Las tormentas de granizo han mermado la cosecha en algunas zonas de la DOP

Las nuevas variedades permiten alargar la campaña de forma escalonada durante tres meses, de agosto a noviembre

Cada año se embolsan a mano uno a uno hasta 250 millones de melocotones. / DOPMC

Javier Ortega. Aragón.

La Denominación de Origen Protegida Melocotón de Calanda está en plena recolección. La campaña comenzó a mediados de agosto y se prolongará hasta primeros de noviembre. La incorporación de nuevas variedades permite alargar la campaña de forma escalonada durante tres meses.

El inicio ha estado marcado por las fuertes tormentas de agua y granizo registradas en agosto, que han provocado daños severos en el sector agrícola del Bajo Aragón, afectando de forma directa a la producción de melocotón. Las tasaciones y balances oficiales de Agroseguro revelan un impacto económico y territorial de gran magnitud.

Los destrozos en el cultivo estrella de la zona podrían suponer pérdidas de hasta 5 millones de euros 

Los destrozos en el cultivo estrella de la zona podrían suponer pérdidas de hasta 5 millones de euros. La mayor parte del fruto afectado, incluso el que ya estaba embolsado y listo para cosechar, sufrió el impacto de la piedra, quedando inservible para la comercialización en fresco o relegado a conserva.

En todo el Bajo Aragón se comunicaron daños en 1.563 hectáreas de cultivos asegurados, repartidas en 1.886 fincas.

La tormenta del 3 de agosto afectó al término municipal de Calanda y la del 9 de ese mismo mes golpeó con dureza a las pedanías alcañizanas de Valmuel y Puigmoreno. Fue la zona más castigada, con mil hectáreas afectadas: 457 de almendros, 340 de frutales (principalmente melocotón), 173 de maíz y 39 hectáreas de olivos. Muchos agricultores sufrieron la pérdida del 100% de su cosecha en apenas 15 minutos.

En Calanda, las estimaciones globales de campos afectados se sitúan entre 650 y 800 hectáreas. El parte oficial de Agroseguro registró daños en 287 hectáreas de frutales y 9 de frutos secos. Los daños en las fincas alcanzadas oscilaron entre el 60% y el 100% de la producción.

Pese a la abundancia de fruta, el granizo ha hecho que se rebajen las perspectivas de la cosecha dentro de la Denominación de Origen Protegida. No obstante, se estima que se pueden superar los 4 millones de kilos certificados e incluso llegar a los 4,5 millones.

Se trata de melocotones que pasan los rigurosos controles y requisitos que marca el Consejo Regulador. En toda la zona del Bajo Aragón, en unos 42 pueblos de las provincias de Teruel y Zaragoza, bajo el amparo de la denominación Melocotón de Calanda, la producción es mucho mayor y puede llegar a los 30 millones de kilos.

Estamos ante un cultivo del que viven muchas familias y que se extiende por una superficie de más de 4.600 kilómetros cuadrados.

Gracias a su tamaño, color, al sello del Consejo Regulador y a que cada pieza lleva una etiqueta negra numerada, es fácil distinguir y reconocer el auténtico Melocotón de Calanda.

La época de comercialización con el marchamo de la DOP va desde mediados de agosto hasta finales del mes de octubre o primeros de noviembre.

Para asegurar sus cualidades, los melocotones son meticulosamente tratados en el campo mediante la técnica del aclareo, consistente en eliminar una parte significativa de los frutos de cada árbol. Este proceso se lleva a cabo hasta el mes de julio y permite obtener una uniformidad en los calibres grandes.

Con esta práctica se elimina el 70% de los frutos que existen en el árbol para que cada unidad se desarrolle a una distancia de 20 centímetros. Se consigue así un fruto más carnoso y de mayor volumen, con un diámetro de 73 milímetros como mínimo.

En los meses de junio y julio se lleva a cabo el embolsado, que se realiza de forma manual cuando el fruto está en el árbol. Cada melocotón es protegido con una bolsa de papel parafinado, traslúcido y transpirable. Se estima que cada campaña se embolsan 250 millones de melocotones.

