Entrevista al Presidente del SEAE, Gonzalo Palomo Guijarro

Gonzalo Palomo Guijarro confirma que la agricultura ecológica es la única forma de producción que contribuye a la mitigación del cambio climático. / SEAE
Alba Campos. Redacción.
La agricultura ecológica en España ha dejado de ser un fenómeno minoritario para consolidarse como un sector estratégico y en expansión, tanto en superficie como en producción. Gonzalo Palomo Guijarro, presidente del SEAE, analiza en los avances, los retos y el futuro de un modelo productivo que combina sostenibilidad, calidad alimentaria y mitigación del cambio climático, al tiempo que advierte sobre la necesidad de políticas públicas más sólidas y del impulso al consumo interno de productos ecológicos.
Valencia Fruits. ¿Cómo ha evolucionado la agricultura ecológica en los últimos años?
Gonzalo Palomo. Desde el primer Reglamento de Producción Ecológica europeo (que coincide con la fundación de SEAE) hace más de treinta años, podemos felicitarnos de que el sector ecológico haya pasado de ser testimonial a una realidad nada desdeñable en Europa, España y, en particular, en algunas comunidades autónomas donde llega hasta el 30% de superficie certificada (como es Andalucía).
Esto se debe a la conjunción de tres elementos críticos: un sector no sólo profesional, sino que ama su profesión y el papel crítico como proveedores de alimentos de calidad contrastada; una sociedad que ha apreciado y demanda alimentos cada vez más saludables; y por último (que no siempre) una administración que valora el impacto ambiental positivo de esta agricultura y por tanto la apoya bien vía subsidios (ayudas agroambientales, por ejemplo) bien promoción, divulgación… En cualquier caso, queda mucho recorrido sobre todo en vistas de la crisis ecológica que estamos sufriendo y los problemas de malnutrición que aún nos aquejan.
VF. ¿En qué punto se encuentra actualmente la agricultura ecológica en España?
GP. Según los datos del último “Análisis de la Caracterización y Proyección de la Producción Ecológica en España” publicado a finales del 2025 por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la agricultura ecológica en España ha experimentado un crecimiento estructural muy significativo en la última década. España se consolida como líder europeo con 2,94 millones de hectáreas dedicadas a agricultura ecológica, lo que representa el 12,31% de la Superficie Agraria Útil (SAU) del país, y como sexto productor mundial. Pero, aunque este país mantenga una posición de liderazgo en Europa, todavía está muy lejos del objetivo marcado por la Comisión Europea de alcanzar el 25% de SAU en 2030.
“En las políticas agrícolas de Bruselas la música suena bien, pero la letra no acompaña”
“Desde SEAE consideramos necesario impulsar una estrategia estatal para el apoyo a la producción ecológica y el fomento del consumo interno ecológico”
Desde SEAE consideramos que en las políticas agrícolas de Bruselas “la música suena bien, pero la letra no acompaña” porque las partidas presupuestarias son insuficientes, especialmente para el contexto agrario español, donde predominan cultivos de secano que en su conversión ecológica requieren mayor apoyo para ser competitivos.
Podría decirse que, actualmente, la agricultura ecológica en el Estado español sigue en fase de consolidación, con luces y sombras que reflejan tanto su fortaleza estructural como los desafíos coyunturales que enfrenta. Aunque, en general, el sector goza de buena salud en su esencia: producir de forma saludable para favorecer la salud de productoras, consumidoras y del medio ambiente. Las principales amenazas no vienen del modelo productivo ecológico en sí, sino de la mala salud del modelo industrializado y del acaparamiento de tierras, agua y recursos por parte de otras actividades económicas que están proliferando sobre suelo rústico.
VF. Respecto a la producción, ¿qué cultivos están creciendo con más fuerza?
GP. Según el citado informe del MAPA, el perfil productivo de la producción ecológica española en 2024 muestra una estructura consolidada en torno a tres grandes bloques que reflejan tanto la vocación ganadera extensiva del territorio como el liderazgo en cultivos mediterráneos de alto valor.
La ganadería ecológica se ha convertido en uno de los sectores más dinámicos, con un crecimiento especialmente significativo en la avicultura de puesta, que ha experimentado un aumento del 20% respecto a 2023. Actualmente el sector cuenta con 1,08 millones de gallinas ponedoras que producen 159,5 millones de huevos ecológicos.
El 53% de la superficie ecológica está destinada a pastos permanentes, orientados a la ganadería extensiva, con 300.400 cabezas de vacuno de carne y 690.900 animales de ovino. También destaca la producción de leche cruda ecológica, que alcanza las 160.000 toneladas.
