El campo ucraniano empieza la temporada de siembra con preocupación

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El impacto de la guerra sigue afectando a las rutas de exportación del cereal y las legumbres

cereal

La situación es especialmente difícil en las regiones de Mykolaiv, Jersón y Járkiv, donde hubo combates intensos antes de la retirada rusa del pasado otoño y donde amplias zonas están llenas de minas antitanque. / ARCHIVO

Rostyslav Averchuk. Efeagro.

Los agricultores ucranianos comenzaron la siembra con incertidumbre sobre las rutas de exportación que dependen del corredor de grano respaldado por la ONU y preocupados por el impacto de la guerra y la necesidad de desminar amplias zonas próximas al frente.

Un total de 16.000 hectáreas de tierra cultivable ya se han sembrado con cereales y legumbres, según el primer ministro, Denys Shmygal. La campaña comenzó en la región sureña de Odesa pero se enfrenta a numerosos desafíos, sobre todo en Mykolaiv y Jersón, que por esta época del año deberían estar ya inmersas en trabajos intesos de siembra.

Exportaciones

La estabilidad de las rutas de exportación sigue siendo el problema principal. El director general de la Confederación Ucraniana de Agricultores, Pavlo Koval, declaró que no hay rutas alternativas terrestres o por los puertos del Danubio que puedan sustituir a los tres puertos de la región de Odesa, por los que salieron desde agosto 24,4 millones de toneladas de grano hacia Europa, Asia y África.

Ucrania esperaba que el puerto de Mykolaiv pudiera ser incluido en la iniciativa. Sin embargo, la cuestión principal es si el acuerdo, que expira el 18 de marzo tras una prórroga, se va a renovar y si la parte rusa permitirá que funcione, según Koval.

Ahora se dirigen a puertos ucranianos entre 120 y 140 buques que hacen fila en el Centro de Coordinación de Estambul mientras que Ucrania acusa a inspectores rusos de bloquear los controles que los barcos tienen que pasar para comprobar que no se usan para transportar armas.

Sólo se hicieron en febrero 146 de los 296 controles previstos, lo que limita las exportaciones de grano y tiene consecuencias adversas en la disponibilidad de alimentos y en los precios mundiales de estos, según el Ministerio de Agricultura ucraniano.

Denys Marchuk, vicepresidente del Consejo Agrícola de Ucrania, dijo esta semana a los medios que los agricultores ucranianos necesitan apoyo financiero para continuar la campaña y que precisan al menos 40.000 millones de grivnas (unos mil millones de euros).

“A pesar del acuerdo del grano, la mayoría de los productores trabaja a pérdidas, lo que ha erosionado su capacidad financiera”, subrayó Marchuk.

Y es que debido a la invasión rusa los costes logísticos se han multiplicado por cinco o seis y los costes de los fertilizantes se han disparado.

Un elemento clave que ayudó a los agricultores ucranianos fue el apoyo aportado por el Estado, que animó a los bancos a prestarles dinero según un programa de préstamos públicos a tipo de interés fijo conocido como “5-7-9”.

El plan fue renovado el martes y se espera que estabilice la situación tras un período breve de incertidumbre a principios de marzo.

El sector también sufre por las consecuencias de la falta de mano de obra, ya que cientos de miles de hombres se alistaron en el Ejército. Aunque no hay datos precisos hay indicios de que las zonas rurales que más dependen de la agricultura han resultado afectadas en mayor medida que otras.

Minas

Cerca del 25% del territorio ucraniano no está disponible para la agricultura, según el Ministerio de Agricultura. Además de las zonas ocupadas por Rusia, unos cinco millones de hectáreas de tierra cultivable están contaminadas por armamento sin explotar, según Marchuk, y los costes de desminado son prohibitivos para la mayoría de los agricultores.

La situación es especialmente difícil en las regiones de Mykolaiv, Jersón y Járkiv, donde hubo combates intensos antes de la retirada rusa del pasado otoño y donde amplias zonas están llenas de minas antitanque.

La prioridad ahora es para la región de Mykolaiv, donde se aplica un programa estatal de desminado. En Járkiv está a punto de empezar otro programa piloto desarrollado conjuntamente entre el Estado y la FAO (Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura).

Pero el desminado puede llevar años, según Marchuk, ya que unas 300.000 hectáreas de tierra cultivable están pendientes de la retirada de minas solo en Mykolaiv mientras que el actual programa estatal solo prevé cubrir unas tres mil hectáreas.

Los negocios de pequeño tamaño no pueden permitirse esperar para trabajar en los campos a pesar del peligro. Como consecuencia de ellos hay pérdidas de equipos y accidentes con heridos de manera habitual.

A pesar de los desafíos tanto Koval como Marchuk creen que Ucrania está destinada a seguir siendo un gran actor de los mercados mundiales porque, por la combinación de precio y calidad que ofrece, no puede tener un fácil sustituto entre otros productores.