El sector agrario paraliza Valencia

Valencia concentra una de las protestas más destacadas con unos 200 tractores y miles de agricultores protestando contra el acuerdo UE-Mercosur, los recortes de la PAC y la crisis de rentabilidad del sector

La manifestación ha comenzado a las 10 de la mañana frente a la Confederación Hidrográfica del Júcar. / JL

Julia Luz. Valencia.
Actualizado 16:57

El campo ha vuelto a salir a la calle. Y lo ha hecho como solo sabe hacerlo, a lo grande. Lo que ya se califica como el “super jueves agrario” ha colapsado unas 30 capitales de provincia de toda España, con tractoradas y manifestaciones que han hecho visible el malestar del sector. Esta una nueva jornada de protesta denuncia la situación crítica que atraviesa el sector agrario y, en especial, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur.

Valencia se convirtió en uno de los epicentros de la masiva movilización agraria. Más de 2.000 agricultores y unos 200 tractores procedentes de distintas comarcas de la Comunitat Valenciana se desplazaron a la capital para recorrer la ciudad y mostrar su malestar.

La movilización fue  convocada por las principales organizaciones agrarias —AVA-Asaja, La Unió Llauradora i Ramadera, CCPV-COAG y UPA-PV— y contó también con el apoyo de Cooperatives Agro-alimentàries de la Comunitat Valenciana y otras entidades sociales y empresariales.

La tractorada arrancó a las diez de la mañana en la sede de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), en la avenida Blasco Ibáñez. Desde allí, la marcha avanzó hacia las Torres de Serranos, donde Gabriel Matos, agricultor y presidente de la comunidad de regantes del río Alcoy, pronunció en nombre del sector un discurso recreando la figura del Palleter “para declarar la guerra a la Comisión Europea, por atacar a los agricultores, imponer un Pacto Verde de espaldas al campo y poner en peligro nuestra soberanía alimentaria”. La marcha finalizó a las puertas de la Delegación del Gobierno, donde los dirigentes de las cuatro organizaciones agrarias lanzaron productos agrarios en crisis y volvieron a alzar la voz contra las injusticias que está viviendo el sector.

Demandas

A lo largo de toda la marcha, los representantes de las organizaciones agrarias explicaron en varios momentos, tanto a los manifestantes como a los medios de comunicación, los motivos de esta movilización. Y, aunque “llueve sobre mojado”, hay un factor que parece haber colmado el vaso y ha llevado a los agricultores a salir a la calle con más indignación que nunca: el acuerdo UE-Mercosur.

“La situación es insostenible. Europa no nos tiene en cuenta como debería y el tratado con Mercosur es el ejemplo más claro: los productos estrella valencianos —la naranja, el arroz, la miel o la carne de vacuno— están pagando el precio. Exigimos que los importadores jueguen con las mismas reglas que se aplican en Europa y que a nosotros se nos obliga a cumplir”, expresaba el presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado. Una declaración que también ha secundado el secretario general de La Unió, Carles Peris, ya que “la importación masiva que permitirá Mercosur, con la reducción de aranceles, dará más ventajas a otros productores en el mercado europeo, bajará los precios y presionará nuestra economía agrícola. Al final, se sustituirán productos locales por otros de menor calidad, perjudicando también al consumidor.”

Hay un factor que parece haber colmado el vaso y ha llevado a los agricultores a salir a la calle con más indignación que nunca: el acuerdo UE-Mercosur

Ambos líderes también compararon las condiciones de este acuerdo con el recientemente firmado con India, que no ha generado tanto revuelo. “Mercosur es un acuerdo que afecta gravemente a todo el sector primario valenciano. En cambio, el acuerdo con India apenas tiene trascendencia, porque sectores sensibles como el vacuno, el arroz, la miel o el sector aviar quedan fuera y pasa sin repercusión”, explicó Peris.

Por su parte, Aguado subrayó que en este acuerdo firmado con India, “el mayor productor y exportador de arroz del mundo, se ha mostrado por primera vez cierta sensibilidad hacia nuestros intereses, pues se ha acordado que India no traerá arroz a nuestra tierra. Yo quisiera ver esa misma sensibilidad en los acuerdos con Egipto, Marruecos, Sudáfrica y Mercosur”. Antes de concluir, hizo hincapié en que “Mercosur es un acuerdo con muchas cosas positivas, por ejemplo para el vino o el aceite. También podría ser beneficioso para nosotros, siempre que se establezcan las cantidades justas de complementariedad”.

El sector también se opuso a la propuesta de la Comisión Europea sobre el Marco Financiero Plurianual (MFP) y la PAC post-2027, que contempla la integración de la PAC en un fondo único desmantelando así su especificidad histórica, lo que supone un recorte del 22% del presupuesto, entre otras cosas. “La PAC para el periodo 2028-2034 que Bruselas nos ha presentado incluye un recorte del 22% de los fondos. Eso es inasumible. La PAC nos ayuda a mantener nuestras explotaciones y a producir alimentos de calidad y de proximidad. Además, cohesiona territorialmente la Comunidad Valenciana, las zonas en riesgo de despoblación, de secano o más desfavorecidas dependen de estos recursos. Sin ellos, el abandono del campo sería mucho mayor”, denunció el secretario general de La Unió.

Otra reivindicación que se escuchó de manera constante durante la marcha fue la necesidad de simplificar los procedimientos, garantizar seguridad jurídica y adaptar las regulaciones a la realidad agraria, sin que ello suponga una pérdida de competitividad. En otras palabras, menos burocracia.

