“Harto ya de estar harto”, por Cirilo Arnandis

El presidente Frutas y Hortalizas Cooperatives Agro-alimentàries, Cirilo Arnandis, habla sobre el acuerdo UE-Mercosur 

El sector europeo de los cítricos es uno de los grandes perjudicados por la firma del acuerdo con Mercosur. / Archivo

Cirilo Arnandis (*)

Más allá de los gustos musicales de cada uno, tuve ocasión de escuchar en una ocasión que el mejor disco de la historia de la música española era “Mediterráneo”, de Joan Manuel Serrat. Dentro de la serie de estupendas canciones, me viene a la mente la que lleva el título de “Vagabundear”, cuya letra comienza diciendo aquello de “Harto ya de estar harto ya me cansé, de preguntarle al mundo, por qué y por qué”. Es esta quizás, a la vista de los últimos acontecimientos, una pregunta que de modo muy reiterado se vienen haciendo muchos agricultores del área mediterránea europea, y de modo especial, aquellos que cultivan cítricos. Y es que por más que en Bruselas se pongan contentos por la firma de los últimos acuerdos comerciales, parece que siempre le toca a los mismos pagar la ronda.

“En el acuerdo con Mercosur, lo que no es asumible es que las condiciones de acceso al mercado europeo sean menos estrictas que las exigidas a quienes producimos aquí. Esta es la razón última por la que el campo se ha movilizado en Europa en las últimas semanas, con especial incidencia en gran parte de nuestro país”

De entrada, conviene dejar algunas cosas claras. Dadas las actuales circunstancias que vienen sacudiendo nuestro planeta, es conveniente generar reglas que permitan dinamizar las relaciones comerciales de la Unión Europea con entornos de clientes y de negocio. Reglas potencialmente positivas, entiéndase. La firma del acuerdo con Mercosur servirá para generar más volumen de negocio entre Europa y el Atlántico Sur, ya que una serie de empresas van a poder acudir al mercado de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay en mejores condiciones de las que tenían hasta ahora, e incluso se consigue que quien hasta ahora no podía hacer negocio, lo pudiera hacer. Estas ventajas, pueden incluso aplicarse a sectores agroalimentarios, caso del vino o del aceite. De igual manera, el mercado europeo se abre a nuevos competidores de estos países de la otra parte del Atlántico. Lo que no es asumible es que las condiciones de acceso al mercado europeo sean menos estrictas que las exigidas a quienes producimos aquí. Estas es la razón última por la que el campo se ha movilizado en Europa durante las últimas semanas, con especial incidencia en gran parte de nuestro país.

Si seguimos la secuencia de acontecimientos, vemos como los sectores afectados, entre los que se encuentran nuestros cítricos, van incrementando su hartazgo, preguntándose una y otra vez, por qué y por qué, les toca siempre perder en cada envite. Todavía resuena el “discurso del estado de la Unión” que la presidenta von der Leyen pronunció en el Parlamento Europeo. Un canto a las dificultadas que los productores europeos afrontan, a sus escasas rentas, a la misión fundamental que desempeñan en relación con el suministro de alimentos y en el territorio o a la imperiosa necesidad de generar un entorno atractivo que pueda garantizar un adecuado relevo generacional. A partir de ahí, y dentro de la pesada burocracia comunitaria, una propuesta de medidas que, en la mayoría de los casos siguen siendo propuestas, o la adopción de procedimientos ya existentes que no han pasado de meras adecuaciones cosméticas. Y es que el movimiento se demuestra andando, y no es lo mismo predicar que dar trigo. Y para muestra, algún botón.

La primera ocasión que tuvo la presidenta de la Comisión Europea de demostrar con hechos el compromiso adquirido con los productores europeos tras sus manifestaciones, fue la propuesta de la nueva PAC a partir de 2028. De entrada, un 22% menos de presupuesto, aunque se nos venda que esto no es así en sus últimas propuestas de adecuación, en un intento de recuperar una credibilidad perdida. Y es que ya venimos de una PAC con recortes, en la que ya se denunciaba que Bruselas pedía al campo más por menos. El sector de las frutas y hortalizas, así como su medida estrella, los programas operativos, reciben un correctivo significativo, proponiendo un nuevo escenario, no ya con menos dinero, sino en el que ni siquiera se sabe, en un programa de inversiones a varios años, de qué importes vas a poder disponer en cada uno de los ejercicios. Algo así como una cita a ciegas en un tema tan serio. Aquí la excusa son los Estados miembros, y no cabe duda que cada uno tiene sus prioridades, pero lo que es cierto es que la propuesta, y la capacidad de negociación, es de la Comisión Europea con su presidenta al frente.

