AVA cifra en 400 millones las pérdidas del sector agrario de la Comunitat Valenciana

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La organización augura dos años difíciles que “pondrán contra las cuerdas al sector”

Equipo de AVA-Asaja durante la presentación del balance del ejercicio 2023. / ÓSCAR ORZANCO

Óscar Orzanco. Redacción.

AVA-Asaja cuantifica en 400 millones de euros las pérdidas del sector agrario de la Comunitat Valenciana en 2023 debido a las mermas de cosechas por las adversidades climáticas, los elevados costes de producción, la competencia desleal de las importaciones, la falta de soluciones eficaces para hacer frente a las plagas y enfermedades, los daños récord de la fauna salvaje y el aumento de los robos en el medio rural. La organización presidida por Cristóbal Aguado reclama a todas las administraciones un plan de choque, a varios años vista, para garantizar la viabilidad agraria. 

El pasado ejercicio resultó menos negativo que 2022, que se saldó con 800 millones de pérdidas, pero la situación es “muy preocupante. El balance no puede ser positivo cuando veinte cultivos han ido mal, nueve regular y sólo cinco han funcionado razonablemente bien”, señaló Aguado el pasado viernes, durante el análisis de los resultados que ha dejado el año 2023.

Por segundo año consecutivo, el cambio climático ha causado estragos. La siniestralidad agraria en España ha batido su récord histórico con 1.300 millones de indemnizaciones, un 60% más que en 2022. No obstante, debido a los ‘caprichos’ de la meteorología, la climatología se comportó de forma más ‘suave’ en la Comunitat Valenciana. AVA-Asaja eleva a 170 millones las pérdidas directas por razones climáticas, frente a los 285 del año anterior. La sequía, las elevadas temperaturas y las granizadas fueron algunas de las inclemencias más extremas que ocasionaron desplomes de cosechas respecto a la media de los últimos años en cítricos (–15%), uva (–40%), arroz (–15%), kaki (–40%), frutas de hueso (–40%), almendra (–50%), olivar (–50%) o cereales (–60%). 

A pesar de reducirse las cifras de siniestralidad, el pasado año fue el segundo más seco desde que hay registros, con un 33% menos de lluvias, la temperatura media fue 1,3 grados superior al promedio nacional, se soportaron más de diez temporales de pedrisco, y se sufrieron los efectos del viento de poniente. Estos fueron algunos de los factores extremos que elevaron la siniestralidad agraria.

La falta de lluvias durante los primeros cuatro meses del año ocasionó graves mermas de producción en cereales, viña, almendro y olivar de secano, así como sobrecostes en alimentación animal, paja, energía eléctrica para riego y tratamientos fitosanitarios. En cambio, en mayo irrumpieron precipitaciones torrenciales que dañaron las frutas de hueso, sobre todo las cerezas. A lo largo de la primavera y el verano se acumularon tormentas acompañadas de pedrisco que afectaron a diversos cultivos en varias comarcas de Valencia y Castellón. Por último, las fuertes rachas de viento de poniente, que se prolongaron más de 50 horas en noviembre, trastocaron las campañas de cítricos y kakis.

En este contexto de siniestralidad agraria, AVA-Asaja solicita a las administraciones medidas de apoyo a los agricultores y ganaderos afectados por la sequía y otras adversidades climáticas. “El Gobierno de España tiene que mojarse más, aportar más dinero y escuchar a los agricultores. No se pueden dar pasos atrás, y es una barbaridad quitar coberturas. Muchos daños no están cubiertos y un porcentaje muy importante de agricultores no asegura la cosecha porque no pueden económicamente. Por ello, demandamos una cobertura total debido a los graves efectos que se están derivando del cambio climático”, señaló el presidente de la organización agraria.

Según el balance de AVA-Asaja, en un contexto de inflación, donde los precios de los alimentos sufrieron un incremento interanual del 9%, la subida generalizada de las cotizaciones a pie de campo no permitieron en la mayoría de los casos compensar esta bajada de producción y, además, cubrir los costes de producción, los cuales se mantuvieron extraordinariamente altos, un 30% más que antes de la guerra de Ucrania. El impacto por este capítulo ascendió a 80 millones.

El dirigente puntualizó que “una cosa es la evolución de los precios, que han subido, y otra muy diferente la rentabilidad de una explotación. Y esta falta de rentabilidad se ha traducido en casi 2.000 hectáreas abandonadas en 2023 en la Comunitat Valenciana. Por eso demandamos a la conselleria de Agricultura adoptar medidas para recuperar tierras y potencial productivo. Y también hay que revalorizar los productos, diferenciarlos y promocionarlos”.

“Los costes de producción son cada vez más elevados y ya existe un acuerdo para subir el Salario Mínimo Interprofesional que también va repercutir en el campo”, añadió Cristóbal Aguado.

Año negro en plagas

2023 fue un año negro para las plagas y enfermedades agrarias, tanto para las que llegaron por primera vez a la Comunitat Valenciana, como la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE) y la avispa asiática, como para las que cada vez están más cerca de introducirse. AVA-Asaja cifra las pérdidas en materia de sanidad vegetal y animal en 70 millones.

En el apartado de amenazas, destaca el récord anual de interceptaciones de Mancha negra de los cítricos (Phyllosticta citricarpa) en los cargamentos de Sudáfrica con destino a la UE. Un total de 51 detecciones en 2023, cuando su número máximo había sido 43 en 2021. La UE también detectó la Mancha negra, por primera vez, en naranjas procedentes de Egipto. Por ello, la organización agraria reclama el cierre de las vías de entrada de la UE a los cítricos sudafricanos y egipcios mientras estos países terceros no garanticen su seguridad fitosanitaria.

