Entrevista al Gerente de Horticultores El Torcal, Juan Antonio Romero

Desde Horticultores El Torcal, su gerente, Juan Antonio Romero afirma que en principio, “todo indica que el volumen total será similar al de otros años, aunque probablemente se concentre en un periodo más corto de recolección” / Archivo
Nerea Rodriguez. Redacción.
El inicio de la campaña de espárrago llega este año marcado por el retraso en la recolección tras las lluvias registradas durante el invierno y el inicio de la primavera. Juan Antonio Romero, gerente de Horticultores El Torcal (Antequera), analiza en esta entrevista la evolución de la campaña, las inversiones en innovación y mecanización, los cambios en el consumo europeo y los principales retos que afronta el sector en los próximos años.
Valencia Fruits. ¿Cómo se presenta la campaña de espárrago 2026 para Horticultores El Torcal en términos de producción, calidad y calendario?
Juan Antonio Romero. La campaña va algo retrasada respecto a otros años debido a los episodios de lluvias registrados en febrero y marzo, a los que se han sumado en los últimos días temperaturas bastante bajas. Esta inestabilidad meteorológica está ralentizando el inicio de la recolección.
En cuanto a la calidad, todavía se ha recogido poco volumen, pero lo que hemos visto hasta ahora apunta a un producto muy bueno. Nuestro espárrago se caracteriza por un color verde muy intenso, cabezas muy cerradas y una textura fina, además de un sabor muy apreciado por el consumidor.
Respecto a la producción, aún es pronto para hacer una valoración definitiva. En principio, todo indica que el volumen total será similar al de otros años, aunque probablemente se concentre en un periodo más corto de recolección. No es lo mismo recoger la producción en 90 o 100 días que hacerlo en unos 70, y todo apunta a que esta campaña será más corta en duración.
VF. Las recientes lluvias e inundaciones registradas en el Poniente granadino han provocado daños importantes en algunas explotaciones. ¿Qué impacto están teniendo en la campaña y cómo están afrontando esta situación los productores?
JAR. Por ahora, el principal efecto está siendo el retraso en las recolecciones, lo que probablemente dará lugar a una campaña más corta, con menos días de comercialización.
En nuestro caso, en la comarca de Antequera, las plantaciones no han sufrido inundaciones, salvo alguna incidencia puntual de escasa importancia. Durante el invierno ha llovido de forma continuada, pero no de manera torrencial, por lo que no se han producido encharcamientos en las parcelas.
En cualquier caso, la producción acabará saliendo; simplemente es probable que se concentre en menos días de lo habitual.
VF. La apertura de mercados fuera de la Unión Europea figura entre las líneas estratégicas para reforzar la competitividad del espárrago español. ¿Se están produciendo avances en este ámbito o siguen existiendo barreras importantes para el sector?
JAR. Por el momento no se han producido avances significativos en la apertura de nuevos mercados, en parte porque hasta ahora el mercado europeo ha tenido capacidad suficiente para absorber la producción.
No obstante, el sector es consciente de que puede llegar un momento en el que coincidan en el tiempo varias zonas productoras —el sur de Andalucía, el centro de España y también Centroeuropa—, algo que ya ha ocurrido en alguna ocasión y que podría repetirse con más frecuencia debido a los cambios en las condiciones climáticas. Si se da esa coincidencia, el mercado europeo no tiene capacidad para absorber todo el volumen.
Por eso desde hace tiempo se plantea la necesidad de abrir nuevos destinos comerciales, especialmente en países con mayor poder adquisitivo, como Estados Unidos, India o Japón. Sin embargo, en la práctica siguen existiendo importantes obstáculos: en el caso de Estados Unidos, los aranceles de Trump dificultan la exportación, mientras que en mercados asiáticos como India o Japón el principal problema es la falta de competitividad en precio.
VF. La innovación —ya sea en mecanización, digitalización o mejora de los procesos productivos— también se plantea como una de las claves para el futuro del sector. ¿En qué ámbitos se está avanzando más actualmente?
