Jorge Moreno (AFHORFRESH): “La IV y V gama crece en España, pero con márgenes cada vez más ajustados”

Jorge Moreno, presidente de AFHORFRESH (Asociación Española de Frutas y Hortalizas lavadas, listas para su empleo) analiza para Valencia Fruits la evolución del sector de frutas y hortalizas de IV y V gama en España, que ya supera los 125 millones de kilos comercializados y mantiene una tendencia de crecimiento sostenido

Jorge Moreno confirma que la categoría tiene potencial, pero que “no puede basarse únicamente en la presión sobre los precios”. / FEPEX

Nerea Rodríguez. Redacción.

Jorge Moreno, presidente de AFHORFRESH (Asociación Española de Frutas y Hortalizas lavadas, listas para su empleo) analiza para Valencia Fruits la evolución del sector de frutas y hortalizas de IV y V gama en España, que ya supera los 125 millones de kilos comercializados y mantiene una tendencia de crecimiento sostenido. Sin embargo, este avance convive con una creciente presión sobre los márgenes, marcada por el aumento de costes energéticos, laborales y de materias primas, así como por las exigencias regulatorias y la competencia internacional.

Valencia Fruits. ¿Cuál es hoy la fotografía real del sector de la IV y V gama en España en términos de volumen, valor y crecimiento? ¿Qué peso representa dentro del conjunto del sector hortofrutícola?

Jorge Moreno. La comercialización de frutas y hortalizas de IV y V gama en España superó los 125 millones de kilos en 2025 y mantiene una evolución positiva que previsiblemente continuará en 2026, impulsada por la demanda de productos prácticos y saludables.

España se sitúa actualmente como el segundo productor europeo, sólo por detrás de Francia, gracias a factores como la proximidad a materias primas de calidad, el desarrollo de infraestructuras logísticas en zonas productoras y la experiencia del sector.

En el caso concreto de la IV gama, 2025 se cerró con un crecimiento del 5,1% en volumen y del 9,7% en valor, impulsado por el avance de referencias de mayor valor añadido.

VF. ¿Cómo ha evolucionado la categoría en los últimos cinco años? ¿Qué factores explican su crecimiento (cambios en hábitos, conveniencia, Horeca, marca blanca…)?

JM. La categoría ha registrado un crecimiento sostenido en los últimos años, impulsado principalmente por los cambios en los hábitos de consumo, con una mayor demanda de productos saludables, prácticos y listos para consumir.

“El sector cerró 2025 con un crecimiento del 5,1% en volumen y del 9,7% en valor”

A ello se suma el desarrollo de las marcas de distribución, que han contribuido a ampliar el mercado, y la reactivación del canal Horeca, que ha actuado como uno de los principales motores de crecimiento.
Otro factor clave ha sido la innovación, tanto en los procesos —con mejoras en logística y en la cadena de frío que han permitido ampliar la distribución— como en el propio producto, con nuevos formatos y presentaciones, como ensaladas en bolsa o en bol, soluciones de snacking o platos listos para consumir, adaptados a tendencias como el consumo fuera del hogar o el delivery.

VF. Desde el punto de vista económico, ¿la IV y V gama es más rentable que el producto fresco convencional? ¿Dónde se genera realmente el valor añadido: en el procesado, en la logística o en la marca?

JM. Aunque parten de la misma materia prima, se trata de categorías con dinámicas muy diferentes, por lo que no es sencillo establecer una comparativa directa en términos de rentabilidad.

En el caso de la IV y V gama, el valor añadido se construye sobre varios pilares. Por un lado, la garantía de calidad y seguridad alimentaria, junto con una vida útil más larga gracias al procesado y a la distribución en frío, que permite conservar mejor el producto y reducir el desperdicio.

A ello se suma la innovación, tanto en producto como en formatos, y, en el caso de las empresas que trabajan con marca propia, la capacidad de diferenciación en el mercado.

VF. ¿Cuáles son hoy los principales costes y tensiones que afectan al sector? Energía, mano de obra, envases, materias primas… ¿qué pesa más y cómo está impactando en los márgenes?

JM. A pesar del crecimiento, el sector ha visto cómo sus márgenes se han comprimido en el periodo 2022-2024, principalmente por el aumento de los costes.

En primer lugar, destaca el impacto de la energía. La refrigeración es un elemento crítico en esta categoría, y el fuerte encarecimiento energético registrado en 2022 y 2023 ha dejado una presión que, aunque se ha moderado, sigue siendo estructural.

A ello se suma el incremento de los costes laborales, tanto por la subida de los salarios como por la dificultad para cubrir determinadas necesidades de personal en momentos puntuales.

“La innovación de producto y el canal Horeca son dos de las principales palancas de crecimiento”

Por último, también han aumentado los costes agrícolas e industriales —fertilizantes, fitosanitarios o envases—, en un contexto además de mayor exigencia regulatoria en materia de sostenibilidad, que implica el uso de materiales más avanzados, pero también más costosos.

VF. El packaging es clave en esta categoría. ¿Cómo está afrontando el sector las exigencias de sostenibilidad sin comprometer la seguridad alimentaria ni la rentabilidad?

JM. El packaging es un elemento clave en esta categoría y uno de los ámbitos donde el sector está realizando mayores esfuerzos de adaptación, tanto a nivel normativo como en términos de sostenibilidad.