Según señala la organización, Sudáfrica sigue sin cumplir, de manera mayoritaria, la normativa europea sobre el tratamiento en frío en sus envíos de naranjas. AVA-Asaja entiende que las nuevas detecciones demuestran que las medidas establecidas por la UE son insuficientes y por ello reclama a Bruselas que endurezca el tratamiento en frío, haciendo que se cumpla rigurosamente el mecanismo aprobado para los envíos de naranjas y que se extienda a mandarinas y pomelos por entrañar el mismo riesgo fitosanitario, así como a otras producciones agrícolas hospedantes de la plaga y otros países de origen.

También en 2023 la UE interceptó en el Puerto de Almería el primer caso de Falsa polilla (Thaumatotibia leucotreta) en una importación de Marruecos.

Finalmente, en el sector citrícola ha aumentado la preocupación por el HLB, pues el vector transmisor Trioza Erytreae se encuentra en el norte de España y en Portugal, próximo a los cítricos de Huelva, mientras que el vector asiático Diaphorina citri se detectó en Israel y en Chipre, ya en territorio de la UE, de una manera extensa. AVA-Asaja apremia a adoptar un plan de contingencia integral, que cuente con el favor del agricultor y que apueste por medidas a corto y largo plazo, como la biotecnología para hallar variedades resistentes a la enfermedad. “Por la experiencia de lo que ha pasado en todo el mundo, cuando ya se ha detectado el vector, la entrada del HLB no se demora muchos años. Y eso supondría una auténtica ruina para el primer cultivo agrario valenciano, la citricultura”, indicó Cristóbal Aguado.

La nueva PAC

2023 fue también el primer año de aplicación de la PAC que comportó menos beneficiarios, más burocracia y nuevas exigencias ambientales no adaptadas a la realidad de los cultivos, muy difíciles de cumplir y más en un contexto de sequía. 

Aguado calificó 2023 como un año de paso. “La aplicación real de la PAC se va a comenzar a producir en 2024 y en los próximos dos años va a crecer el abandono de tierras porque aspectos como los ecorregímenes y los cuadernos digitales van a poner a los agricultores contra las cuerdas”, señaló el dirigente agrario.

Para el presidente de AVA, la nueva PAC “puede ser un verdadero drama para un elevado número de agricultores valencianos, ya que, en la mayoría de los casos, los ecorregímenes son inútiles e impracticables”

Para el presidente de AVA, la nueva PAC “puede ser un verdadero drama para un elevado número de agricultores valencianos, ya que, en la mayoría de los casos, los ecorregímenes son inútiles e impracticables”. A ello se suman los acuerdos internacionales que quiere firmar la Unión Europea, como el de Mercosur. 

“Bruselas es la banda de música que tocaba en el Titanic mientras el barco se hundía. El barco es la agricultura mediterránea y Bruselas son los músicos que nos entretienen mientras nos ahogamos”

“Bruselas es la banda de música que tocaba en el Titanic mientras el barco se hundía. El barco es la agricultura mediterránea y Bruselas son los músicos que nos entretienen mientras nos ahogamos. La política europea tiene una transcendencia y un impacto extraordinario, pero algo falla en Europa y hay muchas cosas que corregir”, aseveró Cristóbal Aguado.

En cuanto a la situación de la agricultura en la Comunitat Valenciana, las tierras de cultivo disminuyeron en 2023 en 1.952 hectáreas, lo que supone una caída interanual del 0,3%. Entre las causas de este descenso y el escaso relevo generacional se encuentra la falta de rentabilidad.

En esta línea, AVA-Asaja señala en su informe que “el nuevo gobierno valenciano coincidió con el sector agrario en que la Ley de Estructuras Agrarias no está cumpliendo sus objetivos de aumentar el tamaño de las explotaciones por permutas o fusiones y anunció cambios normativos dirigidos a simplificar trámites burocráticos, facilitar el acceso a incentivos fiscales y modificar figuras como la llamada Iniciativa de Gestión Común de tierras”. La organización agraria también propone la puesta en práctica de explotaciones piloto para mostrar su funcionamiento y hacerlo atractivo al sector.

Además, el nuevo gobierno de la Comunitat Valenciana, ha bonificado el tramo autonómico del impuesto de sucesiones y donaciones al 99%. Esta reivindicación histórica del sector agrario, destinada a favorecer la concentración de parcelas y el relevo generacional, entró en vigor el 24 de noviembre de 2023.

“El relevo generacional es actualmente insuficiente. En la Comunitat Valenciana no existen grandes extensiones productivas, prima el minifundio, y, o se toman medidas para intentar juntar explotaciones y hacer unidades de gestión, o la media de edad que en estos momentos se encuentra en 65 años subirá”, remarcó Cristóbal Aguado.

Para finalizar, el presidente de AVA-Asaja lanzó un mensaje para el departamento de Agricultura de la Comunitat Valenciana: “Han pasado seis meses desde las elecciones, hay que pasar de las palabras a los hechos. Hay que vender realidades y quien tiene la potestad de mandar debe tomar decisiones rápidas, marcar claramente sus objetivos y metas y ponerse a caminar muy objetivamente. Es el mensaje que le hemos dado a la conselleria de Agricultura, no es una amenaza, es un aviso a navegantes”.

Acceso a la noticia en la página 4 del ejemplar de Valencia Fruits. 

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