“Los envases de madera contarán con una Declaración Ambiental de Producto”, por Emilio J. Pérez

El director de Fedemco, Emilio J. Pérez, habla sobre los envases de madera y su contribución a la economía circular 

Los envases de madera de un solo uso destacan por su ligereza, resistencia y capacidad de ventilación, factores críticos para la conservación del producto fresco, y menores pérdidas de producto implican menos desperdicio alimentario. / FEDEMCO

 
Emilio J. Pérez (*)

En 2026 la economía circular dejará de ser una aspiración estratégica para convertirse en una exigencia operativa en la Unión Europea. La Comisión Europea ha señalado ese año como punto de inflexión para consolidar un nuevo modelo productivo que reduzca la dependencia de materias primas, refuerce la competitividad industrial y acelere la descarbonización. 

Este nuevo marco sitúa a los envases en el centro de la estrategia climática europea. Y, aunque buena parte del debate público se ha centrado en la reutilización, la Comisión también ha subrayado la necesidad de evaluar cada solución desde un enfoque técnico y basado en datos. En ese contexto, los envases de madera de un solo uso, ampliamente empleados en la exportación de frutas y hortalizas frescas, muestran un desempeño ambiental especialmente favorable cuando se analizan mediante Análisis de Ciclo de Vida (ACV).

El ACV permite evaluar de forma objetiva los impactos ambientales de un envase desde la obtención de la materia prima hasta su final de vida. En el caso de los envases hortofrutícolas de madera —cajas ligeras y específicas para un solo viaje— los resultados son claros: se trata de soluciones fabricadas a partir de un material renovable, procedente de subproductos del aserrado o de bosques gestionados de forma sostenible. A diferencia de los materiales de origen fósil, la madera no introduce carbono nuevo en la atmósfera y actúa como almacén temporal de CO2 durante toda su vida útil.

Además, el carácter de un solo uso no implica, en este caso, un peor comportamiento ambiental. Al contrario: en los flujos de exportación hortofrutícola, donde los envíos son de larga distancia, con múltiples destinos y sin retorno logístico viable, los envases reutilizables suelen generar mayores impactos asociados a la logística inversa, el lavado, la clasificación y el transporte en vacío. El ACV demuestra que, en estos escenarios, los envases de madera de un solo uso superan en todos los parámetros ambientales a alternativas más pesadas o fabricadas con materiales no renovables.

Una vez utilizados, estos envases se reciclan mayoritariamente en tablero aglomerado o pueden ser valorizados energéticamente, sustituyendo combustibles fósiles y cerrando el ciclo del carbono. El PPWR reconoce explícitamente el valor de los envases de madera, fabricados con materiales reciclables y procedentes de fuentes renovables, y les otorga un plazo diferenciado para poder integrarlos en sistemas de recogida eficaces antes de 2035.

La cadena logística y de distribución hortofrutícola refuerza este balance positivo. Los envases de madera de un solo uso destacan por su ligereza, resistencia y capacidad de ventilación, factores críticos para la conservación del producto fresco. Menores pérdidas de producto implican menos desperdicio alimentario, uno de los impactos ambientales más relevantes y a menudo invisibles del sistema agroalimentario. Evitar que una fruta o una hortaliza se estropee tiene un efecto climático muy superior al impacto del propio envase. En este contexto de creciente exigencia regulatoria y demanda de transparencia ambiental, Fedemco lanzará en 2026 un proyecto sectorial que permitirá a sus empresas asociadas disponer de una Declaración Ambiental de Producto (EPD-Environmental Product Declaration) basada en el ACV del envase de madera. Esta iniciativa dotará al sector de una herramienta objetiva, verificada y comparable para demostrar su desempeño ambiental ante clientes, distribuidores y administraciones públicas.

La EPD se convierte así en una clara ventaja competitiva: facilita el acceso a cadenas de distribución que exigen información ambiental contrastada, refuerza la posición de las empresas en procesos de compra pública verde y anticipa el cumplimiento de las futuras exigencias regulatorias europeas.

Este proyecto aspira a contar con el apoyo de la Generalitat Valenciana, a través del programa de ayudas INENTI dirigido a asociaciones sectoriales, en el marco de la Estrategia de Reindustrialización 2024-2028. Su objetivo es reforzar la competitividad industrial del sector del envase de madera, impulsar la innovación ambiental y facilitar la adaptación de las pymes al nuevo contexto europeo.

“Los envases de madera son aliados de la estrategia europea de economía circular, habiendo demostrado un mejor desempeño ambiental en su ciclo de vida”

En definitiva, 2026 marcará el paso de la economía circular declarativa a la economía circular basada en datos. Para el sector hortofrutícola y sus cadenas de distribución, los envases de madera de un solo uso son la solución más sostenible. Evaluados con rigor mediante el ACV, integrados en sistemas de reciclaje consolidados y alineados con la realidad logística de la exportación, estos envases demuestran que sostenibilidad y eficiencia pueden ir de la mano. 

Para Europa, reconocer y apoyar estas soluciones será clave para avanzar hacia una descarbonización efectiva, competitiva y basada en evidencias científicas.

(*) Director de Fedemco

Acceso a la noticia en la página 18 del dossier Fruit Logistica en el ejemplar de Valencia Fruits. 

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