Las organizaciones agrarias alertan de concesiones “inaceptables” en productos sensibles y reclaman salvaguardas reales ante un pacto que Bruselas defiende como estratégico en un contexto geopolítico incierto

Maroš Šefčovič, Ursula von der Leyen y Anthony Albanese (de izquierda a derecha) Foto CE – Servicio audiovisual / Christophe Licoppe
Valencia Fruits. Redacción.
La Unión Europea y Australia cerraron este martes 24 de marzo un acuerdo de libre comercio tras casi una década de negociaciones, un pacto que elimina aranceles y amplía el acceso de las exportaciones australianas al mercado comunitario, pero que ha generado un fuerte rechazo entre las organizaciones agrarias europeas y españolas, que denuncian que la agricultura vuelve a ser “moneda de cambio” en la política comercial comunitaria.
El anuncio fue realizado en Canberra por el primer ministro australiano, Anthony Albanese, quien calificó el acuerdo como “un momento significativo” para su país al tratarse de un pacto con la segunda mayor economía del mundo. Según explicó, el tratado reducirá barreras comerciales y de inversión y tendrá un impacto estimado de unos 10.000 millones de dólares australianos anuales (alrededor de 6.000 millones de euros) para la economía australiana.
Las organizaciones agrarias europeas y españolas, que denuncian que la agricultura vuelve a ser “moneda de cambio” en la política comercial comunitaria
El acuerdo contempla la eliminación de aranceles para exportaciones clave australianas como vino, marisco y productos hortícolas, además de ampliar el acceso al mercado europeo para carne de vacuno y ovino, lácteos, arroz y azúcar, así como la entrada sin tarifas de bienes industriales.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió que el pacto beneficiará a ambas partes y reforzará la cooperación en un escenario internacional marcado por la incertidumbre. Según señaló, el acuerdo añadirá cerca de 8.000 millones de dólares al PIB y permitirá que todos los bienes industriales australianos exportados a la Unión Europea queden libres de aranceles.
Además del ámbito comercial, ambas partes acordaron impulsar una nueva asociación en seguridad y defensa, con cooperación en industria militar, seguridad marítima, ciberseguridad y lucha contra el terrorismo y la desinformación. También se abrirán negociaciones para la participación australiana en el programa de investigación Horizon Europe a partir de 2027.
Las negociaciones, iniciadas hace casi diez años, estuvieron marcadas por importantes fricciones, especialmente en torno a cuotas agrícolas y el uso de denominaciones de origen europeas como “feta” o “prosecco”, aspectos que retrasaron el cierre del acuerdo.
Durante su intervención en el Parlamento australiano, Von der Leyen advirtió además de que Europa atraviesa “un momento peligroso” en un contexto global cada vez más inestable, defendiendo el fortalecimiento de alianzas estratégicas y el comercio abierto basado en reglas como herramientas para afrontar los desafíos geopolíticos.
Rechazo del sector
La reacción del sector agrario europeo no se hizo esperar. Cooperativas Agro-alimentarias de España expresó su “firme rechazo” al acuerdo al considerar que introduce “concesiones inaceptables” en sectores especialmente sensibles como el vacuno, el ovino, el azúcar o el arroz.
La organización denuncia que, en un contexto marcado por el aumento de costes, la inflación y la incertidumbre geopolítica, estas nuevas aperturas comerciales agravarán la situación de miles de explotaciones, especialmente familiares. España, como principal productor de ovino de la Unión Europea, sería uno de los países más afectados.
Cooperativas Agro-alimentarias subraya además que los productores europeos operan bajo estándares de calidad, sostenibilidad, bienestar animal y seguridad alimentaria mucho más exigentes, lo que dificulta competir en igualdad de condiciones con producciones procedentes de países con normativas menos estrictas
Cooperativas Agro-alimentarias subraya además que los productores europeos operan bajo estándares de calidad, sostenibilidad, bienestar animal y seguridad alimentaria mucho más exigentes, lo que dificulta competir en igualdad de condiciones con producciones procedentes de países con normativas menos estrictas. Por ello, reclama limitar importaciones en momentos sensibles del mercado y exige al Gobierno español liderar una posición firme en defensa del modelo productivo europeo.