“La reciprocidad y las cláusulas espejo tan cacareadas como constituyentes, no van a ser de aplicación. Como había que firmar sí o sí, presionada la Comisión por los potentes sectores industriales y de servicios, ganadores en este acuerdo, era irrelevante lo que sucediera con los sectores perdedores, como el de los cítricos”

Los últimos acontecimientos en relación con Mercosur no han hecho más que agravar y agraviar más el escenario en el que quedan nuestros cítricos. Lo que se nos vendió como un acuerdo de nuevo corte, donde las exigencias a la hora de producir y de comercializar, así como cuestiones sociales y medioambientales, iban a ser iguales para todos, al final no va a ser de esta manera. La reciprocidad y las cláusulas espejo tan cacareadas como constituyentes de este acuerdo, no van a ser de aplicación. Como había que firmar sí o sí, presionada la Comisión por los potentes sectores industriales y de servicios, ganadores en este acuerdo, era irrelevante lo que sucediera con los sectores perdedores, como el de los cítricos. Compensaciones en base al beneficio de otros no se contemplan. Las ventajas conseguidas para los cítricos, y que han posibilitado la firma del acuerdo sin remordimiento de conciencia de quien lo ha hecho, no son tales. Los contingentes, nuevos aranceles, cláusulas de salvaguardia y demás instrumentos se han demostrado insuficientes para proteger las producciones comunitarias. Tenemos infinidad de ejemplos en la historia reciente. Cualquier país que accede al mercado comunitario puede ser un buen ejemplo de ello.

Insisto, había que firmar sí o sí, por lo que restaba la penúltima humillación a los sectores perdedores. Así, la Comisión Europea presentó la firma de este acuerdo por trozos. De una parte, el referente las cuestiones comerciales donde la Comisión tiene competencia, y, por otra parte, lo relativo a las cuestiones políticas, sociales, laborales, sanitarias o medioambientales, con competencia de aprobación por los Estados miembros. A la vista de esta estratagema, el Parlamento Europeo acordó enviar el acuerdo al Tribunal de Justicia de la UE para que dirima sobre si la arquitectura del acuerdo (división entre las competencias UE y de los Estados miembros) es acorde con los Tratados constitutivos. Además, el Parlamento votaría el Acuerdo sólo después de que el Tribunal emita su fallo, que se estima que puede tardar dos años. Así pues, de momento vía libre al acuerdo comercial y el resto, que es de donde realmente podemos encontrar protección, aunque sólo sea exigiendo el mismo trato pata todos, si acaso, ya lo dejamos para otro momento.

“En el pacto UE-India, los cítricos, nuevamente, no adquieren ninguna ventaja real, al contemplarlos, el país asiático, como un producto sensible, en atención a sus expectativas de crecimiento productivo”

Siguiendo con la lista de agravios, hay que hacer referencia a las noticias relativas al último acuerdo comercial firmado entre la Unión Europea e India, y que se ha venido en denominar como la madre de todos los acuerdos. No cabe duda que los datos sobre la posibilidad de comercio en un mercado potencial de dos mil millones de consumidores abruman. De igual manera, las reducciones arancelarias son significativas para una amplia cantidad de productos, incluso agroalimentarios, del mismo modo que se “exigirá” a los productos indios los estándares de seguridad alimentaria europeos. Pero lo que también es cierto es que los cítricos, nuevamente, no adquieren ninguna ventaja real con esta firma, al contemplarlos, el país asiático, como un producto sensible, en atención a sus expectativas de crecimiento productivo. No es fácil que recibamos en Europa muchos cítricos desde India, pero lo que sí es cierto es que el sector español lleva más de una década intentando llegar a ese mercado. Y es que los famosos protocolos, incluyendo el tratamiento en frío, donde se soslaya cualquier normativa de comercio internacional mediante “excusas” relativas a cuestiones de sanidad vegetal, a lo que se suma una burocracia exasperante en este proceso de negociación, tiene como resultado práctico que nuestros cítricos no pueden acceder al mercado indio, ni podrán hacerlo tras la firma de este acuerdo.

¿Por qué siempre nos toca perder en la firma de todos los acuerdos? “Esta es la pregunta que de modo muy reiterado se vienen haciendo muchos agricultores del área mediterránea europea, y de modo especial, aquellos que cultivan cítricos. Y es que por más que en Bruselas se pongan contentos por la firma de los últimos acuerdos comerciales, parece que siempre le toca a los mismos pagar la ronda”

La profesionalidad, así como resiliencia del sector citrícola español, esa aptitud de adecuarte a los distintos contratiempos, están más que demostradas. Por eso es llamativo que exista dificultad en el relevo generacional y que exista abandono de tierras. Productores y comercializadores españoles nos seguimos preguntando por qué siempre nos toca perder en la firma de todos los acuerdos. Por qué mientras se nos exigen estrictas medidas fitosanitarias para acceder a cualquier mercado extracomunitario, en Europa se detectan cada año nuevas plagas. Por qué cada vez tenemos menos herramientas para tratar estas plagas mientras nuestros colegas extracomunitarios sí las tienen, incluso aunque su producto tenga como destino el mercado europeo. Por qué Bruselas no les exige lo mismo que nos exigen a nosotros dentro de Europa o para acceder a cualquier mercado tercero. Estas cuestiones sirven para poder catalogar a la Comisión presidida por la Sra. von der Leyen como la mejor facilitadora del acceso al mercado comunitario, incluso en mejores condiciones que las producciones propias. Así es lógico que nos sigamos preguntando, por qué y por qué, y que más que hartos, estemos hartos de estar hartos.

(*) Presidente Frutas y Hortalizas Cooperatives Agro-alimentàries

Acceso al artículo en la páginas 5 del ejemplar de Valencia Fruits. 

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