Carlos Carrascosa (Viveros Sevilla): “La campaña está marcada por una elevada irregularidad productiva”

Entrevista al Gerente de Viveros Sevilla, Carlos Carrascosa

Carlos Carrascosa explica que los productores priorizan la reposición estratégica y la optimización varietal antes que la expansión. / VIVEROS SEVILLA

Alba Campos. Redacción.

La citricultura española atraviesa un momento complejo marcado por episodios climáticos extremos, irregularidad productiva y una presión regulatoria creciente, que obligan a los viveros y agricultores a replantear su estrategia productiva. Carlos Carrascosa, gerente de Viveros Sevilla, destaca que la selección de portainjertos tolerantes a salinidad y estrés térmico, la digitalización y automatización de los procesos en viveros, y la prevención estricta frente a plagas como el HLB son factores esenciales para mantener la calidad y competitividad del sector.

Valencia Fruits. ¿Cuál es el balance que hace Viveros Sevilla de lo que llevamos de campaña citrícola?

Carlos Carrascosa. La campaña está marcada por una elevada irregularidad productiva derivada de los episodios climáticos extremos recientes. Las floraciones fueron descompensadas, los calibres están siendo heterogéneos y la incidencia de daños por los eventos climáticos y el estrés térmico ha reducido la proporción de fruta comercializable en determinadas zonas. 

Desde nuestra perspectiva, observamos un productor más conservador, que prioriza la reposición estratégica y la optimización varietal antes que la expansión. La campaña, en términos generales, refleja un sector tensionado por la climatología y por la incertidumbre regulatoria y comercial. 

VF. ¿Qué tendencias varietales en cítricos se están observando y cuáles cree que marcarán los próximos años?

CC. La tendencia dominante es la consolidación de mandarinas sin semilla, especialmente en los grupos tardíos y extra tardíos, por su capacidad de ampliar la ventana comercial con calidad estable. En naranja, se aprecia un renovado interés por variedades tardías de mesa con buena conservación postcosecha y diferenciación frente a la oferta del hemisferio sur. El limón mantiene una demanda sólida, condicionada por la disponibilidad hídrica. En conjunto, el mercado se orienta hacia un portafolio más reducido, pero altamente competitivo, donde la ventana de recolección, la ausencia de semillas y la eficiencia de manejo son factores decisivos.

VF. Respecto al agua, ¿están trabajando con nuevos portainjertos más tolerantes a salinidad o estrés térmico?

CC. Sí. La presión hídrica y la calidad del agua han convertido la elección del portainjerto en un elemento estratégico. Se está incrementando el uso de patrones con tolerancia media-alta a salinidad y bicarbonatos (Forner-Alcaide nº5), así como de portainjertos más resistentes a suelos con alta capacidad de retención de agua (Citrumelo). El agricultor demanda combinaciones patrón-variedad adaptadas a su calidad de agua y suelo, y el vivero está ajustando su oferta para responder a esa necesidad. La resiliencia hídrica es hoy un criterio prioritario. 

VF. ¿Qué zonas cree que ganarán o perderán protagonismo citrícola debido al cambio climático?

CC. Las zonas con déficit hídrico estructural o mayor exposición a olas de calor intensas tenderán a perder competitividad, especialmente en variedades sensibles a estrés térmico o con altos requerimientos hídricos. Por el contrario, áreas con regadíos modernizados, disponibilidad estable de recursos hídricos y climas ligeramente más templados están consolidando su posición. Más que un desplazamiento geográfico radical, se prevé una reconfiguración interna, donde las fincas con mejor dotación hídrica y tecnológica concentrarán la producción más rentable.

VF. En cuanto a nuevas tecnologías, ¿en qué medida influye la digitalización en la gestión del vivero? ¿Cómo de tecnificados y automatizados están los viveros actualmente?

