Las borrascas impactan en los cultivos de frutos rojos de Huelva

Un informe del Ifapa señala que la sucesión de temporales ha provocado daños en los cultivos y en infraestructuras, una ralentización de la producción y han afectado a la calidad incrementando el porcentaje de frutos no comercializables

La provincia de Huelva concentra la mayor producción de frutos rojos de España y es una de las principales productoras de Europa. / ARCHIVO

Valencia Fruits. Redacción.

Tras los episodios de lluvias extremas e inundaciones que han tenido lugar en las primeras semanas de 2026 en Andalucía, el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (Ifapa) ha publicado siete guías con recomendaciones para el manejo de algunos de los principales cultivos afectados de la comunidad autónoma. 

Estos informes analizan los efectos agronómicos de las intensas precipitaciones y los principales daños que causan las inundaciones en cítricos, vid, olivar, frutales, frutos rojos, aguacate, cereales y otros cultivos herbáceos, ofreciendo diversas recomendaciones de manejo para los productores. 

La provincia de Huelva concentra la mayor producción de frutos rojos de España y es una de las principales productoras de Europa. Durante la campaña 2025–2026, la sucesión de borrascas atlánticas ha provocado precipitaciones persistentes y episodios de elevada intensidad, acompañados en algunos casos de fuertes vientos. Para cuantificar los daños, y proponer medidas de mitigación y apoyo institucional, el Ifapa ha evaluado en un informe los efectos agronómicos, fitosanitarios, estructurales y económicos derivados del exceso de lluvias y el viento sobre los cultivos de fresa, frambuesa y arándano en la provincia de Huelva.

Según estimaciones sectoriales consolidadas para la campaña 2025/2026, la superficie total dedicada a frutos rojos en la provincia de Huelva asciende a 12.388 hectáreas. Esta temporada se han plantado 6.490 hectáreas de fresa (52% del total), 3.802 ha de arándano (31% del total), 1.924 ha de frambuesa (16% del total), y 172 ha de otros frutos rojos. 

El Ifapa estima en su informe que, en función de la distribución espacial de las precipitaciones registradas durante los episodios borrascosos recientes, entre el 35% y el 50% de la superficie total de frutos rojos podría haber experimentado situaciones de saturación temporal del suelo o elevada humedad ambiental persistente. Y la coincidencia de los episodios de lluvia con fases críticas de producción (floración, cuajado y recolección temprana) han incrementado la vulnerabilidad del sector.

Según indica el Ifapa, el efecto de las borrascas no sólo se ha circunscrito a los daños provocados por las persistentes y abundantes precipitaciones, sino que ha llevado asociados fuertes vientos, que en determinados momentos y zonas han llegado a los 80-100 km/hora. Por otro lado, el sucesivo paso de una borrasca tras otra durante tanto tiempo, ha supuesto un inusual periodo de tiempo nublado que ha tenido como consecuencia una disminución importante de la intensidad lumínica, circunstancia que conlleva problemas de coloración de los frutos, con aparición de albinismo, especialmente importante en algunas variedades de fresa. Además, la disminución de la intensidad lumínica influye negativamente en la síntesis de metabolitos asociados a la calidad organoléptica del fruto. Fruto de esta escenario, el informe del instituto concluye que las condiciones medioambientales han propiciado el desarrollo de podredumbres de fruto, fundamentalmente podredumbre gris (agente causal Botrytis cinerea), lo que incrementa aún más el porcentaje de fruto no comercializable.

Umbrales climáticos de referencia

El Ifapa, a partir de bibliografía técnica y de la experiencia agronómica en suelos franco-arenosos, característicos del litoral onubense, trabaja con unos umbrales climáticos de referencia orientativos.

