Italia bate récord en exportación hortofrutícola durante el 2025

El sector supera los 6.600 millones de euros en un contexto marcado por la presión climática, el aumento de las importaciones y la incertidumbre en los mercados internacionales

La manzana volvió a consolidarse en 2025 como el principal motor exportador, superando el millón de toneladas y generando más de 1.100 millones de euros. / Archivo

Nerea Rodriguez. Redacción.

El sector hortofrutícola italiano firmó en 2025 un nuevo máximo histórico en sus exportaciones, superando los 6.600 millones de euros, en un ejercicio marcado por la recuperación de la demanda interna y el dinamismo comercial. Sin embargo, tras estos resultados récord, se consolidan también una serie de factores estructurales —climáticos, regulatorios y geopolíticos— que amenazan la competitividad del sistema productivo.

Según datos de Fruitimprese, el valor de las exportaciones de frutas y hortalizas frescas alcanzó los 6.683 millones de euros, un 11% más que en 2024, mientras que el volumen creció un 8,1%, hasta rozar los 3,9 millones de toneladas.

El crecimiento fue especialmente significativo en fruta fresca (+15% en valor), cítricos (+12,9%) y fruta seca, que registró uno de los mayores avances del año (+35,4% en valor). En cambio, los productos hortícolas mostraron una evolución mucho más contenida, con incrementos inferiores al 1%.

En paralelo, las importaciones también aumentaron con fuerza, especialmente en valor (+14,9%), lo que redujo el saldo comercial positivo hasta los 408 millones de euros, un 26,8% menos que el año anterior.

Manzana, kiwi y uva lideran la exportación

Por productos, la manzana volvió a consolidarse como el principal motor exportador del país, superando el millón de toneladas y generando más de 1.100 millones de euros. También destacaron el kiwi, con un crecimiento cercano al 20% en volumen y más del 26% en valor, y la uva de mesa, que avanzó un 16% en cantidad.

En el caso del kiwi, el desarrollo de nuevas variedades —especialmente amarillas y rojas— está reforzando su posicionamiento en los mercados internacionales.

En contraste, productos como la pera siguen lejos de sus niveles habituales, afectados por el impacto del cambio climático y problemas fitosanitarios, mientras que melocotones y nectarinas redujeron volúmenes pese a mejorar su valor.

Importaciones al alza 

El aumento de las importaciones fue generalizado en casi todas las categorías, con especial intensidad en cítricos (+22,7% en valor) y fruta seca (+40,1%), esta última condicionada por una campaña nacional muy deficitaria.

Además, continúa creciendo la entrada de productos tropicales y de alto consumo como el aguacate (+23,8% en volumen), reflejando cambios en los hábitos de consumo y una mayor dependencia exterior en determinadas categorías.

El mercado interno italiano mostró en 2025 señales claras de recuperación tras varios años de contracción

Se recupera el consumo interno

El mercado interno italiano mostró en 2025 señales claras de recuperación tras varios años de contracción. Según CSO Italy, los volúmenes de compra de frutas y hortalizas crecieron un 5%, hasta los 5,45 millones de toneladas, mientras que el valor alcanzó los 13.770 millones de euros (+7%).

El crecimiento se apoya en una mayor estabilidad de precios y en una demanda que sigue siendo sensible al gasto, pero más constante. El consumo per cápita se situó en 92 kg, todavía por debajo de niveles previos, aunque en clara recuperación.

La gran distribución consolida su dominio, con el 81% de los volúmenes, impulsada especialmente por supermercados y discount. En paralelo, el producto envasado gana peso (39% del volumen), mientras que el ecológico vuelve a crecer con fuerza (+13% en volumen).

En términos de productos, destacan el dinamismo del kiwi (+15%), las fresas (+14%) y los productos de verano como melón y sandía, mientras que cítricos como la clementina registran caídas acusadas.

ν Un sector potente

Más allá de los buenos resultados comerciales, el sector afronta importantes desafíos. Con un valor cercano a los 19.000 millones de euros, la horticultura italiana representa uno de los pilares del sistema agroalimentario, pero sufre el impacto combinado del cambio climático, las tensiones regulatorias y la creciente competencia internacional.

Organizaciones como Confcooperative advierten de una “tormenta perfecta” que ha reducido la producción en torno a un 20% en los últimos años, con caídas mucho más acusadas en cultivos como la pera.

A ello se suman los desequilibrios en la cadena de valor, la presión de países terceros —especialmente del norte de África— y la necesidad de adaptar el modelo productivo a nuevas exigencias medioambientales sin perder competitividad.

Los efectos de la guerra en Irán en las exportaciones italianas

El conflicto en Oriente Medio está teniendo ya un impacto directo sobre el comercio hortofrutícola italiano, especialmente en productos como la manzana, uno de los principales pilares de su exportación.

El cierre de rutas clave como el estrecho de Ormuz y las dificultades logísticas han provocado la paralización de envíos y la cancelación de pedidos hacia mercados como Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos, que en conjunto superan los 150 millones de euros anuales.

Además del bloqueo comercial, el sector teme un efecto indirecto en Europa: países como Turquía o Egipto, tradicionales proveedores de la región, podrían redirigir sus exportaciones al mercado comunitario, incrementando la presión sobre los precios.

A este escenario se suma el aumento de los costes energéticos y de producción, lo que agrava aún más la pérdida de competitividad en un contexto internacional cada vez más inestable.