El control biológico muestra su eficacia con el pulgón del melón

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Coexphal ha organizado una jornada en el marco del proyecto IPMWorks en colaboración con Costa de Níjar S.A.T. y Biomip

El control biológico se llevó a cabo con el melón mini de la variedad Magverick. / COEXPHAL

Valencia Fruits. Redacción.

El proyecto europeo IPMWorks, traducido como “La gestión integrada de plagas funciona”, puesto en marcha en octubre de 2020, tiene como objetivo fomentar el uso de técnicas rentables y sostenibles para el manejo integrado de plagas como alternativa a los fitosanitarios a través de demostraciones en la práctica y la divulgación de los resultados. En este contexto, Coexphal ha organizado, en colaboración con Costa de Níjar S.A.T. y Biomip, una nueva jornada sobre el control biológico de pulgón en el melón.

En este caso, varios agricultores visitaron la fina de melón ecológico de José Nieto, agricultor de la Costa de Níjar, en la que pudieron comprobar el resultado de aplicar el control biológico de pulgón en esta curcubitácea, en este caso, melón mini de la variedad Magverick.

La clave para el control de pulgón es la anticipación, haciendo siembra de reservorios de cereal mucho antes, en este caso a mediados de diciembre. La inoculación de la cebada y la protección de manta térmica ayudaron a mantener las reservas de pulgón del cereal antes de introducir a los depredadores auxiliares. Además, al inicio del cultivo se plantaron otras plantas reservorio como el maíz.

Según ha comentado Eduardo Crisol, del Departamento de Técnicas de Producción de Coexphal, “la finca es un ejemplo claro de lo que supone el control biológico, ya que, a pesar de haberse detectado focos pequeños de pulgón de forma continua en el cultivo, todos han sido controlados sin causar daños”.

Plantas auxiliares

La jornada estuvo organizada por Coexphal bajo el marco del proyecto IPMWorks. / COEXPHAL

Otro de los aspectos que tanto agricultores como técnicos pudieron comprobar en la jornada es la gran contribución de las plantas con floración como la caléndula o el cilantro, que se plantan en el ciclo anterior, alrededor de septiembre, y que ha favorecido la aparición de fauna auxiliar que ha servido para mantener a raya el pulgón y otras plagas, como los trips y la mosca blanca.

En el invernadero de José Nieto los asistentes a esta nueva jornada de IPMWorks pudireron ver lobularias y caléndulas que sirven de alimento tanto a parasitoides como a depredadores, mientras que el maíz o el girasol funcionan muy bien como reservorio de pulgones de cereal que no hacen daño al cultivo. Además, en el exterior del invernadero, un seto de especies autóctonas y seleccionadas para solapar épocas de floración funcionan como auténticos reservorios de los enemigos naturales durante todo el ciclo de cultivo.