Aragón impulsa la recuperación de la producción de patata

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Diversas iniciativas pretenden relanzar un producto que llegó a contar en esta comunidad autónoma con 5.000 hectáreas y una cosecha de 105.000 toneladas

Los productores de Aragón están volviendo a apostar por la patata. / JO

Javier Ortega. Aragón.

La patata vivió su momento de máximo esplendor en Aragón en los años 90, cuando llegó a tener unas 5.000 hectáreas dedicadas al cultivo y una producción que superaba las 105.000 toneladas. Luego cayó en picado hasta llegar a las apenas 600 ha actuales y al millón y medio de kilos de producción. No obstante, han surgido diversas iniciativa y su recuperación está en alza.  

En la localidad turolense de Torres de Albarracín, en los Montes Universales, a 1.275 metros de altura, la empresa Patatas Fernando produce cada año entre 300.000 y 350.000 kilos . Cuenta con una planta de selección, lavado, troceado y envasado al vacío, y la firma surgió con el objetivo de dar valor añadido a las patatas que cultivaba la familia Martínez Alamán en las fincas propias.

Los hermanos Pablo y Fernando Martínez y su tío Nacho Alamán son los impulsores del proyecto. Actualmente trabajan los tres socios y otras dos personas, frente a los siete trabajadores de antes de la pandemia.

Desde el inicio de la recolección hasta el mes de abril distribuyen la producción obtenida en sus propias fincas. Tienen 4,5 hectáreas dedicadas al cultivo de patata al año con una cosecha de unos 120.000 kilos. Cuando se agota su propia producción compran a un agricultor de Valencia y a un distribuidor de Madrid, para así garantizar el abastecimiento a sus clientes durante todo el año. Distribuyen sus patatas entre restauradores, principalmente de Teruel, Zaragoza y la Comunidad Valenciana.

Asimismo, en el Maestrazgo se pretende dar valor a la patata que se cultiva en pueblos turolenses como Fortanete, Cañada de Benatanduz o Cantavieja.

Recuperación

Un ejemplo de la recuperación de la patata lo tenemos en Cella (Teruel) que el año pasado duplicó la producción. Llegó a las 900 toneladas entre los 180 socios de la cooperativa , que, sumando los kilos de todos los agricultores locales, se elevaron a las 1.800 toneladas en las 20 hectáreas de superficie dedicadas al cultivo. Así lo indicó el presidente de la Sociedad Cooperativa del Campo La Fuente de Cella, Fernando Sánz, en la inauguración de la XXIII Feria de la Patata.

Su marca de la patata Agria reúne una serie de características: está seis meses enterrada, es de alta durabilidad y presenta una carne de color amarillento. Su textura, junto con los niveles de azúcares, hacen que sea la más idónea para cualquier tipo de cocina por su versatilidad.

Singular es también la patata de Chía (Huesca) que posee la etiqueta de cultivo ecológico y cuya producción ronda las 80 toneladas por campaña. Cinco horticultores componen la Asociación de Productores de Patata de Chía que han recuperado las técnicas tradicionales para buena parte de los procesos. A primeros de noviembre se celebra la popular y concurrida Feria de la Patata de Chía.

Su cultivo tiene un valor añadido, ya que son los usuarios del Centro de Integración Social ‘El Remós’ los encargados de comercializar la producción que llega a las grandes superficies y tiendas tradicionales de ciudades como Huesca, Lérida o Zaragoza.

Esta patata se siembra a los pies de la sierra de Chía, en el Valle de Benasque, a una altitud de 1.200 a 1.500 metros. La variedad que se cultiva es la Kennebec, una patata que se adapta bien a las cualidades del suelo, temperaturas y pluviometrías de la zona. Es una patata de ciclo largo y se desarrolla desde la siembra, en el mes de mayo, hasta su recolección, en octubre.

El cultivo de este tubérculo vuelve en Aragón y un claro ejemplo lo tenemos en Ángel Bonel Melero, de Vera del Moncayo (Zaragoza), que ha sido reconocido como Productor Patata Joven del Año en los II Premios Nacionales de la Patata, organizados por la Revista Campo, y entregados en Medina del Campo (Valladolid). Se premió su innovadora y sostenible trayectoria en este cultivo en el que ha combinado tecnología avanzada con prácticas responsables.

