La Directora de Negocio Agroalimentario de Santander España, Lorena Ruíz Ponce, habla sobre las oportunidades financieras que brinda Santander para el sector de los cítricos

Lorena Ruíz Ponce. / Santander
Lorena Ruíz Ponce (*)
El sector citrícola español es mucho más que una actividad agrícola. Es territorio, empleo, tradición exportadora y, sobre todo, un ejemplo de profesionalización creciente en un entorno cada vez más exigente. En los últimos años, los productores de cítricos han tenido que afrontar desafíos complejos: volatilidad de precios, incremento de costes energéticos y de insumos, presión regulatoria, adaptación al cambio climático y competencia internacional. En este contexto, la financiación no es sólo un instrumento operativo, es una palanca estratégica.
Desde nuestra experiencia acompañando al sector agroalimentario —al que hemos destinado 5.800 millones de euros en 2025, un 8% más que el año anterior, dando servicio a más de 425.000 clientes en España, – observamos que el sector citrícola está dando un paso adelante en modernización, eficiencia e innovación. Y esa transformación necesita soluciones financieras adaptadas al ciclo productivo.
Una de las primeras necesidades del productor citrícola es la liquidez. El ciclo del cultivo, los anticipos de campaña, la compra de insumos o el impacto de condiciones climatológicas adversas exigen contar con financiación a corto plazo flexible y ajustada al calendario agrícola. Las líneas de circulante, los créditos campaña y la financiación específica de insumos permiten estabilizar tesorería y reducir tensiones en momentos clave del año. En un entorno de márgenes ajustados, disponer de esa estabilidad financiera es esencial para mantener la actividad con normalidad.
Pero el verdadero salto competitivo del sector citrícola está en la inversión. La reconversión varietal, la implantación de nuevas plantaciones más productivas, la mejora de sistemas de riego eficiente o la incorporación de tecnología de agricultura de precisión son decisiones estratégicas que determinan la rentabilidad futura. La financiación a medio y largo plazo para la adquisición y transformación de fincas, así como para la modernización de explotaciones, se convierte aquí en un aliado fundamental. No se trata sólo de producir más, sino de producir mejor: con menor consumo de agua, mayor resistencia a plagas y mejor adaptación a la demanda del mercado.
La digitalización es otro ámbito clave. Sensores en campo, sistemas de monitorización climática, automatización del riego o herramientas de gestión de datos permiten optimizar recursos y anticipar decisiones. Este tipo de inversión, que hace apenas una década podía parecer opcional, hoy es estratégica. Desde el ámbito financiero, acompañar esta transformación significa estructurar soluciones que faciliten la adopción tecnológica sin comprometer la estabilidad económica de la explotación.
En el caso del sector citrícola, además, no podemos olvidar la importancia del comercio exterior. España es un referente internacional en exportación de cítricos, y muchas explotaciones están integradas en cooperativas o estructuras empresariales con vocación global. Aquí, la financiación también debe contemplar instrumentos que faciliten la actividad exportadora, la gestión de cobros y pagos internacionales y la cobertura de riesgos comerciales. Una buena estructura financiera aporta seguridad en mercados cada vez más competitivos.
Otro aspecto determinante es el aseguramiento. El cultivo de cítricos está especialmente expuesto a riesgos climáticos como heladas, granizo o sequías prolongadas. Integrar el seguro agrario dentro de una planificación financiera global no es un elemento accesorio, sino parte de la gestión profesional de la explotación. La combinación de financiación adecuada y aseguramiento sólido permite reducir la vulnerabilidad ante imprevistos y proteger la viabilidad del proyecto empresarial. Asimismo, el sector citrícola afronta un reto estructural: el relevo generacional. La entrada de jóvenes agricultores y la continuidad de explotaciones familiares requieren estructuras financieras que acompañen procesos de transmisión, inversión y crecimiento. Facilitar este relevo es clave no solo para la sostenibilidad económica, sino también para la cohesión territorial y el desarrollo rural.
En definitiva, el sector citrícola español tiene ante sí grandes oportunidades: mejorar eficiencia, consolidar su liderazgo exportador, avanzar en sostenibilidad y reforzar su posicionamiento en mercados de alto valor añadido. Para aprovecharlas, necesita algo más que financiación puntual. Necesita acompañamiento, conocimiento especializado y soluciones adaptadas a cada realidad productiva.
Nuestra convicción es clara: cuando la financiación está alineada con la estrategia de la explotación, se convierte en un factor de competitividad. En un entorno de transformación constante, el acceso a liquidez, inversión, innovación y aseguramiento no sólo sostiene la actividad; impulsa el futuro del sector citrícola.
Porque hablar de financiación es, en el fondo, hablar de confianza en un sector que forma parte esencial del tejido económico y social de nuestro país. Y acompañarlo en su evolución es una responsabilidad que asumimos con visión de largo plazo.
(*) Directora Negocio Agroalimentario de Santander España
Acceso a la noticia en la página 22 del dossier de Cítricos en el ejemplar de Valencia Fruits.
Acceso íntegro al último ejemplar de Valencia Fruits.







