Benito Orihuel: “La importancia de los fitosanitarios en la gestión postcosecha hortofrutícola”

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El Dr. en C. Químicas, Postharvest Advisor de Citrosol, Benito Orihuel habla sobre los fitosanitarios y su gran relevancia en la gestión postocosecha hortofrutícola

Orihuel afirma que están trabajando en soluciones más verdes. / ÓSCAR ORZANCO

Benito Orihuel (*)

Los fitosanitarios, realmente en la actualidad denominados por la Unión Europea con el acrónimo PPPs (Productos de Protección de las Plantas), tienen un rol central en las cadenas de suministro y valor de Frutas y Hortalizas. En este breve artículo nos centraremos en los de mayor relevancia para estas cadenas, los fungicidas de uso postcosecha. Revisaremos su papel actual en la gestión postcosecha y la posible evolución de su uso en el futuro. 

Es en general aceptado que los fungicidas y fungistáticos de uso postcosecha son muy necesarios para evitar los podridos en las cadenas de suministro de cítricos, bananas, fruta de hueso y otros, sobre todo para la comercialización de fruta de otros continentes y para la confección en origen de preempaquetados (mallas, Girsacs, barquetas, etc.), unidades de venta con hasta 30 o más frutos. 

Si no se utilizaran estos productos para reducir  las pérdidas por podrido, el desperdicio alimentario entre origen y consumidor sería brutal. De hecho, algún retailer realizó alguna prueba intentando comercializar cítricos “directamente de campo” con resultados catastróficos, pues los cítricos son el fruto con mayor tendencia a pudrir, solo fresa y fresones quizá los superen. 

En la actualidad son cinco los fungicidas de uso postcosecha utilizados, y de uso legal en prácticamente todo el mundo: Fludioxonil, Imazalil, Orto-fenilfenol, Pirimetanil y Tiabendazol. También existen fungistáticos cuyo uso está aprobado prácticamente en todo el mundo, el Sorbato potásico y el Bicarbonato sódico. Siendo todos productos químicos, los primeros, también denominados fungicidas convencionales, tienen peor prensa. ¿Son los residuos de estos productos químicos un problema para la salud de los consumidores? Según la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) la respuesta es clara y rotunda, mientras sus residuos se mantengan dentro de los denominados Límites Máximos de Residuos (LMR) su ingesta está muy lejos de causar algún problema. 

Probablemente estamos ante una cuestión de percepción por parte de consumidores y sociedad en general; ya que las campañas de ONGs como Greenpeace han tenido éxito y no se ha colocado en el otro lado de la balanza los extensivos tests llevados a cabo que hacen que la agencia europea EFSA los considere seguros, así como la reducción de las pérdidas postcosecha que se consigue con un uso correcto de los fungicidas convencionales. Del mismo modo, la reducción de pérdidas y desperdicio son probablemente mucho más relevantes para la sostenibilidad del planeta que algún efecto medioambientalmente negativo que la utilización de estos fungicidas pueda tener. Las pérdidas postcosecha en frutas y hortalizas se sitúan en torno a un 5-20% en los países desarrollados y un 15-40%, según distintas fuentes, entre ellas la FAO. Si bien el podrido es solo una de las razones para estas pérdidas es la más relevante. Por ejemplo, dentro de nuestro sector es bien sabido que hace solo unos años fueron muchos los contenedores de limones que llegaron a Cartagena con porcentajes de podrido superiores al 40% y que tuvieron que desecharse en su totalidad. Con los fungicidas se pueden conseguir eficacias industriales en el control del podrido de casi el 100%, mientras que, si bien se ha investigado mucho en diversos métodos físicos, biológicos o de “química verde”, nunca se ha llegado a eficacias similares y es por ello que los fungicidas convencionales siguen utilizándose ampliamente. 

En Citrosol estamos trabajando desde hace muchos años en soluciones orgánicas y más verdes para el podrido, pero será difícil que se llegue a eficacias tan altas y con control de la esporulación como las que conseguimos con el Imazalil. Quizá algún lector se preguntará por qué sus resultados en control del podrido no son tan brillantes. Puede haber varias respuestas, pero la más usual es que se han desarrollado resistencias al Imazalil. Las cepas de Penicillium digitatum y P. italicum han evolucionado hasta convertirse en resistentes al fungicida. La resistencia a los fungicidas es como un enemigo escondido que impide las buenas llegadas. El desarrollo de la resistencia es un proceso que lentamente, pero de forma continua, va disminuyendo la eficacia de los fungicidas. Sin programas de monitorización para evaluar la evolución de las poblaciones de esporas de P. digitatum y P. italicum resistentes, la detección del problema no tiene lugar hasta que llegan las primeras reclamaciones por podrido en destino. En Citrosol llevamos años trabajando en la monitorización de las resistencias y en programas de tratamientos e higienización para su control. 

Una de las ventajas que podrían tener los métodos y productos orgánicos o de “química verde” es que al ser varios los mecanismos de acción de estos productos es mucho más difícil la aparición de resistencias a los mismos. Sin embargo, en la actualidad no existe ninguna mezcla, o cóctel, de tratamientos a base de productos orgánicos (insumos certificados para agricultura ecológica según la normativa UE), y o biológicos, físicos o de “química verde” que supere las eficacias que se pueden conseguir con los fungicidas siempre que la población de esporas no sea resistente a los mismos. Como, por otra parte, la renovación por parte de EFSA y de la Comisión Europea de las materias activas que ahora mismo están en este proceso, Imazalil y OPP, va por muy buen camino, se espera que en el futuro próximo los productos mencionados sigan contribuyendo al control del podrido y así a la reducción de pérdidas y desperdicio alimentario en frutas y hortalizas.

(*) Dr. en C. Químicas, Postharvest Advisor de Citrosol

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