Santiago Ballester: “Mercavalència se ha consolidado como una pieza clave del sistema agroalimentario de la Comunitat”

Entrevista al presidente de Mercavalència, Santiago Ballester

La energía sostenible y el desperdicio alimentario son dos conceptos clave para Mercavalència. / Mercavalència

Julia Luz. Redacción.

Mercavalència vive un momento de transformación. Entre la tradición de la huerta valenciana y los retos de un sistema alimentario cada vez más exigente, el recinto avanza hacia un modelo más eficiente, sostenible y conectado con la ciudad. Energía renovable, innovación tecnológica, reducción del desperdicio y nuevos proyectos empresariales marcan una etapa en la que la logística ya no es sólo abastecimiento, sino también estrategia de futuro. El presidente de este mercado mayorista, Santiago Ballester, analiza para Valencia Fruits los desafíos inmediatos y explica cómo el mercado mayorista busca consolidarse como un referente agroalimentario moderno sin perder su esencia.

Valencia Fruits. Tras varios años de actividad, ¿cómo describiría la posición actual de Mercavalència dentro del sector hortofrutícola y logístico en la Comunitat Valenciana?

Santiago Ballester. Mercavalència se ha consolidado como una pieza clave dentro del sistema agroalimentario de la Comunitat Valenciana. No sólo garantizamos el abastecimiento diario con solvencia, sino que además lo hacemos incorporando criterios de innovación, sostenibilidad y mejora continua.

En estos últimos años hemos dado un paso adelante hacia un modelo más moderno, donde la logística se integra con la digitalización y la optimización de procesos, siempre con un objetivo claro: mejorar la competitividad de nuestras empresas.

Y, por supuesto, mantenemos elementos identitarios como la Tira de Contar, que refuerzan nuestra conexión con la huerta valenciana.

VF. ¿Cuáles son los principales objetivos que se ha marcado la presidencia de Mercavalència para este año?

SB. Tenemos una hoja de ruta muy definida basada en tres prioridades: eficiencia, sostenibilidad energética y refuerzo de nuestro papel dentro del sistema alimentario urbano.

Queremos seguir optimizando el funcionamiento del recinto, avanzar con decisión en la transición energética y consolidarnos como un espacio no sólo logístico, sino también de innovación y conexión con el sector. 

VF. ¿Se han incorporado nuevas empresas? ¿Cómo perciben los comerciantes actuales el valor de estar en Mercavalència?

SB. Mercavalència es un entorno atractivo para la actividad empresarial, precisamente por ofrecer algo que resulta difícil de replicar: buena ubicación y concentración de oferta y servicios. Además, el polígono alberga numerosas empresas satélite que complementan a cualquier negocio del sector alimentario, creando un ecosistema único que potencia la eficiencia y competitividad de quienes operan aquí.

En cuanto a nuevas incorporaciones, estamos viendo pasos estratégicos que refuerzan esta posición. Por ejemplo, Sitval instalará una nueva estación de ITV en Mercavalència que dará servicio a vehículos agrícolas y camiones. Además, muchas de las empresas que ya operan en Mercavalència, como es el caso de Petit Forestier, han decidido ampliar sus instalaciones. Esto no sólo demuestra su crecimiento, sino que también refuerza la percepción de que este polígono es un lugar estratégico y seguro para desarrollar la actividad empresarial.

VF. En un contexto de subida de costes y cambios globales, ¿cuáles cree que son los mayores desafíos y oportunidades para Mercavalència en los próximos meses?

SB. El contexto actual nos obliga a tomar decisiones estratégicas. Apostamos por un modelo energético más autónomo que nos permita ganar estabilidad. En este sentido, hemos dado un paso decisivo con la puesta en marcha de nuestra planta fotovoltaica de 3,7 MWp, a la que recientemente hemos incorporado un sistema de almacenamiento industrial con baterías de 2,2 MWh. Este proyecto lo hemos desarrollado junto a empresas especializadas como Cubierta Solar y Canadian Solar, lo que garantiza un alto nivel técnico y de fiabilidad.

El sistema está compuesto por ocho baterías de litio-ferrofosfato, con una capacidad individual de 277 kWh, gestionadas mediante un sistema avanzado de gestión energética. Esto nos permite almacenar los excedentes de energía generados en las horas de mayor radiación y utilizarlos en los momentos de mayor demanda, adaptándonos a una actividad que, como la nuestra, no se detiene. 

Gracias a este sistema reducimos nuestra exposición a la volatilidad del mercado eléctrico y garantizamos un suministro más estable en un entorno con altas necesidades energéticas como el nuestro.

VF. La reducción del desperdicio alimentario es un tema cada vez más relevante. ¿Hay proyectos o iniciativas recientes en Mercavalència relacionados con sostenibilidad o eficiencia en la distribución?

