El cooperativismo agroalimentario valenciano defiende su modelo empresarial

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Las cooperativas agroalimentarias analizan en su asamblea general los desafíos del sector y exponen sus demandas para seguir generando rentabilidad

Imagen de la clausura de la asamblea con la participación del conseller de Agricultura, José Luis Aguirre; el presidente de Federació, Cirilo Arnandis; y el presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de España, Ángel Villafranca. / ÓSCAR ORZANCO

Óscar Orzanco. L’Alcudia.

Representantes de 70 cooperativas asociadas asistieron el pasado viernes a la celebración en L’Alcúdia de la asamblea general ordinaria de Cooperatives Agro-alimentàries de la Comunitat Valenciana, una reunión en la que se dieron a conocer los datos socioeconómicos del cooperativismo agroalimentario valenciano pero que también sirvió para analizar los problemas, desafíos y retos que afronta el sector, y donde expusieron sus demandas y soluciones para continuar siendo un modelo empresarial rentable, esencial para el campo, arraigado al territorio y dinamizador del medio rural.

En la inauguración de la asamblea, el presidente de Cooperatives Agro-alimentàries, Cirilo Arnandis, destacó, en referencia a las protestas de agricultores que se han producido por toda Europa en los últimos meses, que ponen de manifiesto que “hay que buscar soluciones para atajar la crisis de rentabilidad por la que atravesamos, para garantizar la continuidad de las explotaciones y con ello nuestra soberanía alimentaria en el futuro”. Y en su intervención defendió el papel de las cooperativas como agentes de dinamización del medio rural y vertebración del territorio.

Posteriormente, en la clausura de la asamblea participaron el presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de España, Ángel Villafranca; el presidente de Cooperatives Agro-alimentàries, Cirilo Arnandis; y el conseller de Agricultura de la Generalitat Valenciana, José Luis Aguirre.

Villafranca recalcó que “estamos atravesando momentos convulsos. Se han vivido unas semanas de movilizaciones en la Unión Europea bajo un denominador común, la distancia que existe entre las administraciones y la población que vive en la ciudad respecto a la sociedad del medio rural. Y debido a este distanciamiento, el sector agroalimentario, y su actividad de producir alimentos, ha perdido el reconocimiento de parte de la sociedad”. Esta afirmación la sustentó en la discrepancia existente en la valoración de la relación socio-cooperativa en el marco de la Ley de la Cadena, especialmente perjudicial para los intereses de las cooperativas. Por ello, el dirigente considera fundamental “seguir comunicando qué hacemos diariamente desde nuestro modelo de empresa cooperativa”.

Por su parte, Cirilo Arnandis se centró en primer lugar durante la clausura en que “como agricultores, aspiramos a desarrollar nuestra actividad dignamente, obteniendo unas rentas justas y participando de manera equilibrada en el reparto del valor añadido que se genera a lo largo de la cadena” y recordó que “debemos entender la rentabilidad como el fin último de nuestra actividad, pero también como el camino hacia la transformación del sector y como la respuesta ante los problemas que tenemos. Del éxito en este empeño va a depender, en buena medida, el progreso del medio rural. Y las cooperativas, como entidades dedicadas a la actividad agraria pero también a la prestación de servicios y el desarrollo de otras actividades de diversificación, somos un agente clave para garantizar el futuro de muchos pueblos y ciudades. Sin actividad agraria y sin cooperativas ese futuro será mucho más negro que en la actualidad. Somos esenciales para el campo y para el medio rural”.

El presidente de Cooperatives Agro-alimentàries también incidió en algunos de los grandes retos que debe afrontar Europa, como la respuesta comunitaria ante los escenarios bélicos, los ajustes en su política comercial para anteponer los intereses de nuestros agricultores a los de terceros países, las cláusulas espejo, el diseño de la PAC post 2027, el futuro del Pacto Verde Europeo, la defensa de la sanidad vegetal de las plantaciones y de la salud de los consumidores.

También se refirió a cuestiones de índole nacional, como la respuesta ante las protestas de los agricultores, la modificación de la Ley de la Cadena para reflejar la realidad de la relación entre socio y cooperativa, la lucha contra el cambio climático, la modernización de las explotaciones o el relevo generacional y la participación de mujeres en el sector. Por último, apeló a temas de carácter autonómico, poniendo en valor la colaboración existente entre la Federació y la Generalitat Valenciana y reclamando al conseller cuestiones como el desarrollo de la Ley de Estructuras Agrarias y un debate sobre una norma que complemente en la Comunitat Valenciana la Ley de Integración Cooperativa (LICA), especialmente en lo referente a las Entidades Asociativas Prioritarias (EAP).

“Consideramos que esta normativa es muy relevante para avanzar en la dimensión de las cooperativas y en la capacidad de concentración de la oferta en un momento en el que nuestra competencia cada vez tiene más tamaño y todos sabemos que partimos de un modelo minifundista. Además, debemos continuar consensuando el contenido de un plan estratégico para el cooperativismo agroalimentario valenciano que debe servirnos de guía conjunta para hacer avanzar a nuestras entidades y con ellas conjuntamente al sector”, señaló Cirilo Arnandis.

