El fuego bacteriano compromete el peral y refuerza la búsqueda de estrategias de control

La enfermedad provoca la pérdida de superficie productiva en Aragón y amenaza explotaciones familiares, mientras La Rioja impulsa ensayos en campo para mejorar los tratamientos y reforzar la lucha fitosanitaria

El fuego bacteriano es una enfermedad infecciosa grave y altamente contagiosa que está causada por la bacteria Erwinia amylovora. / JAVIER ORTEGA

Valencia Fruits. Redacción.

El avance del fuego bacteriano continúa generando una creciente preocupación en el sector frutícola español, especialmente en el cultivo del peral, donde sus efectos ya se traducen tanto en pérdidas productivas como en la puesta en marcha de nuevas estrategias de control. Mientras en Aragón los productores alertan del retroceso acelerado de este cultivo tradicional, en La Rioja la administración autonómica ha iniciado ensayos para evaluar soluciones fitosanitarias eficaces frente a la enfermedad.

La organización agraria UAGA-COAG ha advertido de la “alarmante desaparición” del cultivo del peral en las comarcas zaragozanas de Calatayud y Valdejalón como consecuencia directa de la incidencia del fuego bacteriano. Según datos del Gobierno de Aragón relativos a la superficie productiva declarada en la Política Agraria Común (PAC), en la última década se han perdido 700 hectáreas de perales en estas zonas.

Según datos del Gobierno de Aragón relativos a la superficie productiva declarada en la Política Agraria Común (PAC), en la última década se han perdido 700 hectáreas de perales en estas zonas, en términos globales, la superficie dedicada a la producción de pera en Aragón se ha reducido un 42% en diez años, correspondiendo casi la mitad de esta pérdida a las citadas comarcas

En términos globales, la superficie dedicada a la producción de pera en Aragón se ha reducido un 42% en diez años, correspondiendo casi la mitad de esta pérdida a las citadas comarcas. Desde la organización agraria señalan que, pese al esfuerzo continuado de los fruticultores para contener la enfermedad, su avance amenaza no solo la continuidad del cultivo, sino también la viabilidad de numerosas explotaciones familiares.

Ante esta situación, UAGA-COAG solicitará al Departamento de Agricultura del Gobierno de Aragón la puesta en marcha de indemnizaciones que contemplen el lucro cesante e incluso compensaciones por cese de actividad en aquellos casos en los que las explotaciones se vean obligadas a cerrar debido a la magnitud de los daños.

El sindicato considera insuficiente la orden de subvenciones publicada el 29 de agosto de 2025, ya que únicamente incluía ayudas destinadas al arranque y replantación, cubriendo solo el 50% del gasto total y dejando fuera la pérdida de ingresos derivada de la eliminación de las plantaciones afectadas.

En este sentido, recuerdan que un frutal necesita aproximadamente cuatro años para iniciar la producción y alrededor de siete para alcanzar su plena capacidad productiva, un periodo que compromete gravemente la rentabilidad de las explotaciones que deben renovar sus parcelas sin disponer de ingresos durante años.

Asimismo, y ante el repunte de la enfermedad registrado en los dos últimos ejercicios, la organización agraria reclama a la administración autonómica una delimitación precisa de la afección del fuego bacteriano en Aragón y una cuantificación de su impacto también sobre el sector transformador. UAGA-COAG insiste además en la necesidad de que los productores afectados reciban el mismo rigor y compromiso institucional aplicado a otros sectores productivos, contemplando expresamente el lucro cesante en aquellas explotaciones donde la pera constituye la principal fuente de ingresos o donde existen escasas alternativas agrícolas rentables.

La Rioja busca soluciones

Paralelamente, el Gobierno de La Rioja ha puesto en marcha un proyecto experimental orientado a evaluar la eficacia de distintas materias activas autorizadas para el control del fuego bacteriano de las rosáceas, enfermedad causada por la bacteria Erwinia amylovora, en condiciones reales de cultivo de frutales de pepita, especialmente del peral.

La consejera de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural y Medio Ambiente, Noemí Manzanos, visitó el ensayo desarrollado en una parcela de pera conferencia situada en el término municipal de Logroño, propiedad del agricultor colaborador Florencio Lázaro, de Frutas Las Tejeras. El proyecto surge por iniciativa del Grupo de Trabajo de Fuego Bacteriano creado en la región, encargado de definir el protocolo experimental y seleccionar los productos fitosanitarios objeto de estudio.

El proyecto surge por iniciativa del Grupo de Trabajo de Fuego Bacteriano creado en la región, encargado de definir el protocolo experimental y seleccionar los productos fitosanitarios objeto de estudio

Los trabajos son ejecutados por técnicos de la sección de Protección de Cultivos del Servicio de Producción Agraria del Gobierno riojano, con la colaboración de la Universidad de La Rioja. El objetivo es proporcionar al sector resultados fiables sobre la eficacia de distintas estrategias de tratamiento mediante combinaciones de productos adaptadas a las condiciones de incidencia y presión de la enfermedad presentes en la comunidad autónoma.

Según explicó la consejera, la finalidad del ensayo es facilitar la toma de decisiones por parte de los productores y mejorar los protocolos de lucha frente al fuego bacteriano. La plantación objeto del estudio, de once años de edad, presentó durante la campaña 2025 una afección uniforme de nivel medio.

El ensayo analiza seis variantes correspondientes a diferentes productos fitosanitarios, además de un producto de referencia y un control sin tratar, sobre un total de 210 árboles que ocupan una superficie de 0,2 hectáreas.

Con esta iniciativa, el Ejecutivo riojano da un nuevo paso dentro de su estrategia frente a la enfermedad, basada en el trabajo coordinado con el sector. Entre las medidas adoptadas destacan la creación del grupo técnico especializado, la concesión de ayudas directas para compensar el aumento de costes derivados de las labores de control y la consideración de los fruticultores como sector estratégico prioritario en las líneas de apoyo destinadas a la modernización de explotaciones.

Asimismo, el Gobierno regional ha solicitado el uso excepcional de determinados productos fitosanitarios con el objetivo de reducir el riesgo de infección y reforzar la capacidad de respuesta frente a una enfermedad que continúa condicionando el futuro del cultivo del peral en distintas zonas productoras españolas.