Francia, Italia, Portugal y España alertan del impacto del acuerdo comercial y reclaman igualdad de condiciones para garantizar la viabilidad del tomate comunitario

Durante la reunión, la delegación española puso el foco en la desigualdad normativa que, a su juicio, está en el origen de buena parte de los problemas actuales. / ARCHIVO
Valencia Fruits. Redacción.
El futuro del tomate europeo volvió a situarse en el centro del debate comunitario los pasados 10 y 11 de febrero en Torres Vedras (Portugal), donde se reunió el grupo de contacto de tomate de Francia, Italia, Portugal y España. El encuentro, celebrado en un contexto de creciente presión competitiva sobre los productores comunitarios, tuvo como uno de sus puntos clave el análisis del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Marruecos y sus consecuencias para el equilibrio del mercado.
Los representantes de los cuatro países coincidieron en señalar la necesidad de avanzar hacia un auténtico mercado único en el que las condiciones de competencia sean iguales para todos los operadores, incluidos los extracomunitarios. Un requisito que consideran imprescindible para mantener un sector productor europeo que, en los últimos años, ha visto condicionada su rentabilidad y su cuota de mercado frente a las importaciones de terceros países.
Durante la reunión, la delegación española puso el foco en la desigualdad normativa que, a su juicio, está en el origen de buena parte de los problemas actuales. Los productores comunitarios deben cumplir estrictas exigencias fitosanitarias, laborales, sociales y medioambientales impuestas por la normativa europea, mientras que esas mismas obligaciones no se aplican a los países terceros desde los que se importan grandes volúmenes de tomate. Esta asimetría, denunciaron, genera una competencia desleal que reduce de forma progresiva la competitividad de las explotaciones europeas.
En este contexto, el acuerdo entre la UE y Marruecos fue señalado como un factor determinante en el deterioro del posicionamiento del tomate español en el mercado comunitario. Según expusieron los responsables españoles, este marco comercial ya ha provocado daños al sector, hasta el punto de desplazar a España como primer proveedor de tomate de la Unión Europea. Una situación que, lejos de corregirse, podría agravarse en los próximos años.
Especial preocupación suscita la modificación del Acuerdo de Asociación, aprobada el pasado 2 de octubre, que permitirá que las producciones procedentes del Sáhara se beneficien de las ventajas comerciales concedidas a Marruecos. Los datos manejados por el sector apuntan a un fuerte crecimiento de esta zona productora, con previsiones que sitúan el aumento de superficie en torno al 1.000% hasta 2030, alcanzando unas 13.000 hectáreas, de las cuales aproximadamente el 85% de la producción tendría como destino el mercado comunitario.
A este escenario se suma la cuestión del etiquetado, otro de los puntos más controvertidos del debate. La delegación española advirtió de que la producción del Sáhara podría llegar al consumidor europeo con una identificación confusa del origen, sorteando la normativa comunitaria que exige la indicación clara del país de procedencia. La reciente modificación del Reglamento delegado 2023/2429 sobre normas de comercialización de frutas y hortalizas permite que los productos se etiqueten con el nombre de las regiones de procedencia, una opción que, según el sector, dificulta la transparencia y puede inducir a error al consumidor.
Ante este panorama, el grupo de contacto coincidió en la necesidad de actuar de forma coordinada. En este sentido, la delegación española defendió como prioritario trabajar conjuntamente para que el Parlamento Europeo no ratifique la modificación del Acuerdo de Asociación entre la UE y Marruecos. En el marco de esta estrategia común, FEPEX presentó al resto de organizaciones la iniciativa “We Tomato Europe, Don’t Betray UE Tomato”, una campaña que persigue defender la producción comunitaria y reclamar una política comercial europea más justa, coherente y alineada con los valores del proyecto comunitario.
El debate no se limitó, sin embargo, a las relaciones comerciales. Los representantes de Francia, Italia, Portugal y España abordaron otros desafíos estructurales que amenazan la continuidad del cultivo del tomate en la UE. Entre ellos, destacaron la escasez de soluciones fitosanitarias autorizadas para hacer frente a plagas y enfermedades, así como la falta de mano de obra, dos factores que afectan de manera transversal a los productores de los cuatro países y que condicionan de forma decisiva la rentabilidad de las explotaciones.
El grupo de contacto de tomate, creado en el marco del Comité Mixto de frutas y hortalizas, reunió en esta ocasión a una amplia representación del sector. Por parte de España participaron responsables de Fepex y de asociaciones integradas como Coexphal, Proexport y Fedex, además de las organizaciones agrarias UPA, Asaja y COAG, y de Cooperativas Agroalimentarias de España. También estuvieron presentes los consejeros del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en Roma, París y Portugal, subrayando el carácter institucional y estratégico del encuentro.