Estas tareas, más la recolección, que también se realiza de forma manual, y las labores en almacenes y cooperativas, hacen que, durante los meses de mayo a noviembre, en el conjunto de las explotaciones frutícolas del Bajo Aragón, se empleen hasta casi 3.000 personas.

Pese a los intentos por penetrar en mercados europeos, la producción de melocotón de Calanda tiene como destino principal el mercado nacional. Con las dos últimas incorporaciones, la DOP Melocotón de Calanda cuenta con 15 empresas y cooperativas inscritas.

Precios bajos

La campaña del melocotón amarillo avanza con precios de mercado más bajos y elevados costes de producción. Las variedades van adelantadas más de 15 días respecto a otros años debido a las altas temperaturas, lo que se traduce en calibres y precios más bajos por el estrés térmico que sufren los frutos. Agricultores y UAGA advierten que, en algunos casos, pueden llegar a gastar más dinero en recoger, clasificar y vender la fruta que lo que reciben por la venta, especialmente cuando se trata de zumos, el melocotón destinado al destrío.

UAGA sitúa el precio de referencia del melocotón amarillo para zumo en unos ocho céntimos por kilo. Respecto al melocotón amarillo para industria/conserva, los precios rondan los 22-24 céntimos/kg y, en el caso del melocotón amarillo en fresco y de la nectarina temprana, no han alcanzado los 50 céntimos/kg.

Las cifras están alejadas de los costes de producción. De hecho, calculan que el melocotón embolsado de Calanda necesita alcanzar entre 90 céntimos y un euro por kilo en palot para evitar que el productor pierda dinero.

Según UAGA, la concienciación y la transparencia en la cadena de distribución deberían ser las primeras medidas a aplicar para tratar de combatir estas prácticas comerciales. Dicha organización agraria defiende analizar los diferentes eslabones de la cadena productiva y poner en común las cifras para localizar irregularidades.

No es la primera campaña en la que los agricultores están haciendo frente a los precios bajos del mercado. En 2025, la venta del melocotón amarillo presentó una caída a final de la campaña, a pesar de su calidad.

Nuevas variedades

El Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) inició en 2008 el Programa de Mejora Genética del Melocotón de Calanda. El objetivo es obtener nuevas variedades de melocotón amarillo tardío de pulpa firme, con mejoras en características agronómicas y de calidad, que puedan ser comercializadas bajo dicha marca. Están llamadas a cubrir los huecos en el calendario de maduración para tener una producción constante durante la campaña de comercialización, siempre manteniendo la calidad óptima que caracteriza a este producto.

La DOP, con el apoyo del CITA, pretende con dicho programa introducir nuevas variedades que adelanten y alarguen la campaña y resistan mejor a las inclemencias meteorológicas.

Se buscan aquellas variedades que mejor se adaptan al terreno. El objetivo es ofrecer una cosecha más constante y prolongar la temporada de disfrute de este melocotón con sello de calidad.

Son variedades autóctonas de la zona de Calanda, lo que significa que son propias de la región y se están cultivando siguiendo las prácticas tradicionales.

La DOP ampara la variedad autóctona conocida como “Amarillo Tardío”, junto con sus clones seleccionados e hibridaciones autorizadas: Jesca, Calante, Evaisa, Calprebor, Calemil, Calrico, Calejos y Procal 834

La DOP Melocotón de Calanda ampara una variedad principal autóctona conocida como “Amarillo Tardío”, junto con sus clones seleccionados e hibridaciones autorizadas: Jesca, Calante, Evaisa, Calprebor, Calemil, Calrico, Calejos y Procal 834, conocida popularmente como variedad 834. Esta última se llama así porque se recoge en la semana 34 del octavo mes.

Acceso a la noticia en las páginas especiales de Melocotón de Calanda (10-11) en el ejemplar de Valencia Fruits. 

Acceso íntegro al último ejemplar de Valencia Fruits.