predominan pequeñas explotaciones familiares dedicadas al espárrago verde, un cultivo que requiere una recolección prácticamente diaria durante la campaña. 

Cuando el turión alcanza el tamaño adecuado debe cortarse de inmediato para mantener su calidad comercial, de modo que cualquier dificultad de acceso a las parcelas puede traducirse en pérdidas económicas directas.

Los socios agricultores de la cooperativa han estimado entre 100 y 200 hectáreas de cultivo dependientes directamente de este camino, lo que da una idea de la importancia estratégica de la infraestructura para la actividad agraria de la zona. 

El problema no se limita a este caso concreto. Desde Asaja Granada también señalaron que la organización recibió comunicaciones de daños en caminos rurales en diferentes comarcas de la provincia. Según sus primeras estimaciones, alrededor de 800 parcelas de espárrago se vieron afectadas por problemas de acceso derivados del deterioro de estas infraestructuras.

Esta situación pone de manifiesto la importancia del mantenimiento de la red de caminos rurales, fundamentales para garantizar la operatividad de las explotaciones agrícolas y la movilidad en el medio rural.

Ayudas y medidas de apoyo

Ante el impacto provocado por el temporal, las organizaciones agrarias y las cooperativas del sector no tardaron en solicitar el apoyo de las administraciones para facilitar la recuperación de las explotaciones afectadas y reparar las infraestructuras dañadas.

Asaja Granada fue más allá y solicitó medidas complementarias para cubrir toda la realidad agraria de la provincia, ya que consideran que algunas de las ayudas aprobadas inicialmente dejaban fuera a zonas que también sufrieron daños en cultivos, infraestructuras y caminos rurales.

Las lluvias provocaron inundaciones, caída de árboles y desperfectos en numerosas explotaciones agrícolas. En la ribera del Genil, a su paso por municipios como Huétor Tájar, Láchar, Fuente Vaqueros o Valderrubio, se registraron importantes acumulaciones de agua que afectaron a diferentes cultivos.

En el caso concreto de Huétor Tájar, una de las principales zonas productoras de este cultivo, unas 1.200 hectáreas resultaron inundadas, de las cuales entre 800 y 900 hectáreas correspondían a plantaciones de espárrago.

Las administraciones pusieron en marcha mecanismos de apoyo como la agilización de ayudas para la reparación de caminos, las indemnizaciones a través del sistema de seguros agrarios o la flexibilización de determinadas medidas de la PAC. 

Tras el varapalo sufrido, el sector ha insistido en la necesidad de acometer actuaciones estructurales que permitan reducir la vulnerabilidad del campo granadino frente a episodios meteorológicos extremos. Así, proponen actuaciones como la mejora de infraestructuras hidráulicas, el mantenimiento de cauces o la modernización de sistemas de riego.

Un cultivo estratégico

Más allá de la coyuntura de esta campaña, el espárrago verde constituye uno de los cultivos estratégicos para la economía agraria del Poniente granadino. En municipios como Huétor Tájar, el sector genera empleo directo tanto en el campo como en las centrales hortofrutícolas, además de actividad económica indirecta en transporte, servicios y comercio.

El peso social del espárrago también se refleja en el tejido cooperativo que caracteriza a la comarca. Las cooperativas desempeñan un papel clave en la organización de la producción, la comercialización del producto y la generación de valor añadido para los agricultores.

En este contexto, distintas instituciones y organizaciones del sector están impulsando iniciativas orientadas a reforzar el arraigo de la población en el medio rural y a poner en valor el papel del sector agroalimentario como motor de desarrollo territorial.

La Diputación de Granada ha anunciado recientemente su apoyo a diversos proyectos impulsados por entidades agroalimentarias de la provincia con el objetivo de contribuir a la fijación de población en las zonas rurales. Entre estas iniciativas se encuentran proyectos vinculados al cooperativismo agrario, a la IGP Espárrago de Huétor Tájar y a la Interprofesional del Espárrago Verde de España.

Estas propuestas buscan visibilizar el papel del sector como generador de empleo estable, reforzar el sentimiento de pertenencia al territorio y atraer a jóvenes y mujeres al ámbito agrario. Para ello se plantean campañas de comunicación, producción de contenidos audiovisuales y acciones de divulgación destinadas a poner en valor las oportunidades de vida y trabajo vinculadas al medio rural.

La apuesta por este tipo de iniciativas refleja la importancia que el sector agroalimentario tiene para la cohesión territorial de la provincia. En muchas comarcas, la actividad agraria constituye uno de los principales motores económicos y un elemento clave para mantener población y actividad en los municipios rurales.