CC. La digitalización es ya un pilar operativo. La mayoría de viveros profesionales trabajan con sistemas de trazabilidad integral, control informatizado de injertos, lotes y tratamientos, y automatización de riego y fertirrigación. Los invernaderos incorporan sensores climáticos, control de sombreo y sistemas de ventilación automatizada. La tecnificación media del sector es elevada y continúa avanzando, impulsada por la necesidad de garantizar sanidad vegetal, uniformidad y eficiencia productiva.

Este tipo de actuaciones exige inversiones muy elevadas, para las cuales la administración pública debería articular líneas de apoyo económico que hoy, sencillamente, no existen. Con frecuencia, la administración pública no duda en destacar, con orgullo, que el sector de los viveros es esencial dentro de la cadena agroalimentaria. Sin embargo, esa declaración de principios rara vez se ve acompañada de medidas económicas reales o de apoyo efectivo que fortalezcan y respalden nuestra actividad.

VF. En cuanto al HLB, ¿qué medidas se están llevando a cabo para combatirlo?

CC. La estrategia se basa en la prevención estricta. Se trabaja exclusivamente con material vegetal certificado, se refuerzan los controles en los campos madre y se mantienen estructuras protegidas para evitar la entrada de vectores. A nivel sectorial, se realizan programas de vigilancia del psílido vector, formación continua para técnicos y agricultores, y protocolos de actuación inmediata ante cualquier sospecha. El objetivo es mantener el estatus libre de HLB, dado que su introducción tendría un impacto crítico en la citricultura nacional.

VF. Respecto al comercio exterior, ¿la falta de materias activas puede comprometer la competitividad del vivero nacional y europeo frente a terceros países?

CC. La entrada de planta de cítricos desde países terceros está prohibida en la UE por motivos fitosanitarios, pero sí constituye un riesgo real la reducción del catálogo de materias activas en la UE sin alternativas suficientemente eficaces, incrementando los costes de producción y la vulnerabilidad sanitaria del vivero. Entre 6 y 10 nuevas plagas o enfermedades citrícolas han entrado o se han establecido en la península ibérica en los últimos 10 años, y cada vez disponemos de menos fitosanitarios para combatirlas (entre 20 y 30 materias activas insecticidas menos que hace 15 años). Algo no se está haciendo bien.

VF. Con la actual coyuntura económica inflacionista, ¿qué margen de rentabilidad tienen actualmente los viveros?

CC. Los márgenes se han reducido de forma considerable. El fuerte incremento de costes en energía, sustratos, fertilizantes, fitosanitarios, plásticos, transporte y, especialmente, en mano de obra, hace insostenible mantener los precios actuales. 

Aunque la eficiencia operativa, la planificación precisa y la reducción de mermas siguen siendo esenciales, será necesario ajustar los precios de las plantas para poder absorber estos mayores costes y garantizar la viabilidad de las empresas.

VF. ¿Se están detectando cambios en el perfil del agricultor que compra plantones?

CC. Sí, se aprecia una evolución, aunque no tan brusca como a veces se transmite. Es cierto que hay un mayor nivel de profesionalización: hoy el agricultor —sea grande, mediano o pequeño— suele informarse mejor, compara opciones varietales y valora la rentabilidad antes de plantar. 

También es verdad que han aumentado las inversiones por hectárea en algunos proyectos impulsados por empresas agrícolas, cooperativas o SAT, que trabajan con una planificación más técnica.

Pero junto a ese perfil más empresarial, el agricultor pequeño y mediano sigue siendo fundamental y mantiene un peso importante en la demanda de plantones. Muchos de ellos han dado un salto en formación y manejo, adoptando criterios más profesionales sin perder su escala familiar. En general, el sector avanza hacia una mayor preparación técnica, pero no se está sustituyendo al agricultor tradicional, sino acompañándolo en un proceso de mejora y adaptación.

Acceso a la entrevista en las página 38-39 del dossier de Cítricos en el ejemplar de Valencia Fruits.

Acceso íntegro al último ejemplar de Valencia Fruits.