Cautela y exigencia de salvaguardas
Desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) se ha optado por una posición más prudente, aunque igualmente vigilante. La organización ha mostrado cautela ante los posibles efectos del acuerdo y ha reclamado “el máximo celo” durante su tramitación en el Parlamento Europeo y en la redacción definitiva de las cláusulas de salvaguarda.
UPA considera irrenunciable la inclusión de mecanismos ágiles y eficaces que puedan activarse ante perturbaciones de mercado, especialmente para sectores en crisis. “Necesitamos acuerdos comerciales que beneficien nuestra actividad y eviten posibles crisis de mercado”, señalan.
La organización recuerda que el acuerdo UE-Mercosur marcó un punto de inflexión en la defensa del sector primario y advierte de que todos los futuros tratados comerciales deberán incorporar salvaguardas reales.
UPA considera irrenunciable la inclusión de mecanismos ágiles y eficaces que puedan activarse ante perturbaciones de mercado, especialmente para sectores en crisis
En términos comerciales, UPA destaca que las exportaciones españolas a Australia oscilan entre 278 y 400 millones de euros —principalmente aceite de oliva, productos de panadería, lácteos, bebidas espirituosas y legumbres— frente a importaciones que se sitúan entre 40 y 67 millones, centradas en frutos secos, trigo y vino.
Rechazo frontal desde Andalucía
COAG Andalucía ha mostrado una oposición frontal al acuerdo, al considerar que llega “en el peor momento posible”, con costes de producción disparados y un mercado interior saturado por concesiones comerciales previas.
El responsable de ovino de la organización, Antonio Punzano, alertó de que el cordero australiano puede recorrer hasta 17.000 kilómetros antes de llegar al consumidor europeo, con mayores emisiones y procedente de sistemas productivos donde están permitidas hormonas prohibidas en la UE desde hace décadas.
Para la organización, el acuerdo supone un “mazazo directo” para la ganadería andaluza, que cuenta con cerca de 1,8 millones de ovejas, más de 924.000 cabras y casi medio millón de cabezas de vacuno. COAG denuncia además que parte de la carne podría comercializarse como fresca tras procesos de superenfriamiento, dificultando la diferenciación para el consumidor.
La organización exige al Gobierno español una actuación firme ante las instituciones europeas y advierte de que el cierre de explotaciones ganaderas tiene consecuencias irreversibles para el medio rural.
AVA-Asaja denuncia nuevas cesiones del sector agrario
La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) también ha rechazado el acuerdo al considerar que el sector agroalimentario europeo vuelve a sacrificarse para favorecer intereses industriales y estratégicos, como el acceso a materias primas vinculadas a la transición energética.
La organización alerta de los riesgos derivados de la apertura de contingentes arancelarios en productos sensibles como vacuno, ovino y caprino, azúcar, arroz, lácteos o etanol. Aunque la Comisión Europea sostiene que estos volúmenes representan un porcentaje reducido del consumo comunitario, AVA-Asaja advierte de que pueden generar tensiones en los mercados y presionar los precios en origen.
Asimismo, muestra desconfianza hacia la eficacia de las cláusulas de salvaguarda, recordando precedentes en los que su activación llegó tarde, cuando el daño económico ya era irreversible.
En un contexto internacional marcado por la volatilidad energética, el encarecimiento de insumos y la incertidumbre geopolítica, la organización alerta del “efecto acumulativo” de acuerdos comerciales y ha hecho un llamamiento a los eurodiputados para votar en contra del tratado durante su proceso de ratificación.
Un acuerdo estratégico
El acuerdo UE-Australia culmina más de ocho años de negociaciones y se presenta desde Bruselas como una alianza estratégica en un escenario global cambiante. Sin embargo, para el sector agrario europeo supone un nuevo episodio de tensión entre la política comercial comunitaria y la sostenibilidad económica del campo.