SB. La reducción del desperdicio alimentario es un pilar fundamental en nuestra estrategia actual. De hecho, Mercavalència se ha convertido en un auténtico laboratorio europeo gracias al proyecto Mix Matters, quienes han colocado en nuestro punto verde una Unidad de Separación Inteligente que utiliza robótica e inteligencia artificial para separar y clasificar automáticamente los residuos de nuestros clientes. Esto nos permite darles una segunda vida a toneladas de producto que antes se perdían, transformando lo que era un residuo en un recurso.

Pero más allá de la tecnología, nuestra visión es integral y llega hasta la concienciación y la solidaridad. A través de iniciativas como REDONA, en el marco del proyecto ToNoWaste conectamos excedentes con entidades sociales como Casa Caridad para que el alimento llegue a quien más lo necesita. Además, estamos acompañando a nuestros mayoristas con una guía para elaborar su propio plan contra el desperdicio alimentario y así reducir sus pérdidas diarias. En Mercavalència no sólo movemos alimentos; estamos liderando un cambio de mentalidad donde cada actor del polígono se convierte en una pieza clave para que en Valencia no se tire nada que pueda ser aprovechado.

VF. ¿Qué características diferencian actualmente las frutas y hortalizas que se comercializan en Mercavalència frente a otros mercados mayoristas?

SB. Por un lado, contamos con la Tira de Contar, un espacio único donde los agricultores venden directamente su propia producción. Esto nos permite ofrecer frutas y hortalizas de proximidad, de temporada y con un nivel de frescura muy alto, ya que en muchos casos el producto llega al mercado pocas horas después de ser recolectado.

Además, mantiene un modelo tradicional que aporta autenticidad y una conexión directa con la huerta valenciana. Por otro lado, en el Mercado de Frutas y Verduras contamos con una oferta muy amplia, variada y de gran calidad, capaz de adaptarse a todo tipo de clientes. Pero más allá del producto, hay un factor diferencial clave: el nivel profesional de nuestros mayoristas.

Son empresas que conocen muy bien a sus clientes, que entienden sus necesidades y que trabajan con una gran cercanía. Ofrecen un servicio ágil, personalizado y con capacidad de anticiparse a la demanda, lo que genera relaciones comerciales muy sólidas y de confianza.

Así, combinamos un producto de origen muy cuidado con un modelo comercial basado en la profesionalidad y el servicio, y eso es lo que realmente marca la diferencia.

VF. Más allá de su papel logístico, Mercavalència también mantiene una conexión directa con la ciudad. ¿Cómo se materializa esa relación?

SB. Mercavalència no es un recinto cerrado ni una infraestructura ajena a la ciudad; es una pieza activa dentro del día a día de Valencia. Nuestro papel no termina cuando el producto sale de aquí, sino que continúa en cómo ese producto se integra en la vida de los barrios, en los hábitos de consumo y en la cultura alimentaria.

Esa conexión se materializa, por ejemplo, a través de las Mercafestes, una iniciativa con la que salimos de nuestras instalaciones para dinamizar los mercados municipales.

Llevamos el producto de temporada al centro de los barrios y lo convertimos en una experiencia accesible y educativa, especialmente para las familias y los más pequeños. En la edición de este año ya hemos visitado cinco mercados municipales, y la próxima cita en el Mercat del Cabanyal será especialmente significativa con la IV Entrada de la Clóchina de València, un producto profundamente ligado a la identidad de ese barrio marinero.

Pero no se trata sólo de promocionar producto, sino de generar cultura. En esa misma línea trabajamos con iniciativas como el concurso “En el teu mercat pintes molt”, que acerca los mercados municipales a la infancia desde la creatividad, reforzando valores como la alimentación saludable, el consumo de proximidad y el vínculo con el comercio de barrio.

Además, estas acciones no las hacemos en solitario, sino en colaboración con los propios mercados municipales y entidades de la ciudad, lo que nos permite amplificar el impacto y reforzar ese tejido comercial que forma parte esencial de Valencia.

En el fondo, todo responde a una idea muy clara: Mercavalència no sólo abastece a la ciudad, también contribuye a mejorarla y a mantener viva una forma de entender la alimentación basada en la proximidad, la estacionalidad y el valor de los mercados municipales como espacios de convivencia y agente de cambio en los barrios.

VF. ¿Qué objetivos estratégicos se ha marcado la presidencia de Mercavalència para 2026?

SB. Nuestra hoja de ruta es muy clara. Queremos avanzar hacia un modelo de mayor autosuficiencia energética, reduciendo al máximo la dependencia de fuentes externas y optimizando el uso de energía renovable.

En paralelo, el objetivo es seguir profundizando en la economía circular, con la aspiración de avanzar hacia un modelo de residuo cero, donde cada flujo tenga una segunda vida o un aprovechamiento.

Y todo ello sin perder nuestra esencia: seguir siendo una infraestructura clave para el abastecimiento de la ciudad, conectada con su entorno. En ese sentido, elementos como la Tira de Contar o la relación directa con la huerta valenciana forman parte de nuestra identidad y de una forma de entender el mercado basada en la proximidad, el conocimiento del producto y la relación directa entre profesionales.