El campo reclama más apoyo para prevenir los incendios

Las organizaciones agrarias vinculan el aumento del riesgo de grandes fuegos al abandono de la actividad agraria y ganadera y piden incentivar la gestión del territorio y la permanencia de población en el medio rural

Las principales organizaciones agrarias consideran que la mejor herramienta para prevenir los incendios forestales pasa por mantener un medio rural activo. / ÓSCAR ORZANCO

Efeagro.

Las principales organizaciones agrarias consideran que la mejor herramienta para prevenir los incendios forestales pasa por mantener un medio rural activo, con agricultura, ganadería y gestión del territorio. Sin embargo, advierten de que el abandono de estas actividades, motivado por la falta de rentabilidad y el escaso apoyo de las administraciones, está favoreciendo la acumulación de masa vegetal y elevando el riesgo de incendios, como el registrado recientemente en Los Gallardos (Almería).

El secretario general de Asaja Castilla y León, José Antonio Turrado, explica que una parte importante del territorio que décadas atrás tenía aprovechamiento agrícola se ha transformado en monte tras el abandono de la actividad por su escasa rentabilidad.

Aunque reconoce el papel del pastoreo en la limpieza del monte, considera que no puede ser la única solución, ya que los ganaderos no pueden dedicar toda su jornada a recorrer estas superficies y, además, existen zonas de pastos de escasa calidad.

Turrado también señala que el problema se agrava en las áreas de minifundio, donde los antiguos terrenos agrícolas se encuentran repartidos entre numerosos propietarios, lo que dificulta la gestión y la ejecución de trabajos de prevención.

En la misma línea, el responsable de Ovino y Caprino de COAG, Antonio Punzano, atribuye parte del problema a la falta de rentabilidad de la ganadería y a las trabas burocráticas que afronta el sector. A su juicio, es necesario hacer más atractiva la actividad y facilitar el acceso de agricultores y ganaderos a zonas que históricamente han contribuido a conservar.

Como ejemplo, COAG cita la comarca jiennense de Santiago-Pontones, donde pastan más de 70.000 ovejas y no se ha registrado ningún gran incendio en las últimas décadas, a diferencia de otras zonas próximas con una menor presencia de ganadería extensiva.

El secretario de Ganadería de UPA, José Ramón González, sostiene que la prevención de incendios se realiza “única y exclusivamente” mediante la actividad agraria y ganadera en el monte. En este sentido, critica que las administraciones diseñen las campañas de prevención sin contar apenas con el sector primario y recuerda que “el fuego se apaga en invierno, gestionando el territorio”. Además, destaca que las superficies aprovechadas por los ganaderos carecen de la masa forestal que alimenta los incendios.

Por su parte, el responsable de Cultivos y Desarrollo Rural de Unión de Uniones, Anastasio Yébenes, lamenta que se estén imponiendo restricciones que limitan el acceso de los ganaderos a determinadas zonas de monte y reivindica el papel que tradicionalmente han desempeñado agricultores y ganaderos en la prevención de incendios, tanto mediante el pastoreo como con las labores de limpieza del terreno. En este sentido, reclama que se facilite su colaboración en la gestión del territorio.

El presidente de la Red Española de Desarrollo Rural (REDR), Rafael Llamas, considera que el sector primario constituye la base del medio rural y defiende la necesidad de garantizar servicios básicos e incentivos que favorezcan la permanencia de población y actividad económica. A su juicio, el abandono del territorio implica también la pérdida de una vigilancia y un cuidado permanentes del entorno, por lo que apuesta por reforzar el enfoque rural en las políticas estructurales de la Unión Europea.

Desde el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Levante, su decano, Joaquim Aguilella, advierte de que los espacios forestales españoles acumulan actualmente más biomasa que nunca. Recuerda que, en el pasado, el territorio era aprovechado de forma integral, generando un mosaico de cultivos, pastos y masas forestales que actuaba como barrera natural frente al avance del fuego.

Aguilella defiende que la agricultura y la ganadería de montaña constituyen una auténtica infraestructura de protección del territorio y considera que quienes desarrollan estas actividades deberían recibir apoyo e incentivos por el servicio ambiental que prestan mediante el mantenimiento y la gestión del medio rural.