De acuerdo a estos umbrales, con una precipitación acumulada de 40–50 mm en 48 horas se inicia el riesgo de saturación temporal en parcelas con drenaje limitado. Con precipitaciones de 80–100 mm en 5–7 días existe alta probabilidad de asfixia radicular si no existe un drenaje eficaz. Con una humedad relativa del 90% durante más de 12–15 horas continuadas se incrementa significativamente el riesgo de Botrytis cinerea en fresa y frambuesa. Y con una duración de saturación del suelo de entre 48 y 72 horas se produce una reducción relevante de oxigenación radicular y aumenta el riesgo de patógenos de suelo, fundamentalmente las originadas por oomicetos del género Phytophthora. 

Durante los episodios recientes se han registrado acumulados semanales que, en determinadas zonas productoras, han superado los 90–120 mm, situándose dentro del rango de alto riesgo agronómico. 

En condiciones típicas de invierno en Huelva, tras un episodio de 80–100 mm en 5–7 días, el suelo puede requerir entre 10 y 20 días para recuperar plenamente condiciones aeróbicas en la zona radicular, dependiendo de su capacidad de drenaje, la textura del suelo, la evapotranspiración de referencia de los días posteriores al evento y la ausencia de nuevas precipitaciones. Si continúan las lluvias intermitentes, el perfil puede no recuperar la oxigenación durante varias semanas.

Exceso de lluvias

El exceso de lluvias ha tenido diversos efectos agronómicos sobre el cultivo de la fresa, afectando al sistema radicular, a la parte aérea y al fruto, y a la producción. Las precipitaciones han provocado asfixia radicular por saturación del suelo, sobre todo en las zonas bajas; disminución de la absorción de nutrientes; y han incrementado el riesgo de infección y muerte de plantas por Phytophthora spp., así como de la dispersión del patógeno en el suelo. 

Las continuadas lluvias también han incrementado la humedad relativa en túneles, lo que provoca una mayor incidencia de B. cinerea y Podosphaera aphanis; un aumento de frutos no comercializables; y una reducción de la firmeza del fruto y por tanto de la vida postcosecha.

La condiciones meteorológicas adversas se han traducido en una disminución del rendimiento comercial, con pérdidas estimadas del 15–30% en parcelas afectadas y casos localizados superiores al 35% por daños radiculares severos. Según Freshuelva, el volumen de exportación se ha reducido en torno a un 50% en comparación con el mismo periodo de la campana anterior.

También han provocado un retraso en el calendario de recolección. En la Finca Experimental “El Cebollar”, la caída de producción acumulada respecto a la campaña anterior, a 31 de enero de 2026, ha sido del 44% (de 90 a 50 gr/planta), señala el informe del Ifapa.

Las intensas precipitaciones también han afectado al cultivo de la frambuesa. Las lluvias han generado problemas de asfixia radicular; una mayor incidencia de podredumbres de fruto en condiciones de saturación prolongada; problemas de ventilación en macrotúneles; y una reducción de firmeza del fruto y menor vida útil.

El informe del Ifapa apunta que el daño radicular puede afectar no sólo a la producción inmediata sino también a la productividad de semanas posteriores. Pueden llegar a producirse reducciones estimadas del 10–25% de producción en áreas con saturación prolongada. 

En arándano existe una elevada sensibilidad a encharcamiento (especialmente en plantaciones en suelo) y riesgo significativo de incidencia de Phytophthora cinnamomi. Los efectos de las lluvias pueden traducirse en una  reducción de vigor vegetativo, y una posible disminución del cuajado si las lluvias coinciden con floración. En plantaciones jóvenes, las precipitaciones intensas pueden comprometer el desarrollo estructural futuro.

Efectos del viento

Junto con la lluvia, las fuertes rachas de viento que la acompañaban han provocado daños en los macrotúneles y también en los cultivos; menores en el caso de la fresa pero más importantes en el caso de la frambuesa. Tras conversaciones mantenidas con técnicos de Agroseguro, en términos generales, estos efectos dañinos del viento son muy importantes por la extensión pero no excesivamente graves.

Los principales daños estruc-
turales ocurridos han sido deterioro de cubiertas plásticas y estructuras de túneles, acumulación de agua en parcelas con drenaje insuficiente y desbordamiento de cauces, dificultades de acceso para labores culturales, e incremento de costes de reparación y mantenimiento.

