Convertir residuos orgánicos en biocombustible y biofertilizantes

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Investigadores de la UAM diseñan una técnica que aprovecha procesos de carbonización hidrotermal para transformar restos orgánicos en un material carbonoso

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El trabajo lo ha realizado el equipo de investigación Waste2Value, adscrito al grupo del departamento de Ingeniería Química de la UAM. / ARCHIVO

Efeagro.

Científicos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) han diseñado una nueva técnica para convertir residuos orgánicos en biocombustible y biofertilizantes, aprovechando procesos de carbonización hidrotermal para transformar esos restos en un material carbonoso, estable e inocuo con características adecuadas para su uso como biocombustible.

El trabajo lo ha realizado el equipo de investigación Waste2Value, adscrito al grupo del departamento de Ingeniería Química de la UAM, especializado en la valorización material y energética de residuos biomásicos, y cuyo enfoque principal es la carbonización hidrotermal (HTC), en línea con los principios de la economía circular.

Ahora, en un trabajo publicado en la revista Waste Management, el grupo ha descrito un proceso para crear un material carbonoso estable, inocuo y apto para su uso como biocombustible sólido a partir de la co-carbonización hidrotermal de purines de cerdo y biomasa lignocelulósica, explica la UAM en una nota.

Recuerdan que los purines de cerdo son un residuo difícil de tratar y altamente contaminante, ​por lo que su control es obligatorio en España.

Y detallan que, debido a que el proceso de co-carbonización hidrotermal se lleva a cabo en presencia de agua, en este procedimiento se obtiene una fracción líquida rica en materia orgánica soluble y nutrientes, en particular fósforo, lo que permite recuperar un biogás rico en metano y biofertilizantes inorgánicos.

Ahora, estos resultados abren una nueva vía para la transformación de los purines de cerdo, que solían destinarse al compostaje en cultivos agrícolas con impactos ambientales negativos como la eutrofización, nitrificación y emisión de gases de efecto invernadero.

Además, el compost resultante mejora las características de los residuos iniciales, aumentando el contenido de carbono y el poder calorífico, al tiempo que reduce los niveles de nitrógeno, azufre y cenizas.

El proceso se realiza a temperaturas de 180-250 grados centígrados, y con tiempos de residencia cortos de 5 a 240 minutos, con lo que se eliminan microorganismos patógenos y degradan contaminantes emergentes, como fármacos y hormonas.

También facilita la transferencia de fósforo y compuestos menos estables térmicamente a la fracción líquida, donde se pueden recuperar, generando productos de alto valor añadido, como biofertilizantes y energía.

El proceso es sostenible desde el punto de vista energético, disminuyendo la dependencia de combustibles fósiles y fomentando la producción de biocombustibles

Así, el proceso es sostenible desde el punto de vista energético, disminuyendo la dependencia de combustibles fósiles y fomentando la producción de biocombustibles “renovables, limpios y amigables con el medio ambiente”.