Otra reivindicación que se escuchó de manera constante durante la marcha fue la necesidad de simplificar los procedimientos, garantizar seguridad jurídica y adaptar las regulaciones a la realidad agraria, sin que ello suponga una pérdida de competitividad. En otras palabras, menos burocracia. Aguado lo dejó claro con el ímpetu que le caracteriza: “queremos que eliminen la burocracia en Bruselas. Queremos, de alguna manera, que nos dejen a los agricultores ser agricultores y no auxiliares administrativos, porque nuestro trabajo es el campo”.

Por su parte, Peris enfatizó la misma preocupación, pues a su juicio, la Unión Europea está “saturada de regulaciones, de normas y de burocracia inútil que no se adapta a la realidad productiva. Este es también uno de los focos de nuestra movilización y de nuestras protestas: exigir menos burocracia y más apoyo a quienes trabajamos el campo.”

Durante el “súper jueves agrario”, todas las políticas que amenazan el futuro del campo y de la alimentación europea fueron puestas en entredicho. Una serie de reivindicaciones que los dirigentes de las organizaciones agrarias no se cansaron de repetir. Peris lo expresó con contundencia: “El sector agrario y ganadero debe hacer frente a estas malas políticas y a acuerdos que nos perjudican. Una vez más, somos moneda de cambio y los paganos de decisiones que benefician a otros sectores industriales. Debemos decir un no rotundo, tanto desde la agricultura y la ganadería como desde la voz de los consumidores”.

“Queremos que hagan una política hídrica europea solidaria y responsable. Queremos tener materias activas para producir cosechas de calidad. Queremos vivir, queremos dignidad y exigimos un precio justo. Y, desde luego, queremos que la política europea tenga complementariedad. Que de ninguna manera vengan a quitarnos nuestro campo, como nos lo están quitando”

Por su parte, Aguado recalcó la misma idea: “Queremos que hagan una política hídrica europea solidaria y responsable. Queremos tener materias activas para producir cosechas de calidad. Queremos vivir, queremos dignidad y exigimos un precio justo. Y, desde luego, queremos que la política europea tenga complementariedad. Que de ninguna manera vengan a quitarnos nuestro campo, como nos lo están quitando”.

Gran apoyo del sector

El respaldo a la protesta se dejó notar en las calles, con cientos y cientos de agricultores que se sumaron a la movilización. Muchos aprovecharon la ocasión para expresar sus inquietudes, demandas y experiencias, ofreciendo un retrato cercano del malestar que recorre el campo valenciano. Enrique Ródenas, agricultor profesional de Utiel, comentó a Valencia Fruits su apoyo a “todas las manifestaciones que sirvan para que la gente entienda las injusticias que se están cometiendo con el sector primario, tanto agrícola como ganadero. Son muchos los problemas a los que nos enfrentamos, muchísimos. Pero ahora mismo, una de las mayores preocupaciones es el acuerdo con Mercosur, que para muchos cultivos en todo el país sería un auténtico desastre por la competencia desleal, los aranceles, los impuestos y otras muchas cuestiones. Y a eso se suma el tema de la PAC y una infinidad de problemas que afectan a todos los cultivos y a todos los agricultores.”

Junto a su padre, Enrique, Álvaro Ródenas quiso aportar la visión de los jóvenes agricultores, que enfrentan dificultades adicionales para incorporarse al sector y asegurar el relevo generacional. “Ahora mismo, las ayudas que hay no son suficientes para que los jóvenes podamos incorporarnos al sector agrario. Con los precios que tenemos, las dificultades que se nos presentan y la forma en que funciona el sector, no es fácil empezar ni vivir dignamente del campo. El problema está en todo: en el acceso a la tierra, en las ayudas, en la PAC, en los planes de mejora y en el coste de adquirir tierras. Con estas condiciones, el relevo generacional se complica”, explicó.

Olegario Olivares, agricultor de la Vall d’Albaida, también compartió sus preocupaciones sobre el futuro del sector y la dificultad de trabajar bajo las actuales normas y regulaciones. “Estoy convencido de que se pueden hacer convenios y acuerdos, pero siempre deben hacerse en unas condiciones justas y con unas reglas claras. Si todos jugamos con las mismas cartas, podremos sobrevivir todos; pero si hay cartas marcadas, solo sobrevivirán unos pocos, y creo que no seremos nosotros”.  Además, hizo hincapié en cómo ha ido creciendo la burocaracia a lo largo de los años y cómo se ha vuelto todo mucho más difícil, pues según explica, “la PAC nos complica muchísimo la vida, al igual que el cuaderno digital. Gracias a las cooperativas y a los sindicatos, que gestionan parte de la burocracia, se puede sobrellevar, pero sigue siendo muy complicado. Antes era mucho más fácil”. Este agricultor valenciano confiesa que, después de “toda una vida trabajando”, se siente “maltratado”.

A pesar de la frustración en la que se encuentra inmersa el sector, Enrique Ródenas ofreció una mirada más esperanzadora sobre el futuro. Consciente de los obstáculos y de las dificultades, quiso poner el acento en la determinación y el compromiso de quienes trabajan la tierra. “Somos luchadores y queremos salir adelante. ¿Cómo no vamos a defender lo que nos ha costado toda una vida construir? Queremos que nuestros jóvenes puedan seguir ganándose la vida honestamente en el campo. Damos de comer y de beber, que es lo más importante para cualquier sociedad. Así que mientras la sociedad no entienda —e insisto, la sociedad en general— que agricultores, ganaderos y pescadores somos quienes alimentamos a la gente, no habrá comprendido nada”.