Intercitrus alerta de que el ritmo de entrada de plagas es insostenible

Lainco Laiguant
Gregal otoño
Bioibérica CT
Fedemco 2021 01

Desde principios de siglo se han instalado en España quince plagas, una cada año y cuatro meses

Plaga de cuarentena Thaumatotibia leucotreta (FCM, False Codling Moth). / Intercitrus

Valencia Fruits. Redacción.

La Interprofesional Citrícola Española (Intercitrus) considera que el ritmo de entrada y asentamiento en la citricultura española de plagas foráneas —algunas tan destructivas como el Cotonet de Sudáfrica (Delottococcus aberiae) o ahora también la amenaza de la Trioza erytreae (detectada ya en la zona citrícola del Algarve portugués)— es insostenible. Los datos avalan tal preocupación: las importaciones citrícolas de países terceros vienen creciendo de forma sostenida, al igual que las interceptaciones portuarias europeas por plagas y tal situación ha facilitado que desde comienzos de este siglo XXI ya se hayan introducido en la Península 15 plagas citrícolas procedentes de otras latitudes. Cada año y cuatro meses, la citricultura española identifica y pasa a sufrir un nuevo patógeno destructivo y lo hace a un ritmo muy superior al de la segunda mitad del siglo XX, en el que solo entraron 9 plagas foráneas. Ácaros, insectos o bacterias que en su momento superaron los controles fitosanitarios en los puertos. La interprofesional advierte que tal situación, agravada por las restricciones europeas en materia de fitosanitarios, debería abocar a la Comisión Europea a imponer a las importaciones procedentes de países terceros la aplicación de un cold treatment en tránsito.

Intercitrus coincide así, básicamente, con lo manifestado en una reciente carta del ministro de Agricultura, Luis Planas, y por la titular de Comercio, Reyes Maroto dirigida a sus homólogos europeos —los comisarios Janusz Wojciechowski y Stella Kyriakides—. En tal misiva, el Gobierno español reclama la consideración como ‘producto sensible’ de los cítricos en la próxima revisión del acuerdo comercial con África Meridional así como aplicar un tratamiento de frío en tránsito (cold treatment) a las importaciones de países donde esté declarada la plaga de cuarentena Thaumatotibia leucotreta (FCM, False Codling Moth), empezando por Sudáfrica.

La medida no sería nada extraordinaria: está recogida por los estándares internacionales de sanidad vegetal y, de hecho, es la misma que aplican la práctica totalidad de potencias productoras de cítricos para proteger de ciertas plagas como la citada a sus plantaciones (como EEUU, China, Japón, México, India, Corea del Sur o Australia). Es también el sistema, por otra parte, que obligan esas mismas autoridades a cumplir a los exportadores españoles para así garantizar que no les llega larva viable alguna de mosca del Mediterráneo. El cold treatment obligaría a los operadores no comunitarios que trabajen con la UE a someter sus cítricos durante el tránsito en barco hacia Europa a temperaturas próximas a cero grados durante un plazo determinado. La necesidad de aplicar tal tratamiento, además y como también reitera en su carta el Gobierno español, viene avalada por sendos recientes informes de la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria). El organismo científico oficial de la UE analizó la eficacia de los ‘enfoques de sistemas’ (elegidos libremente por Israel y Sudáfrica como alternativa para eludir el cold treatment) para mitigar el riesgo de entrada del FCM en los cítricos exportados a la UE. El resultado confirmó que ninguno de los dos cumplía —ni de lejos— con la normativa de la UE, que exige que, sea cual sea la opción elegida, se garantice la ausencia de la plaga.

La Asamblea General de Intercitrus eligió el 16 de septiembre como su nueva presidenta por un año a Inmaculada Sanfeliu (del Colegio privado y Afines, representado por el Comité de Gestión de Cítricos, CGC). En su discurso de toma de posesión, Sanfeliu dejó claras cuáles serán las líneas maestras de su mandato: la defensa de la sanidad vegetal de la citricultura “española y europea” y la exigencia de “reciprocidad” a las autoridades comunitarias, esto es, que las naranjas y mandarinas cultivadas en la UE compitan en el mercado europeo en las mismas condiciones de producción y exigencias que las importadas de países terceros. Y en tercera instancia, Intercitrus denunciará —señaló Sanfeliu— “la preocupante pérdida de competitividad que la citricultura española está sufriendo en el mercado europeo frente a la oferta de países terceros”, como Sudáfrica, Egipto, Turquía y Marruecos, entre otros. La asamblea fue clausurada por el director general de Industria Agroalimentaria del Ministerio de Agricultura, José Miguel Herrero. Sanfeliu aprovechó su presencia para pedirle un encuentro urgente con Planas. “Ahora que el Gobierno parece estar decidido a defender el cold treatment, sería oportuno hacer un frente común e ir también de la mano de la interprofesional a Bruselas para reclamarlo”, ha matizado Sanfeliu tras conocer los términos de la referida carta.

Un nuevo análisis realizado por Intercitrus confirma, por otra parte, la lógica relación entre el número de interceptaciones portuarias anuales, originadas por la presencia de plagas en cítricos de países terceros y el aumento del volumen importado de tales procedencias. En 2020 los rechazos por tal motivo se incrementaron un 82% y el tonelaje importado lo hizo un 11,9%, en ambos casos con respecto a la media acumulada durante los últimos 5 años. El año de referencia, 2020, fue inusual porque estuvo marcado, de un lado, por el ‘efecto Covid’ que mejoró la demanda de cítricos y, del otro, por la situación generada por Argentina a causa del régimen local de lluvias y humedad. “Cada año es una potencia citrícola distinta —en 2020 fue Argentina pero antes lo fue Sudáfrica, Brasil o Uruguay— la que se significa por sus problemas fitosanitarios. En otras ocasiones, son las autoridades de esos países las que ordenan suspender los envíos a Europa cuando ya casi han acabado su campaña porque saben que sus controles no funcionan y prefieren adelantarse a que Bruselas mueva pieza

Intercitrus recuerda a este respecto que es responsabilidad de la Comisión Europea garantizar que el transporte de plantas y productos vegetales a la UE se realice sin plagas. Y la interprofesional tiene claro cómo prevenir su propagación. Así, el proceso debería comenzar en el lugar de producción de esas plantas o frutos, con el registro de las parcelas de producción y de sus unidades, de su trazabilidad, tratamientos y otras medidas agrícolas. Tendría que complementarse con inspecciones apropiadas en el país exportador durante la producción, en procedimientos de muestreo intensificados y con la comunicación previa a las autoridades europeas de la mencionada lista de parcelas y unidades de producción, avalado todo ello por un certificado fitosanitario oficial. Además, la CE debería verificar regularmente el sistema con auditorías de importación apropiadas. Según el organismo nocivo de que se trate asociado al país de origen de la exportación, se debería exigir un tratamiento de frío o cold treatment, normalmente en tránsito. “Todas estas medidas se englobarían en un ‘protocolo fitosanitario de exportación’ que es justo lo que nos imponen en el marco de lentas y complejas negociaciones bilaterales España/País no-UE para poder exportar nuestros cítricos a los ‘países no comunitarios’ que son productores de cítricos”, aclara Sanfeliu.