En cuanto a los cultivos permanentes representan el 27,4% de la superficie ecológica, donde España mantiene posiciones de liderazgo mundial en productos mediterráneos de alto valor. En 2024, la producción ecológica incluye olivar (362.550 toneladas de aceite, siendo España líder mundial en aceite de oliva ecológico), uva de mesa y vinificación (con 620.640 toneladas de vino, líder mundial en vino ecológico), frutas (con 936.770 toneladas, ocupando el tercer puesto mundial en cítricos ecológicos, siendo un cultivo que marca un ligero repunte en la producción, creciendo un 4,6% en 2024) y frutos secos.
Esta estructura productiva muestra un sector diversificado, con una clara orientación hacia producciones de calidad diferenciada. En definitiva, la combinación de ganadería extensiva en pastos permanentes, cultivos permanentes mediterráneos en los que somos líderes mundiales, y una producción hortícola significativa, configura un modelo productivo ecológico adaptado a las condiciones territoriales de España y con alta capacidad de generación de valor.
Es importante señalar que 2024 fue un año marcado por condiciones climáticas difíciles que afectaron especialmente a frutas frescas y secas, con descensos significativos. Sin embargo, esta circunstancia coyuntural no altera la tendencia de fondo: la agricultura ecológica española se apoya cada vez más en sistemas ganaderos extensivos de rumiantes y en cultivos permanentes mediterráneos de alto valor, especialmente olivar y viñedo.
VF. ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta actualmente la agricultura ecológica?
GP. El principal reto estructural es el de las políticas públicas y el apoyo institucional. La reducción del presupuesto dedicado a la PAC nos preocupa, pero aún más la forma en que se va a repartir ese presupuesto. Desde SEAE venimos defendiendo que el dinero público de la PAC debe servir para garantizar la producción de alimentos saludables y una renta digna para las personas que los producen.
Tristemente, muchas comunidades autónomas no han convocado ayudas a la conversión y mantenimiento ecológico, o las han convocado insuficientemente dotadas. Estas ayudas son fundamentales para compensar el sobreesfuerzo de productores y productoras ecológicos al internalizar costes ambientales, evitar contaminaciones y ofrecer mayores garantías de calidad y trazabilidad. El sector ecológico es el único que ve auditada toda su producción como mínimo una vez al año.
Otro reto fundamental es la protección del suelo fértil para producir alimentos. El suelo cultivable debe ser para producir alimentos; los parques fotovoltaicos pueden perfectamente situarse en zonas ya artificializadas. Necesitamos que las administraciones protejan el agua frente a la contaminación y que las comunidades autónomas verifiquen mejor el cumplimiento de la normativa, especialmente en lo concerniente a la protección de un recurso tan escaso como el agua.
En el ámbito normativo europeo, la propuesta de modificación del Reglamento 2018/848 contiene elementos positivos, como la mejor definición de la certificación de grupo. Sin embargo, los cambios propuestos respecto al uso del logotipo ecológico de la UE en productos importados de terceros países con reconocimiento de equivalencia nos generan grandes dudas sobre posibles situaciones de competencia desleal.
“Necesitamos fomentar el consumo de productos ecológicos de proximidad, tanto de las colectividades (compra pública, comedores escolares u hospitales), como el individual”
Por último y no menos importante, necesitamos fomentar el consumo de productos ecológicos de proximidad, tanto de las colectividades (compra pública, comedores escolares u hospitales), como el individual. Para ello necesitamos campañas de promoción y sensibilización a la ciudadanía además de otros instrumentos existentes que son válidos y deberíamos aprovechar, como la Ley para el Desarrollo Sostenible del Medio Rural (2007) que no aplicamos, y un Real Decreto de Contratos Territoriales (2011) que apenas se usa.
“España presenta un consumo per cápita muy inferior al de otros países europeos”
VF. ¿Qué papel juega la agricultura ecológica frente al cambio climático?
GP. La agricultura ecológica es la única forma de producción que contribuye de forma verificable a la mitigación del cambio climático. No se trata de una afirmación retórica, sino de un hecho científicamente demostrado: el modelo ecológico reduce drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero al eliminar el uso de fertilizantes sintéticos de origen fósil y minimizar el consumo energético en la producción.
Además, las prácticas agroecológicas favorecen el secuestro de carbono en el suelo mediante la incorporación de materia orgánica, el uso de cubiertas vegetales, las rotaciones de cultivos y la integración de ganadería extensiva. Estos sistemas productivos generan suelos vivos, con mayor capacidad de retención de agua y nutrientes, lo que aumenta la resiliencia frente a fenómenos climáticos extremos como sequías o lluvias torrenciales.
La agricultura ecológica también desempeña un papel clave en la adaptación al cambio climático. La diversificación de cultivos, el mantenimiento de variedades locales adaptadas y la gestión integrada de sistemas agrosilvopastorales crean paisajes agrarios más resilientes. Los sistemas ganaderos extensivos ecológicos, que representan más del 56% de la superficie ecológica española en forma de pastos permanentes, mantienen ecosistemas que son sumideros naturales de carbono.
