Cirilo Arnandis (Cooperativas Agroalimentarias): “Con una producción inferior a la media, la comercialización no está siendo sencilla”

Entrevista al presidente de Cooperatives Agro-alimentàries de la Comunitat Valenciana, Cirilo Arnandis

Arnandis explica los factores que han influido en la gestión de esta campaña citrícola. / Archivo

Óscar Orzanco. Redacción. 

Pese a que la campaña partía con un volumen de cosecha corto, que inicialmente parecía más fácil de gestionar, el devenir del ejercicio ha confirmado una temporada compleja debido a factores como la climatología, el comportamiento de la demanda y la elevada presencia de cítricos de países terceros en los mercados en las primeras semanas de campaña que desequilibraron la comercialización.

Valencia Fruits. ¿Qué balance de la campaña citrícola realizan hasta el momento?

Cirilo Arnandis. Estamos ante una campaña con una producción claramente inferior a la media. La cosecha se ha situado en torno a los 5,4 millones de toneladas en España y, pese a ese descenso, la comercialización no ha sido sencilla. El mercado no ha reaccionado con la agilidad que cabría esperar en una temporada corta y el inicio fue especialmente lento, en gran medida por la notable presencia de productos procedentes de terceros países en los mercados. En este escenario, los operadores han tenido dificultades para dar continuidad a las ventas y eso ha condicionado la evolución posterior. El agricultor, además, no siempre ha visto compensada la menor producción con mejores liquidaciones.

VF. ¿Cómo está influyendo la climatología?

CA. La climatología ha sido un factor determinante. Las temperaturas altas durante el otoño retrasaron la coloración externa y la maduración comercial de las variedades tempranas, obligando a retrasar la actividad en campo y a reprogramar el trabajo en almacenes. Eso generó un desfase entre la disponibilidad de fruta y la planificación comercial. 

A ello se han sumado episodios posteriores de lluvias y de pedrisco, que han dificultado el desarrollo habitual de la actividad de campo, además de incrementar destríos y costes de manipulación, repercutiendo directamente en el resultado económico final para el productor. En las últimas semanas, los temporales de viento también han tenido un importante impacto en la producción, que todavía está por cuantificar en detalle.

VF. ¿Cómo han evolucionado los precios y la demanda?

CA. La demanda ha sido muy irregular. Ha habido semanas con buena salida y otras con fuerte ralentización. En cuanto a precios, la evolución ha sido desigual según variedades y momentos de campaña. En muchos casos no han acompañado al incremento de costes de producción. Hoy producir cítricos es sensiblemente más caro —energía, confección, mano de obra o transporte— y esa subida no siempre se traslada al mercado. 

Las cotizaciones ofrecidas por la industria , por su parte, tampoco han satisfecho plenamente las expectativas de los productores, y no han servido ni para complementar las rentas ni para rebajar la presión a la que se ve sometido el sector productor ante la complejidad del mercado de comercialización en fresco.

VF. En exportaciones, el volumen de cítricos exportados en los dos primeros meses de campaña se redujo un 25,3% respecto al ejercicio anterior, mientras que el valor disminuyó un 19,6%. ¿Cómo han evolucionado estos parámetros comerciales?

CA. El arranque fue claramente negativo. En los primeros meses las salidas al exterior estuvieron muy por debajo de lo habitual y ese retraso ha pesado durante toda la campaña. Posteriormente la exportación se ha ido normalizando, pero sin recuperar plenamente el ritmo inicial. Al final se exportarán cerca de tres millones de toneladas, una cifra relevante, aunque condicionada por el mal comienzo. Algunos mercados europeos han comprado con prudencia y eso ha dificultado dar continuidad a las operaciones comerciales.

VF. ¿Qué previsiones manejan para lo que resta de campaña?

CA. Esperamos una salida ordenada de las variedades tardías siempre que acompañen el consumo y la demanda. El objetivo es evitar acumulaciones de fruta y poder cerrar la campaña con liquidaciones razonables para los socios. No prevemos grandes tensiones, pero tampoco una campaña especialmente rentable.

VF. ¿Qué factores han complicado una campaña con un volumen de cosecha corto, que inicialmente parecía más fácil de gestionar?

CA. Han coincidido varios factores. Por un lado, el retraso fisiológico de la fruta por las temperaturas elevadas. Por otro, el comportamiento del consumo europeo, más prudente. Y, especialmente, el solapamiento con importaciones en el inicio de campaña. Durante semanas el mercado ha tenido oferta disponible de otros orígenes al mismo tiempo que empezaban nuestras variedades, lo que ha limitado la capacidad de reacción comercial.

VF. ¿La elevada presencia de cítricos de terceros países es algo circunstancial o la tónica futura?

CA. Todo indica que es estructural. Cada campaña se adelanta la entrada de cítricos importados y se prolonga su presencia en los mercados comunitarios. Ya no hablamos sólo de competencia puntual, sino de coincidencia directa en calendario, que se beneficia de la reducción de aranceles y de la laxitud en las exigencias de entrada al mercado comunitario. En su momento ya denunciamos esta circunstancia, y se nos dijo desde las instituciones comunitarias que esos cítricos de contraestación serían un complemento a la producción europea. El tiempo nos ha dado la razón: no son un complemento, sino una competencia directa, que accede a nuestros mercados bajo otros estándares de producción y resta cuota comercial a los cítricos europeos. De hecho, el problema no es únicamente el volumen, sino esas condiciones de producción. Si no hay reciprocidad en materia fitosanitaria, medioambiental y laboral, el productor europeo compite en desventaja.

VF. ¿Cómo valoran la extensión de norma de Intercitrus?

CA. Es algo verdaderamente necesario para el sector. Las aportaciones, a razón de 1,2 euros/tonelada que serán sufragados a partes iguales entre productores y comercializadores de naranjas y mandarinas, permitirán financiar un plan de actuación que incluye actividades de promoción, investigación y acciones colectivas de mejora de la calidad. El sector citrícola necesita reforzar el consumo y la imagen del producto en Europa, y la interprofesional puede ayudar a ordenar mejor la oferta y a coordinar al conjunto de operadores. 

En este sentido, nos alegramos enormemente de que Intercitrus cumpla por fin con su papel de herramienta de utilidad para el sector, y de foro en el que los diferentes agentes del sector pueden trabajar conjuntamente en la solución a problemas comunes.

VF. Para finalizar, ¿qué consecuencias puede tener el acuerdo de la UE con Mercosur para el sector citrícola español?

CA. Sin duda incrementará la presión competitiva. La mayor amenaza es la progresiva reducción de aranceles a la entrada de zumo procedente de Brasil, un elemento que puede desestabilizar la industria de transformación española y, de rebote, afectar al mercado en fresco y a las rentas de los productores, al reducirse significativamente las cotizaciones de este destino alternativo para los cítricos de calidad, pero menor aptitud comercial.

Por otro lado, y más allá del volumen potencial, preocupa la diferencia de exigencias productivas. Si se permite la entrada de producto cultivado bajo condiciones regulatorias menos estrictas que las exigidas al agricultor europeo, se genera un desequilibrio claro que afecta directamente a la rentabilidad de las explotaciones y al mantenimiento del modelo productivo citrícola.                 

Acceso a la noticia en la página 10 del dossier de Cítricos en el ejemplar de Valencia Fruits.