La guerra citrícola se libra en Castellón

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“Se está concentrando la producción y comercialización con fuertes inversiones, mientras las naranjas están colgadas de los árboles. El sector citrícola va a quedar reducido a unas pocas voces que lo controlarán todo”

Castellón ha sido la zona elegida para esta gran batalla por el control del sector citrícola, un territorio donde reina la Clemenules y destaca su clima, la calidad del agua y sus tierras. / VF

Gonzalo Gayo. Castellón.

El asalto al sector citrícola se produce en medio de una crisis causada por el incremento de costes y la estrangulación de la campaña que los holandeses orquestan con importaciones masivas de Sudáfrica y otros países terceros. Castellón, importante zona productora donde reina la Clemenules, es el epicentro de la batalla que se está librando por el control del sector citrícola nacional.

En la provincia de Castellón se libra la gran batalla por el control del sector citrícola valenciano. Las últimas fusiones de grandes comercializadoras y productoras han dado paso a la compra de fincas citrícolas de más de 500 hanegadas (para los lectores de fuera de la Comunitat, hanegada=831 m2) al norte de Castellón y Tarragona. Los pequeños y medianos agricultores de Castellón confirman que la fiebre desatada entre los corredores de tierras se libra en medio de una campaña citrícola preocupante por la subida de costes que asfixia al sector y la naranja se queda en los árboles. Añaden preocupación por la pérdida de control de un sector estratégico que podría caer en manos holandesas.

Concentración

El proceso de fusiones y compras de grandes fincas productoras culminará con la concentración de la producción y distribución. Ello permitirá optimizar las ganancias de toda la cadena de valor y provocará pasar de un modelo minifundista al de grandes corporaciones que controlarán desde la producción hasta la venta. Las previsiones apuntan que el sector citrícola quedará en muy pocas manos, lo que está generando un gran debate y no precisamente pocas inquietudes entre los pequeños productores que temen una operación de quien, para ellos, ha tratado de hundir el mercado.

El proceso de fusiones y compras de grandes fincas productoras culminará con la concentración de la producción y distribución en manos de grandes empresas y fondos de inversión

“La citricultura tiene futuro” repite José Francisco Nebot, agricultor. La prueba del algodón es el precio de venta de los cítricos españoles en los comercios europeos y de medio mundo. La única preocupación es la posición en la que queda el pequeño agricultor ante una situación que muchos califican de pseudo oligopolio de las grandes empresas de la distribución citrícola.

La distribución va a controlar el sector, incluida una producción que ha sido incapaz de articular una respuesta a las sucesivas crisis de precios impuestas por los que ahora controlan el sector. De hecho, la batalla por el control citrícola valenciano ha llegado a oídos de la Generalitat, que ha movido pieza con el IVF (Instituto Valenciano de Finanzas) apoyando la fusión de entidades valencianas a través de un fondo de inversión por tratarse de un “sector estratégico”.

La única preocupación es la posición en la que queda el pequeño agricultor ante una situación que muchos califican de pseudo oligopolio de las grandes empresas de la distribución citrícola

Otros agricultores hablan de la tormenta perfecta, con importantes cantidades de capital que disfrutaban de beneficios fiscales a través de las SIMCAV y que ahora buscan nuevos destinos para sus inversiones dado que las SIMCAV pueden tener los días contados. Esta afluencia de liquidez en busca de inversiones está siendo captada por el sector citrícola valenciano con la creación de fondos bajo la figura de Sociedades de Capital Riesgo.

La opacidad informativa y la alta dosis de capital especulativo preocupa al sector, e incluso a las autoridades valencianas. La pregunta del millón son los nombres y apellidos de quienes alimentan estos fondos de inversión que están sirviendo de cimientos en la creación de grandes grupos de distribución. Grandes fortunas de la Comunitat Valenciana, que mantenían sus negocios en SIMCAV, se reconvierten en Sociedades de Capital Riesgo con la mirada puesta en el sector citrícola, con un producto que se incrementa hasta en un 600% en su cadena de valor, garantizando así su rentabilidad.

De fusión en fusión

La gran preocupación de los pequeños productores y de quienes observan cada movimiento desde las instituciones o desde las asociaciones agrarias es el papel que está desempeñando en este momento Países Bajos, el segundo exportador de cítricos en Europa y que, sin embargo, no produce un solo kilo de naranjas en su territorio.

