Francia afronta una campaña de patata marcada por la sobreproducción y la presión sobre los precios

La cosecha récord de 2025 desajusta el mercado y condiciona las decisiones de siembra ante un escenario de precios a la baja

La producción francesa de patata de conservación alcanzó en 2025 los 8,5 – 8,6 millones de toneladas, un 15% más en comparación a la campaña anterior. / UNPT

Nerea Rodriguez. Redacción.

La campaña 2026-2027 de patata en Francia se presenta en un contexto de fuerte tensión en el sector, tras un ejercicio 2025 caracterizado por un incremento significativo de la producción, desequilibrios en el mercado y un acusado descenso de los precios.

Los datos disponibles reflejan un cambio de ciclo en la principal potencia productora de patata en Europa, con un sector que entra en una fase de ajuste tras varios años de expansión.

Uno de los elementos clave que explica la situación actual es el crecimiento de la superficie. En los últimos dos años, la superficie de patata de conservación en Francia ha aumentado un 23%, alcanzando las 200.000 ha en 2025.

Este incremento, calificado como “absolutamente inédito” por la Unión Nacional de Productores de Patata (UNPT), ha estado vinculado principalmente a la demanda de la industria transformadora, especialmente de operadores belgas.

A este aumento de superficie se han sumado rendimientos en línea con la media de la última década, situados en 43,5 t/ha a nivel nacional y con valores cercanos a las 45 t/ha en las principales zonas productoras.

Producción récord en 2025

La combinación de mayor superficie y rendimientos estables dio lugar, el año pasado, a una cosecha récord. La producción francesa de patata de conservación alcanzó en 2025 los 8,5–8,6 millones de toneladas, lo que supone un incremento cercano al 15% respecto a la campaña anterior.

Este volumen superó ampliamente la capacidad de absorción del mercado. Según el sector, el excedente se situó entre 1 y 1,5 millones de toneladas, en su mayoría destinadas a la industria.

La falta de capacidad industrial para transformar este volumen ha sido uno de los factores determinantes. Aunque se habían anunciado nuevos proyectos, sólo una planta ha entrado en funcionamiento desde 2022, limitando así la capacidad de respuesta del sector transformador.

El desequilibrio entre oferta y demanda tuvo un impacto directo en el mercado. La presión sobre los precios ha sido intensa, con un desplome de las cotizaciones en el mercado libre hasta niveles de entre 5 y 15 €/t en algunos casos.

Este contexto ha ido acompañado de una demanda industrial débil fuera de contrato, mayores dificultades para dar salida a los volúmenes producidos y rechazos de mercancía no contractualizada.

El sector situó el inicio de esta crisis en febrero de 2025, coincidiendo con cambios en el contexto internacional, entre ellos la introducción de derechos de aduana en Estados Unidos, que provocaron la retirada de compradores del mercado libre. A ello se sumaron otros factores como la fortaleza del euro frente al dólar y la reducción del consumo fuera del hogar, canal en el que se concentra una parte significativa de la demanda de productos transformados.

Contratos a la baja para 2026-2027

En este escenario, las primeras señales para la campaña 2026-2027 apuntan a un endurecimiento de las condiciones contractuales.

Los primeros contratos anunciados reflejan una caída significativa de precios. En el caso de la variedad Fontane, se sitúan en torno a 140 €/t en campo, lo que supone una reducción de unos 40 €/t, equivalente a un descenso medio del 17%.

Además de la bajada de precios, el sector advierte de una posible reducción de los volúmenes contractualizados, estimada en torno al 15%, lo que introduce un nuevo elemento de incertidumbre para los productores.

Las organizaciones profesionales señalan que, en muchos casos, los precios propuestos se sitúan por debajo de los costes de producción, en un contexto en el que estos continúan al alza.

Ante esta situación, la UNPT insiste en la necesidad de ajustar la producción a las señales del mercado. El sector subraya que “nada permite afirmar que el mercado francés o europeo podrá recuperarse en 2026 ni absorber volúmenes adicionales sin tensión”.

En este sentido, se hace un llamamiento explícito a los productores para que eviten aumentar la superficie sin contar con contratos o salidas comerciales aseguradas.

El sindicato recuerda que el cultivo de la patata implica costes elevados desde la implantación y advierte de los riesgos económicos de producir sin cobertura contractual ni visibilidad de mercado.

Un sector en fase de ajuste

El discurso sectorial apunta a una fase de búsqueda de equilibrio tras el crecimiento reciente. El sector reconoce la existencia de una situación de sobreproducción y advierte de que nuevos incrementos de superficie podrían agravar el desequilibrio, mientras que reducciones significativas podrían generar tensiones de abastecimiento.

Al mismo tiempo, se subraya que la demanda mundial de patata se mantiene, especialmente en productos transformados, y que continúan las inversiones industriales, aunque insuficientes para absorber el volumen actual.

Más allá de la coyuntura, el sector identifica una serie de factores estructurales que condicionan su evolución. Entre ellos, el incremento de los costes de producción —con aumentos del 45% entre 2020 y 2025—, la acumulación de exigencias regulatorias y la creciente incertidumbre climática.

Asimismo, se señala la concentración del mercado de productos transformados, con un número reducido de operadores dominando una parte significativa del mercado mundial, frente a un sector productor más fragmentado.

En este contexto, las organizaciones profesionales insisten en la necesidad de reforzar la organización colectiva, mejorar la contractualización y adaptar la producción a las condiciones reales del mercado.

Fuerte divergencia entre el origen y el lineal

El mercado de la patata en Francia presenta una notable diferencia entre los precios en origen y los registrados en el punto de venta, especialmente visible tras la campaña 2025-2026.

En origen, las cotizaciones alcanzaron niveles especialmente bajos durante dicha campaña. En algunos mercados, los precios se situaron entre 0,50 y 4 €/100 kg, es decir, entre 0,005 y 0,04 €/kg. Las referencias más recientes, correspondientes a los primeros meses de 2026, sitúan las cotizaciones en torno a 2,30 €/100 kg (0,023 €/kg). En contraste, en el lineal, los precios se sitúan en torno a los 2 €/kg, un nivel elevado dentro de los rangos habituales para este producto básico. Este diferencial también se ha observado en circuitos alternativos durante el mismo periodo. En ventas directas realizadas por productores en Francia, se han registrado precios cercanos a 0,40 €/kg, muy por debajo de los niveles de la gran distribución.

La diferencia entre ambos extremos refleja el comportamiento desigual de los precios a lo largo de la cadena de valor en un contexto marcado por el aumento de la oferta y las dificultades de absorción del mercado registradas en la campaña 2025-2026.

Acceso a la noticia en la páginas 12 del dossier de Patatas, ajos y cebollas en el ejemplar de Valencia Fruits. 

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