Consecuencias económicas

En función de la intensidad y duración del episodio lluvioso, y considerando precedentes de campañas con pluviometría elevada, el Ifapa ha establecido unos rangos orientativos de impacto.

En fresa, al margen de las pérdidas de producción comercializable, que pueden cifrarse entre el 40-50%, según la información con que cuenta el instituto en su Finca Experimental “El Cebollar”, para esta fecha en comparación con la campaña anterior (en consonancia con la estimación que hace Freshuelva), es necesario considerar la incertidumbre por los rechazos en destinos debido a la elevada presencia de podredumbres en fruto. “Con los datos que contamos a día de hoy, y según la información del Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía para la semana 6, a pesar de la bajada de oferta, la diferencia valor por kilo con respecto a la misma semana de 2025 es de poco más de 0,70 euros/kg. A todo esto, habría que añadir las cuantiosas pérdidas en plásticos, estructuras de macrotúnel e infraestructuras de camino; extensible a frambuesa y arándano”, señala el Ifapa en su informe.

En Frambuesa, el instituto señala que no cuentan con información sobre la reducción de producción y su repercusión económica, pero consideran que, dado la estructura del cultivo, posiblemente sea elevado. Según la información del Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía para la semana 6, los precios de 2026 son similares a los de 2025.

El arándano es el cultivo con menos pérdidas económicas por mermas de cosecha, debido a que se encuentra en una fase inicial de la misma en las variedades más precoces. 

La caída de producción y exportación no sólo reduce los ingresos directos por venta de fruta, sino que también disminuye las jornadas de trabajo agrícolas y en centros de manipulación, con efectos sobre empleo rural y economía local. Sectores relacionados (servicios auxiliares, logística, cooperativas) también se ven afectados por la menor actividad y la necesidad de reprogramar las campañas.

Adicionalmente, los costes extraordinarios asociados a tratamientos fitosanitarios, reposición de plantas, reparación de infraestructuras y mano de obra adicional pueden incrementar los costes de producción entre un 8% y un 15% en las explotaciones afectadas. La combinación de menores rendimientos y mayores costes reduce significativamente el margen neto del productor.

Medidas de mitigación

El informe de Ifapa analiza los efectos agronómicos de las lluvias extremas ocurridas en Andalucía en 2026 y los principales daños que causan las inundaciones en los cultivos, y, además, propone estrategias de manejo para mitigar daños. Se detallan los posibles impactos y estrategias a seguir en cultivos con problemas de inundación, especialmente para la mitigación de daños y para contener los efectos de las lluvias extremas.

En el sector de los frutos rojos, el Ifapa recomienda mejorar y mantener la red de drenaje; un refuerzo estructural de macrotúneles frente a viento; e instalar cortavientos naturales.

En cuanto al manejo agronómico, recomienda una monitorización de humedad del suelo mediante sensores; ajustar la fertirrigación tras episodios de saturación; realizar un manejo sanitario temprano tras episodios húmedos (en fresa, para podredumbre gris y oidio, están autorizados agentes de biocontrol); ventilar en cuanto aparezcan días soleados y viento moderado, levantando los plásticos de cubierta de los macrotúneles; recolectar los frutos sintomáticos, para disminuir la densidad de inóculo, ya que tanto B. cinerea como P. aphanis son patógenos de dispersión aérea; en caso de aparición de síntomas ocasionados por Phytophthora, realizar tratamientos con los fungicidas autorizados en cada cultivo. 

El Ifapa también recomienda apostar por la innovación y la digitalización con la implantación de sistemas de alerta temprana basados en datos climáticos, y modelos predictivos de enfermedades fúngicas.

Acceso a la noticia en las páginas 4-5 en el dossier de Fresón/berries en el ejemplar de Valencia Fruits. 

Acceso íntegro al último ejemplar de Valencia Fruits.