Desafíos y retos de la Sanidad Vegetal

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El pasado 1 y 2 de diciembre de 2021 se celebró el encuentro internacional “Phytoma 2020, Año Internacional de la Sanidad Vegetal: ciencia y profesión para producir más con menos”

El encuentro reunió a profesionales de todas las disciplinas de la Sanidad Vegetal. / PHYTOMA

Valencia Fruits. Redacción.

El encuentro internacional “Phytoma 2020, Año Internacional de la Sanidad Vegetal: ciencia y profesión para producir más con menos” se celebró el 1 y 2 de diciembre en la Universidad de Córdoba, en colaboración con la Asociación Española de Sanidad Vegetal (AESaVe). Dada su relevancia, Phytoma y AESaVe han aprovechado la ocasión para dar a conocer las conclusiones del encuentro en un documento que analiza detalladamente la situación actual de la Sanidad Vegetal.

Las 42 conclusiones principales del Encuentro fueron elaboradas por el Comité Científico-Técnico, integrado por importantes personalidades del ámbito de la Sanidad Vegetal en España. El profundo análisis trata de afianzar y dar voz a esta ciencia, que se encuentra ante “desafíos de una magnitud nunca experimentada hasta ahora” por la emergencia y reemergencia de enfermedades, plagas y malas hierbas agrícolas y forestales; el incremento continuo de introducciones de agentes nocivos exóticos; la incidencia del cambio climático sobre cultivos y los patógenos; y la exigencia de estrategias de gestión integrada con escasa disponibilidad de materias activas autorizadas y alternativas biológicas.

Ciencia y profesión

El encuentro reunió a profesionales de todas las disciplinas de la Sanidad Vegetal para, de forma holística, realizar una puesta al día de la situación de este campo a nivel internacional, señalar los problemas y aportar soluciones realistas y adaptadas a la situación española. Así, uno de los objetivos principales del encuentro fue reivindicar la Sanidad Vegetal como ciencia y profesión para “producir más con menos” en aras de aumentar tanto la productividad como la sostenibilidad en el sector agrario.

Si bien la declaración por la Asamblea General de la ONU de 2020 de Año Internacional de la Sanidad Vegetal (prolongada a 2021) ha servido para incrementar la visibilidad social y obtener un reconocimiento oficial y político de que las enfermedades, plagas de fitófagos y malas hierbas cons­tituyen una amenaza estratégica global, también constituye una oportu­nidad única  del sector de la Sanidad Vegetal en España para reclamar de las administraciones públicas y las insti­tuciones académicas la puesta en práctica de acciones que mitiguen sus debilidades y potencien sus fortalezas.

Y es que se estima que, a nivel global, una tercera parte del rendimiento potencial de los cultivos se pierde debido a plagas, enfermedades y malas hierbas. Ante este panorama, los expertos reunidos en este encuentro reivindicaron también  la importancia de la investigación, “la comunidad científica española dedicada a la agricultura está sobradamente preparada para responder a los desafíos que plantea la Sanidad Vegetal, pero la falta de priorización de temas con visión de futuro, los escasos medios materiales y las dificultades en el recambio generacional van en detrimento de que se puedan obtener resultados para resolver cuestiones complejas que requieren enfoques multidisciplinares”.

La conciencia ciudadana y de la administración pública de aquellos efectos negativos y de sus interacciones con el medio ambiente y su biodiversidad es todavía insuficiente, por este motivo, en el encuentro fue también un punto de inflexión para demandar la elaboración de un documento o quía que posibilite y oriente el diseño de políticas nacionales y autonómicas adaptadas a la realidad actual de la Sanidad Vegetal y que sirva de ayuda en la toma de decisiones sobre la gestión de las plagas en los cultivo y en masas forestales.

Refuerzo de la investigación

A pesar de los innegables avances en el conocimiento y tecnologías para el control de plagas, enfermedades y malas hierbas, reducir las pérdidas ocasionadas por las mismas sigue siendo un reto y un elemento clave para la Sanidad Vegetal, tanto a nivel nacional como internacional. Superar este y otros desafíos a los que se enfrenta la Sanidad Vegetal requiere un refuerzo de la investigación científico-técnica, la transferencia tecnológica en Sanidad Vegetal, y muy especial e ineludiblemente, instituir la especialización en Sanidad Vegetal como vía de profesionalización de los técnicos que han de asistir a los agricultores. “La formación universitaria y profesional ha sufrido una erosión curricular acentuada durante las dos últimas décadas, que ha sido repetidamente denunciada y nunca cuestionada”, denuncian los autores de las conclusiones.

Existe actualmente una necesidad urgente de nuevas herramientas de gestión de agentes nocivos en agricultura y masas forestales que se adapten a los criterios de soste­nibilidad que presiden la normativa y políticas vigentes en la protección de cultivos. Para el desarrollo de estas nuevas herramientas es crucial la conexión entre los centros pú­blicos de investigación y las empresas que pudieran desa­rrollar esas tecnologías, así como la implicación del sector productivo. En particular, esta relación debería producirse antes de llevar a cabo la protección intelectual para que el producto final se adapte a las necesidades del sector. Esto permitiría que no se rompiese la cadena de valor del mercado.

Legislación europea

La política europea en materia de Sanidad Vegetal también fue objeto de debate. Aunque el documento reconoce que la legislación ha avanzado mucho en la última década, apoyándose en bases científicas y paneles de expertos, señala algunas “paradojas e incoherencias”, como el contraste entre las exigencias a los cultivos propios y la permisividad con los importados de fuera de la Unión Europea, las restricciones al uso de cultivos genéticamente modificados y, al mismo tiempo, la importación y consumo de esos mismos procedentes de terceros países, o el mantenimiento de materias activas “cuyos efectos negativos son conocidos, mientras se prohíben otras de forma estricta”.

Los expertos afirman que existe una carencia en España desde hace décadas de protocolos de verdadera certificación sanitaria que garan­ticen la sanidad del material vegetal de partida para evitar importa­ciones que sean responsables de la introducción de nuevas plagas, enfermedades o malas hierbas, que ya se han dado al confiar exclusivamente en el pasaporte fitosanitario. Ello requiere la cooperación entre investigadores y legisladores y la disponibilidad de personal técnico especializado y de equipamiento y recursos analíticos.

Acceso a la noticia de Phytoma España aquí.
Acceso a las principales conclusiones del encuentro internacional “2020, Año Internacional de la Sanidad Vegetal: ciencia y profesión para producir más con menos” aquí.