Acceder a las tierras es “un cuello de botella para muchos jóvenes”, porque encontrar una tierra en arrendamiento implica que el joven tenga que invertir y competir con otros agricultores y ganaderos que ya tienen un patrimonio

Fomentar el relevo generacional en el campo es una de las prioridades del sector. / ARCHIVO
Efeagro.
El acceso de los jóvenes a las tierras agrícolas es clave para favorecer el relevo generacional en campo; sin embargo, es un proceso complejo y casi imposible de conseguir sin respaldo familiar o económico. Por ello, los afectados reclaman control administrativo para equilibrar la adquisición de suelo.
El sector agrícola enfrenta en este siglo uno de sus principales retos para continuar su actividad económica en el futuro: el acceso a la tierra. La radiografía es clara: solo un 9% de los agricultores tiene menos de 41 años y los mayores de 65 años representan el 41,3% del censo agrario, según las últimas cifras oficiales.
Consciente de esta realidad, el Gobierno anunció la movilización de 17.000 fincas rústicas para favorecer el relevo generacional a través de la plataforma “Tierra Joven”.
Un cuello de botella para muchos jóvenes
Para Lourdes Perona, agricultora y ganadera de Jaén, acceder a las tierras es “un cuello de botella para muchos jóvenes”, porque encontrar una tierra en arrendamiento implica que el joven tenga que invertir y competir con otros agricultores y ganaderos que ya tienen un patrimonio.
El sector agrícola enfrenta en este siglo uno de sus principales retos para continuar su actividad económica en el futuro: el acceso a la tierra
A juicio de Perona, “ahí entran en clara desventaja”, no solo los jóvenes, sino también las mujeres, porque por norma general deciden emprender cuando han formado su familia y tienen 40 años, momento en el que la administración ya no las considera jóvenes y las tiene “muy desamparadas”.
En lo referente a la nueva plataforma anunciada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la agricultora piensa que es un proyecto “muy necesario” e imprescindible porque hay muchos jóvenes que no puede acceder, si bien urge a que se haga “ya”.
También asegura que el uso de otras plataformas donde se anuncian tierras estarían mejor gestionadas por la comunidad autónoma o por el gobierno central, porque “es justo que todos partamos con las mismas premisas y condicionantes”.
La ganadera y coordinadora de Juventudes Agrarias de COAG Andalucía, Clara Torreblanca, explica a que el acceso está siendo “un problema”, ya que cada vez las explotaciones tienen que ser más grandes para ser rentables “lo que supone acaparar más hectáreas”.
Torreblanca insiste en que “hay un motón de tierra pública que tampoco se está poniendo a disposición de los agricultores y ganaderos”, por lo que la creación de un banco de tierras es un reclamación de “años”.
En este punto, advierte de que las plataformas donde se anuncian tierras son herramientas que “no puede controlar nadie”, lo que ocasiona que, al final, se está “especulando con la tierra”.
Sin avalista fuerte, no hay dinero
Uno de los principales problemas para el joven agricultor y ganadero Eduardo López es el precio de las tierras, que es “bastante caro”, por lo que se necesita un “avalista fuerte” para acceder a financiación bancaria.
Por ejemplo, los precios de los cultivos en invernadero en Almería “están por las nubes”, “en torno a 400.000 euros por hectárea”, por lo que una de las claves es la ayuda pública a través de las administraciones, añade.
Para López, falta un compromiso unánime de todas las administraciones públicas para impactar en un sector muy envejecido; tienen que convencerse de que “esto es una realidad”, de aquí a cinco o diez años tendremos un “gravísimo”, problema porque ponemos en peligro nuestra soberanía alimentaria.
La Unión Europea, el Gobierno central y las diferentes administraciones autonómicas han puesto varias políticas públicas para fomentar el relevo generacional, aunque por el momento no son suficientes para invertir la pirámide generacional del campo.







