La marca blanca consolida su hegemonía en España con más de la mitad del gasto en gran consumo

El país lidera en volumen de ventas y supera ampliamente a las principales economías europeas, impulsado por la presión sobre los hogares y la apuesta por calidad y precio

El informe, con datos a cierre de 2025 y centrado en seis grandes mercados europeos, cifra en 324.000 millones de euros el volumen total de negocio de la marca blanca.. / FREEPIK

Valencia Fruits. Redacción.

El avance de la marca de distribución continúa afianzándose en el mercado español hasta situarse como la opción predominante en la cesta de la compra. Según los últimos datos de la consultora Circana, el 52% del gasto en productos de gran consumo en España corresponde ya a marcas propias de las cadenas, una cuota que supera con claridad a la registrada en Italia (31 %), Francia (36 %) y tanto Alemania como Reino Unido (44%), quedando únicamente por detrás de Países Bajos, donde alcanza el 55%.

El informe, con datos a cierre de 2025 y centrado en seis grandes mercados europeos, cifra en 324.000 millones de euros el volumen total de negocio de la marca blanca. En el caso español, el liderazgo es aún más evidente en términos de volumen, donde estas referencias concentran el 59% de las unidades vendidas, situando al país a la cabeza de la clasificación.

En el conjunto de Europa analizado —Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, España y Reino Unido—, la marca de distribuidor alcanza por primera vez la mitad de las unidades comercializadas. Esta evolución responde, en gran medida, al cambio de hábitos de los consumidores, que, presionados por el incremento del coste de la vida, optan por alternativas más competitivas en precio sin renunciar a la calidad.

La tendencia, lejos de estabilizarse, mantiene una trayectoria claramente ascendente. Desde 2021, la cuota de mercado de la marca blanca ha crecido de forma sostenida, acumulando más de tres puntos porcentuales y con previsiones de nuevos incrementos a lo largo del presente ejercicio.

Uno de los factores determinantes de este crecimiento radica en la capacidad de las marcas de distribución para mantener precios ajustados junto a estándares de calidad elevados. A ello se suma su adaptación a las nuevas demandas del consumidor, con propuestas que incorporan tendencias vinculadas a la salud y el estilo de vida, así como el desarrollo de gamas premium y lanzamientos innovadores.

El contexto internacional también podría reforzar esta dinámica. Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y su impacto en la inflación apuntan a un posible repunte del peso de la marca blanca en la cesta de la compra hacia finales de año.

Por categorías, alimentación y bebidas continúan siendo el principal motor del crecimiento, con especial dinamismo en segmentos como platos preparados, aperitivos, bebidas y productos lácteos. Destaca especialmente el comportamiento del agua, donde las marcas de distribuidor han logrado ganar cuota de forma significativa apoyándose en precios competitivos, campañas promocionales intensivas, ediciones limitadas y una mayor segmentación del consumidor.

En contraste, las categorías no alimentarias de gran consumo siguen mostrando una mayor resistencia al avance de la marca blanca, manteniéndose bajo una presión más intensa por parte de las marcas de fabricante.