Los holandeses mantienen su estrategia de asfixia al sector citrícola europeo con las masivas importaciones de cítricos desde Sudáfrica y otros países extracomunitarios y a través del coladero portuario de Rotterdam, con la connivencia de la UE y laxas inspecciones fitosanitarias.

Es el temor que repiten numerosos agricultores consultados. Hasta el punto de que desconfían abiertamente de unos fondos de inversión que pueden acabar en manos holandesas tras haber arruinado la citricultura valenciana con las importaciones masivas desde Sudáfrica y otros países terceros para ahora tomar posesión del sector.

Para muchos este va a ser el final del minifundismo citrícola para pasar a un modelo de producción, distribución y comercialización en las mismas manos de grandes empresas que producen, distribuyen y comercializan. Castellón ha sido la zona elegida para esta gran batalla donde reina la Clemenules y destaca su clima, la calidad del agua y sus tierras. Ahora queda por ver si, como ocurrió con el sistema financiero valenciano, perderemos el sector citrícola y su control. “Gente con dinero está apuntando a la citricultura y ya veremos en diez años en manos de quien está”, replica un agricultor.

Los holandeses mantienen su estrategia de asfixia al sector citrícola europeo con las masivas importaciones de cítricos desde Sudáfrica, con la connivencia de la UE y las laxas inspecciones fitosanitarias

Desde la Asociación de Exportadores llegan las noticias de lo publicado en los tabloides financieros donde el sector citrícola se hace un hueco entre fusión y fusión, así como en los persistentes rumores de compras, OPAs hostiles o amistosas.

Los expertos consultados señalan que celebrarían mayor transparencia dado lo mucho que hay en juego en el sector. “El escenario del día a día es lo nunca visto, más propio de Wall Street, con los corredores de tierras buscando fincas de más de 400 hanegadas” apunta un agricultor a pie de campo en Nules.

Los expertos añaden que es un hecho que se está concentrando la producción y comercialización con fuertes inversiones, mientras las naranjas están colgadas de los árboles. El mapa de futuro va a quedar reducido a unas pocas voces que lo controlarán todo en el sector citrícola.
De momento, ya han pasado por la vicaría Llusar y Naranjas Torres, cuya unión desde el pasado mes de octubre les hace subir al pódium como el mayor grupo español de cítricos premium. Entre ambos superarán los 130 millones de facturación y un total de 100.000 toneladas de fruta comercializadas al año. El principal negocio de Llusar se centra en la exportación de mandarinas premium con el 85% de los ingresos en exportaciones, mientras Naranjas Torres tiene su principal foco en la comercialización de naranjas premium con marca en España y un 66% de exportaciones. La operación de fusión ha contado con la incorporación y diseño de la operación de MCH Private Equity y SanLucar Fruit a su accionariado.

MCH Iberian capital Fund IV es el vehículo más reciente de inversión con un capital comprometido de 350 millones de euros y un ticket de inversión objetivo de entre 20 y 80 millones de euros. La base inversora de dichos fondos está constituida por inversores institucionales internacionales, fondos de fondos e importantes familias castellonenses y valencianas, entre otras.

Por otra parte, Martinavarro forma parte del grupo Citri&Co (junto a Perales y Ferrer y Rio Tinto Fruit) siendo uno de los mayores exportadores de cítricos y hortalizas que aspira al liderazgo global de cítricos para la gran distribución. Actualmente, destina en torno al 80% de su producción a los mercados de Europa y EEUU, y cuenta con la comercializadora MMG Citrus de Reino Unido, joint-venture con Mack Multiples. La conocida familia castellonense de Martinavarro Ferrer lanzó recientemente una sociedad de capital riesgo bautizada como Tagowind SCR, con sede en Valencia y que preside Enrique Martinavarro.

También desde el sector azulejero castellonense se apuesta por las sociedades de capital riesgo como en Thalassa Capital, que fue creada en Nules por la familia Benavent, tras la venta de Keraben con 50 millones para inversiones. Otras operaciones como la capitaneada por GPF Capital, gestora española de capital riesgo, anunció la compra de la murciana Frugarva, uno de los principales productores de limones en España y proveedor de Mercadona, según publica El Economista. Esta firma se integrará en Natural Fruit Company, una plataforma montada a finales del pasado año cuando el fondo compró la valenciana Fruxeresa y la murciana Frutas Naturales, replicando la estrategia realizada años atrás por uno de sus competidores: Miura Capital, dueño de Citric & Co.