El principal reto es encontrar el equilibrio entre la reducción de plásticos y la mejora de la reciclabilidad, sin comprometer la seguridad alimentaria ni la vida útil del producto, que en esta categoría depende de mantener una adecuada barrera de oxígeno y una cadena de frío constante.

En esta línea, el sector trabaja en distintas soluciones, como el uso de materiales reciclados como el rPET, opciones compostables en determinados productos, la reducción del gramaje de los envases o el desarrollo de nuevos materiales, como papeles barrera o biopolímeros.

Sin embargo, estos avances tienen un coste más elevado. Parte de ese incremento se traslada al consumidor, pero otra parte la asume la propia industria. Por ello, desde el sector se insiste también en la necesidad de que se reconozca el valor global de estos productos en términos de sostenibilidad, no sólo por los materiales, sino también por su contribución a la reducción del desperdicio alimentario y a la prolongación de la vida útil.

VF. En términos de seguridad alimentaria y cadena de frío, ¿qué diferencia a la IV/V gama del resto del sector hortofrutícola? ¿Está suficientemente reconocido ese esfuerzo por parte del consumidor y la distribución?

JM. La IV y V gama presenta ventajas claras en materia de seguridad alimentaria, basadas en una trazabilidad total —con control de cada lote desde el origen hasta el consumidor— y en estándares muy exigentes de calidad.

En el caso de la IV gama, los vegetales se someten a procesos de lavado industrial con sistemas de filtrado y control de parámetros que garantizan una mayor eficacia que el lavado doméstico. A ello se suma una cadena de frío continua, desde el procesado hasta el punto de venta o consumo, que permite mantener el producto en condiciones óptimas y con una vida útil controlada.

Sin embargo, este esfuerzo no siempre es percibido por el consumidor, que en ocasiones asocia estos productos con un mayor grado de procesado, cuando en realidad mantienen su carácter natural y ofrecen mayores garantías de seguridad.

VF. ¿Qué papel juega la distribución en la configuración del mercado? ¿Hay equilibrio entre marca de fabricante y marca blanca? ¿Quién tiene hoy más capacidad de fijar condiciones?

JM. La distribución juega un papel clave en la configuración del mercado. En este contexto, resulta fundamental mantener una relación de proximidad y diálogo entre distribuidores y productores que permita alcanzar un equilibrio y garantizar la inversión en ámbitos como la innovación, la sostenibilidad o la seguridad alimentaria, sin comprometer la rentabilidad del sector.

VF. ¿Qué oportunidades de crecimiento ve en los próximos años? ¿Más innovación en producto, nuevos formatos, expansión en Horeca, exportación?

JM. El sector cuenta con varias palancas de crecimiento en los próximos años. La principal es la innovación de producto, con el desarrollo de nuevos formatos y propuestas adaptadas a las tendencias de consumo, como soluciones de snacking saludable, boles de ensalada con proteína, batidos vegetales o productos dirigidos a dietas específicas.

También destaca el potencial del canal Horeca, que aún tiene recorrido, especialmente con productos listos para servir en cocinas profesionales o soluciones orientadas al canal B2B.

A ello se suma el crecimiento del canal online y de la comida a domicilio, impulsado por el avance del comercio electrónico alimentario en los últimos años.

Por último, la exportación representa otra vía relevante, con oportunidades en mercados como Europa del Este, Oriente Medio o Asia, donde crece la demanda de productos frescos procesados de mayor valor añadido.

VF. ¿Cuáles son los principales desafíos estructurales que pueden frenar el desarrollo del sector? Regulación, presión en precios, percepción del consumidor, competencia internacional…

JM. Uno de los principales desafíos es la presión regulatoria, con normativas distintas según países y comunidades autónomas, a lo que se suman las exigencias europeas en constante evolución.

A ello se añade la volatilidad de los costes, tanto de materias primas como de energía o envases, muy condicionados por factores como las cosechas, los mercados internacionales o el contexto geopolítico, lo que dificulta la planificación a medio plazo y la estabilidad de los márgenes.

Además, la competencia internacional es cada vez mayor. Las importaciones procedentes de países como Marruecos, Turquía o Portugal, con estructuras de costes más bajas, ejercen una presión adicional sobre los precios.

En este contexto, todos estos factores actúan de forma conjunta y refuerzan la presión sobre el sector, que sigue siendo competitivo, pero con márgenes cada vez más ajustados.

VF. ¿Estamos ante una línea estratégica de futuro o ante un segmento complementario?

JM. Existe un claro potencial de crecimiento. España aún se sitúa por debajo de países como Francia u Holanda en consumo per cápita de IV y V gama, y los hábitos de consumo evolucionan de forma sostenida hacia soluciones más convenientes, especialmente entre los consumidores más jóvenes.

No obstante, para que esta categoría llegue a consolidarse como una línea estratégica, es necesario que se reconozca su valor diferencial —en términos de seguridad, sostenibilidad y practicidad— y que existan unas condiciones económicas viables, ya que no puede basarse únicamente en una presión constante sobre los precios.

A ello se suma la necesidad de mantener una inversión continua en innovación, tecnología y sostenibilidad, así como de avanzar en un marco regulatorio adecuado mediante el diálogo entre sector y administración.