Por último, el conseller de Agricultura de la Generalitat Valenciana, José Luis Aguirre, anunció la creación de un registro de Iniciativas de Gestión en Común (IGC) que mejorará las estructuras productivas agrarias, dentro del proceso de desarrollo normativo de la Ley de Estructuras Agrarias, una de las principales reivindicaciones del sector cooperativo.

La Conselleria ya está trabajando en la elaboración de un decreto que creará el registro y las condiciones exigibles para la inscripción. “Esta medida consistirá en que bajo la IGC se agrupen un conjunto de titulares que poseen explotaciones agrarias y voluntariamente las cedan a la misma, para que bajo esta figura se ponga en marcha la explotación en común de todas esas explotaciones”, explicó José Luis Aguirre.

Posteriormente, y tal como prevé la Ley de Estructuras Agrarias de la Comunitat Valenciana, se desarrollará una orden de bases para regular las ayudas a proyectos de IGC. Las cooperativas agrarias podrán solicitar su inscripción como IGC y podrán poner en marcha proyectos de explotación conjunta de explotaciones que se han integrado bajo esta figura.

“Ello permitirá la modernización de cultivos para la reconversión hacia variedades y plantaciones más rentables, así como la mejora de sistemas de cultivo y la mecanización de las explotaciones, lo que permitirá una planificación adaptada a las exigencias comerciales”, señaló.

Además, Aguirre añadió que la Conselleria está trabajando en la redacción de una nueva orden de bases de ayudas a los planes colectivos. “Escuchando la voz de las propias cooperativas, confiamos en que la nueva orden resulte mejor adaptada y mucho más atractiva para las necesidades del sector”, apuntó.

El conseller también destacó la colaboración que existe entre Cooperatives Agro-alimentàries y la Conselleria y resaltó que se está trabajando conjuntamente con el equipo técnico de la Federació en un Plan de Impulso al Cooperativismo para “continuar dando un apoyo eficaz y real a las empresas cooperativas y a sus socios”.

Asimismo, José Luis Aguirre se refirió a las dificultades por las que atraviesa el sector agrario y los desafíos que se le plantean, y puso en valor la fórmula del cooperativismo y la unidad para superarlos. En este sentido, la conselleria de Agricultura convocó recientemente ayudas por 1,3 millones de euros dirigidas a la integración cooperativa, con el fin de generar entidades de mayor dimensión, capacidad de competencia y rentabilidad.

“Para nosotros, las cooperativas son empresas claves para el sistema agrario valenciano, ya que generan riqueza en entornos rurales, ofrecen trabajo estable y de calidad, y agrupan la oferta de los productores, muchos de los cuales tendrían muy difícil acceder sin ese apoyo a los mercados actuales. Las cooperativas no se deslocalizan, permanecen en el territorio apostando por lo de aquí, por lo nuestro, por nuestros productores, garantizando además los más altos estándares de calidad y de seguridad alimentaria”, concluyó José Luis Aguirre.

Presentación de la marca Producto Cooperativo

Gabriel Trenzado, director de Cooperativas Agro-alimentarias de España, intervino en la asamblea para presentar a las cooperativas asistentes la marca ‘Producto Cooperativo’, un distintivo que se pretende lanzar públicamente a lo largo de los próximos meses, con el que el sector quiere identificar ante la sociedad el origen de los productos que pueden adquirir, así como asociar los valores y principios propios de este modelo de hacer empresa, centrada en las personas, socialmente responsable y comprometida con el medioambiente y con el entorno en el que desarrollan su actividad.

A continuación, Manuel Agustí, catedrático emérito de Producción Vegetal de la UPV, abordó el impacto del cambio climático en la fruticultura valenciana, incidiendo en cultivos representativos, como los cítricos o el caqui, y en otros ejemplos de cultivos emergentes, como es el caso del aguacate. 

Informe socioeconómico del cooperativismo agroalimentario valenciano

Durante la asamblea se presentaron los datos del último Informe Socioeconómico del Cooperativismo Agroalimentario Valenciano elaborado por Federació, correspondientes al cierre del ejercicio 2022. En este periodo, las cooperativas agroalimentarias valencianas facturaron de forma agregada 2.228 millones de euros (+5,8% con respecto al ejercicio anterior), con un valor final de la producción comercializada que superó los 1.299 millones de euros (–4,1% respecto a la campaña anterior). Las exportaciones, por su parte, también mantuvieron su línea de crecimiento, superando los 1.097 millones de euros, frente a los 1.038 millones del ejercicio anterior. Estas exportaciones se dirigieron en un 63% a la Unión Europea y en un 60% a la zona euro. Los principales destinos de exportación fueron, por este orden, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Estados Unidos, Portugal, Países Bajos, Polonia y Bélgica. Entre las cifras del sector, cabe destacar que en la Comunitat Valenciana está formado por 333 cooperativas, según los últimos datos disponibles del ministerio de Trabajo y Economía Social. De ellas, 252 son socias de Federació, si bien cabe destacar para contextualizar esta cifra que aglutinan el 97% de la facturación total del sector. La base social de las cooperativas asociadas está formada por 174.946 personas, de las cuales 50.024 son mujeres, lo que supone un 28,59%, mientras que 29.463 son menores de 40 años (16,84%). Las cooperativas agroalimentarias destacan un año más por su capacidad para generar y mantener empleo estable y de calidad en el medio rural, con un total de 19.139 personas ocupadas y un 74% de contratos fijos o fijos-discontinuos.

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