España sigue siendo el gran referente europeo y el primer exportador mundial de cítricos frescos en conjunto, pero en naranja ha quedado por detrás en volumen
Valencia Fruits. Redacción.
La fotografía actual del mercado mundial de naranja tiene un protagonista inesperado para muchos consumidores europeos, pero bien conocido por los productores españoles: Egipto. Este país se ha convertido en el primer exportador mundial de naranja por volumen, con alrededor de 2 millones de toneladas exportadas, y mantiene esa posición desde hace varias campañas.
España, por su parte, sigue siendo el gran referente europeo y el primer exportador mundial de cítricos frescos en conjunto, pero en naranja ha quedado por detrás en volumen, con algo más de un millón de toneladas exportadas según los datos de las últimas campañas. La pregunta ya no es si Egipto compite con España, sino cómo y dónde lo hace.
En la Unión Europea, la situación es especialmente sensible. España destina alrededor del 94% de sus exportaciones de cítricos a la UE y Reino Unido, mercados que exigen altos estándares de calidad, trazabilidad y sostenibilidad. Egipto, en cambio, reparte su naranja entre Oriente Medio, Asia, Europa del Este y, cada vez más, la propia UE, aprovechando su capacidad de producción, sus costes más bajos y una ventana comercial larga. Esta situación se hizo patente cuando los problemas en el canal de Suez hicieron que parte de la producción egipcia que normalmente se destina a países asiáticos llegara a Europa y España se encontró con un fuerte competidor.
Egipto está reorientando gran parte de su producción a la industria. Con plantas de procesado de zumos que absorben gran parte de la producción, los citricultores españoles esperan encontrar menos cítricos egipcios en la ventana comercial y en los mercados que comparten. Más después de la mala experiencia con la concurrencia con los cítricos sudafricanos en el inicio de la campaña española.
El riesgo para España no es sólo perder cuota de mercado, sino ver erosionado el precio medio en origen si la gran distribución utiliza la oferta egipcia para presionar con precios a la baja. Cuando un comprador europeo puede elegir entre dos orígenes con diferencias significativas de coste, la presión sobre el productor español es evidente, aunque los cítricos españoles siguen haciendo pesar la seguridad alimentaria, unas confecciones adaptadas a cada cliente y unas formas de producción socialmente más sostenibles.
Y es que también hay una realidad que juega a favor de España y que tiene en cuenta esos factores: no todos los mercados son iguales. La UE paga por algo más que por kilos: paga por la mencionada seguridad alimentaria, estabilidad de suministro, proximidad, respuesta rápida y una imagen de calidad construida durante décadas. Ahí es donde el sector español tiene que redoblar su apuesta. No puede ganar la batalla del volumen ante un país que aún no conoce límites en la expansión de sus cultivos citrícolas, pero sí la del valor añadido en forma de calidad, seguridad y confecciones únicas.
Dicen los expertos que la competencia de Egipto debería leerse menos como una amenaza puntual y más como un aviso estructural: el Mediterráneo se está llenando de actores muy competitivos, y el espacio para la autocomplacencia se ha terminado. España tendrá que apoyarse en lo que mejor sabe hacer, algo que se ha señalado en las entrevistas y análisis de este número de Valencia Fruits: calidad, profesionalización e innovación. Y no hay que renunciar a abrir nuevos mercados y reforzar el relato de sostenibilidad, algo cada vez más necesario para seguir diferenciando su oferta.
Acceso a la noticia en la página 52 del dossier de Cítricos en el ejemplar de Valencia Fruits.
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