Por otra parte, al no contaminar suelos ni acuíferos, la producción ecológica reduce la necesidad de inversión pública posterior para revertir esas contaminaciones. Es una apuesta por la prevención frente a la remediación, un enfoque mucho más coherente con el principio de sostenibilidad.
Es fundamental que las políticas climáticas reconozcan y remuneren adecuadamente estos servicios ecosistémicos que presta la agricultura ecológica. La futura regulación de los créditos de carbono debe contemplar de forma específica el papel de la producción ecológica como herramienta de mitigación y adaptación climática.
VF. En cuanto al consumo de productos ecológicos, ¿cómo ha evolucionado en España en los últimos años?
GP. Los datos más recientes confirman una reactivación de la demanda, retomando la senda de crecimiento estructural del sector. Eso señalan desde la consultora Nielsen (enero 2025), que la alimentación ecológica está presente en el 67% de los hogares españoles en términos de penetración y hábitos, con una media de 8 actos de compra anuales. Productos como yogures, pan, semillas o alimentación infantil han mostrado un notable crecimiento de consumo. Pero las cifras evidencian que, aunque la alimentación ecológica ha alcanzado ya a una amplia mayoría de hogares, existe aún un amplio margen para incrementar la frecuencia de compra y fidelización.
De hecho, España aún presenta un consumo per cápita significativamente inferior al de otros países europeos. Según el informe del Tribunal de Cuentas Europeo “Agricultura Ecológica en la UE” (2024), el consumo de productos ecológicos en España alcanza los 55 euros por persona anuales (datos 2022), cifra muy alejada de otros países como Dinamarca (365 euros/persona), Alemania (181 euros/persona) o Francia (176 euros/persona).
Esta brecha revela el enorme potencial de crecimiento del mercado interno, especialmente considerando que España es el líder europeo en producción ecológica, pero con un consumo interno muy por debajo de su capacidad productiva.
Por eso desde SEAE consideramos necesario impulsar una estrategia estatal para el apoyo a la producción ecológica y el fomento del consumo interno ecológico, que aborde tanto el estímulo de la demanda como la facilitación del acceso a productos ecológicos de calidad y proximidad a precios competitivos. Y con propuestas concretas para su impulso, como, por ejemplo, fomentar el consumo de productos ecológicos de proximidad, especialmente, mediante la compra pública en comedores colectivos, comedores escolares y hospitales. El nuevo Real Decreto de Comedores Escolares, que exige destinar al menos un 5% del presupuesto a productos ecológicos a partir de abril, representa un paso en la dirección correcta, pero es insuficiente… La alimentación agroecológica debería estar dentro de las políticas públicas de alimentación, salud y cambio climático.
VF. ¿Cuál cree que es el futuro de la agricultura ecológica?
GP. El futuro de la agricultura ecológica es de crecimiento sostenido, especialmente a nivel de mercado, elaboradores y comercializadores, donde queda mucho por hacer. Aunque se pueda ralentizar el crecimiento en superficie en momentos puntuales, y haya que incrementar muchos esfuerzos para impulsar el consumo, la tendencia de fondo es clara y va a continuar.
El desafío está en que las políticas públicas acompañen realmente esta transición con presupuestos suficientes y coherentes. Por ejemplo, para impulsar la consolidación del mercado interior con acciones como la compra pública en hospitales, residencias y otros comedores colectivos, pues representa una oportunidad inmensa para crear mercado estable y de proximidad.
También debe apostarse por el fortalecimiento de la transformación y comercialización. El paso de la venta en fresco a la elaboración es un reto pendiente pero también una gran oportunidad. El tejido industrial ecológico sigue creciendo, pero necesita mayor apoyo para la innovación y el desarrollo de productos de alto valor añadido.
Además, el futuro también pasa por el reconocimiento del papel de la agricultura ecológica como pilar fundamental en la lucha contra el cambio climático, la protección de la biodiversidad y la dinamización del mundo rural. Para que esto sea posible, necesitamos voluntad política y ciudadana a todos los niveles.
Desde SEAE seguiremos trabajando para que la agricultura ecológica y la agroecología sean reconocidas como lo que son: el modelo productivo del presente y del futuro, capaz de alimentar de forma saludable a la población mientras cuida de las personas que trabajan la tierra y protege nuestros recursos naturales para las generaciones venideras. Aportando recursos de innovación, investigación y divulgación al sector, por último, sirviendo de nexo de éste con la sociedad en general, razón de ser en última instancia de nuestro trabajo como proveedores de alimentos saludables y accesibles.
Acceso a la entrevista en las páginas 2-3 del dossier de Agricultura Ecológica en el ejemplar de Valencia Fruits.
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