Este joven ingeniero agrónomo trabaja junto a su hermano Juan Carlos desde el año 2012 en una explotación familiar de 189 hectáreas, donde ha implementado avances, como un sistema de cribado de suelo y una máquina autónoma que selecciona patatas en campo utilizando tecnología óptica.

Ángel Bonel señala que “el premio es un reconocimiento a la trayectoria de mi hermano y mía. Somos la cuarta generación de patateros, y siempre hemos apostado por la innovación, no sólo en maquinaria, sino también en protección de cultivos y el desarrollo de nuevas variedades.”

Añade que “es fundamental estar siempre a la vanguardia de la innovación, sin olvidar la importancia de cuidar el medioambiente. No se trata sólo de producir, sino de hacerlo con calidad, de forma que podamos satisfacer las necesidades del mercado y garantizar la sostenibilidad de nuestras explotaciones en todos sus aspectos”. En 2024, Ángel Bonel adoptó prácticas agrícolas sostenibles que han permitido reducir un 30% la huella de carbono en su producción, gracias al uso de fertilizantes orgánicos y algoritmos avanzados para el control de enfermedades. Un enfoque que no sólo asegura la rentabilidad de su cultivo, sino que contribuye al cuidado del medioambiente, consolidándolo como un referente en el sector patatero español.

Patatas desde Aragón

En el empeño por recuperar el cultivo de la patata en Aragón ha tenido un papel fundamental la empresa familiar Patatas Gómez, referente nacional en el sector. La firma trabaja con agricultores de diversos puntos de España y en Aragón con un grupo que cultiva unas cien hectáreas de la variedad Agria, que comercializan con la marca Potatico. 

En continuo crecimiento y expansión, Patatas Gómez cuenta con unos 150 trabajadores, y el año pasado envasó 100.000 toneladas que distribuyó a toda España y otros países de Europa.

La empresa nació en el año 1963 con la apertura de un comercio de venta al detalle, al que se sumó un pequeño almacén para la venta al por mayor. En la actualidad cuenta con cuatro almacenes diferentes.

Cebolla

En Aragón se cultivan unas 2.000 hectáreas de cebollas, principalmente en zonas de regadío de los pueblos ribereños del Ebro, como Tauste, Pedrola, Gallur, Novillas, Luceni. Y muy especialmente en Fuentes de Ebro y los otros cinco municipios que integran la única denominación de origen de este producto existente en Europa. La campaña pasada se cosecharon dentro de la DOP unos tres millones de kilos, medio millón más que en 2023. Últimamente se cultivan unas 45 hectáreas frente a las 60 anteriores ya que hay problemas para encontrar parcelas suficientes. La DOP comprende los municipios de Fuentes de Ebro, Mediana de Aragón, Osera de Ebro, Pina de Ebro, Quinto y Villafranca de Ebro. 

Ajos

En Aragón hay unas 1.780 hectáreas dedicadas al ajo. Asimismo, varias empresas han decidido apostar por este cultivo y también por su comercialización. La Asociación Nacional de Productores y Comercializadores de Ajos cuenta con cuatro asociados en esta comunidad autónoma.

En el cultivo destacan los municipios zaragozanos de Ricla, que celebra una feria del ajo verde o tierno, y Arándiga, que pasa por ser el pueblo de los ajos. La variedad más extendida es el ajo blanco y le sigue el ajo rosa o rojo, que se quiere recuperar.

Ricla quiere potenciar el cultivo del ajo, con unas 150 hectáreas en las que se recolectan 150.000 kilos de media al año de hasta siete variedades, buena parte de los cuales se dedica a la exportación. Esta localidad, en la comarca de Valdejalón, se celebra desde hace unos años la Feria de la Cereza y el Ajo tierno.

Por su parte, los agricultores de Arándiga cosechan cada año unos 200.000 kilos de ajo rojo, un producto de primera calidad y autóctono de la comunidad aragonesa. Son unos ajos plantados, cosechados, trabajados, elegidos y triados manualmente uno a uno hasta su trenzado.

Se trata de las tradicionales trenzas o ristras de ajos etiquetadas todas ellas con la denominación de calidad del ajo autóctono de Arándiga, una localidad conocida como ‘La cuna del ajo’.

Acceso a la noticia en la página 11 del dossier de Patatas, Ajos y Cebollas en el ejemplar de Valencia Fruits. 

Acceso íntegro al último ejemplar de Valencia Fruits.