JAR. En los últimos años se está avanzando de forma importante tanto en mecanización como en digitalización, tanto en el campo como en el almacén.
En el almacén, por ejemplo, nos hemos dotado recientemente de nuevas líneas de manipulación con sistemas automáticos de selección de calibre y pesaje. Esto permite una clasificación mucho más precisa del producto y mejora la eficiencia del proceso, algo especialmente importante en un contexto en el que la mano de obra escasea. Aun así, el trabajo manual sigue siendo necesario en determinadas fases.
En el campo también estamos impulsando proyectos de innovación. Este año hemos firmado un acuerdo con el IFAPA para desarrollar un proyecto de I+D+i centrado en el cultivo del espárrago y la cebolla. El objetivo es estudiar en profundidad las principales enfermedades que afectan al espárrago y buscar soluciones que permitan mejorar tanto la producción como la calidad del producto.
Se trata de un proyecto con una duración inicial de dos años —ampliable a otros dos— cuyos ensayos se realizarán en nuestra comarca, aunque muchos de los resultados podrían extrapolarse a otras zonas productoras.
Además, cada vez se está avanzando más en la recogida y gestión de datos en campo —información climática, hídrica o energética—, algo que resulta fundamental tanto para cumplir con las normativas de calidad como para mejorar la toma de decisiones en un contexto climático cada vez más complejo para la agricultura.
VF. ¿Todas estas inversiones, innovaciones y proyectos pueden ayudar a ganar competitividad y a competir mejor en Europa y otros continentes más lejanos?
JAR. Sí, sin duda. En nuestro caso, por ejemplo, las inversiones realizadas en el almacén para mejorar la manipulación del espárrago nos están permitiendo, pese al aumento general de los costes, contenerlos e incluso reducirlos en algunos procesos.
En ese sentido, tanto las mejoras introducidas en el almacén como las que se están aplicando en el campo están contribuyendo a hacer las explotaciones más eficientes y competitivas.
Ahora bien, para poder seguir avanzando en innovación, mecanización y digitalización es fundamental contar con apoyo público. Aunque existen algunas líneas de ayudas, siguen siendo necesarias más herramientas de apoyo, ya que se trata de inversiones muy importantes que muchas empresas no podrían asumir en solitario.
VF. En un contexto marcado por fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes, ¿qué medidas o estrategias considera necesarias para mejorar la resiliencia del cultivo del espárrago?
JAR. Una de las principales líneas de trabajo es optimizar al máximo el uso del agua. Aunque ahora venimos de un periodo de lluvias, no hay que olvidar que recientemente hemos pasado por una sequía muy intensa. Por eso es fundamental apostar por un riego cada vez más eficiente y apoyado en datos que permitan conocer con precisión la disponibilidad hídrica del cultivo. Este tipo de herramientas nos está ayudando a gestionar mejor las condiciones climáticas y, en algunos casos, también a contener costes.
Otra tendencia clara es la reducción del uso de productos químicos en el cultivo del espárrago, sustituyéndolos por soluciones biológicas. Cada vez se utilizan más microorganismos beneficiosos, como las Trichoderma spp para combatir hongos patógenos del suelo, o bacterias del grupo PGPR, que actúan como bioestimulantes y favorecen el desarrollo radicular y el aprovechamiento de nutrientes.
En definitiva, el sector está avanzando hacia un manejo del cultivo más sostenible y basado en herramientas biológicas y en una mejor gestión de los recursos, con el objetivo de adaptarse mejor a un contexto climático cada vez más exigente.
VF. ¿Cómo están evolucionando los mercados y el consumo de espárrago en esta campaña? ¿Se perciben cambios en la demanda o en la competencia internacional?
JAR. Recientemente recibimos la visita de un comercial de Alemania, nuestro principal mercado de exportación junto con Francia, que nos comentaba que allí ya había comenzado la recolección de espárrago, algo que para nosotros no es especialmente positivo, ya que supone una mayor coincidencia de oferta en el mercado germano.
En Alemania, el producto estrella sigue siendo el espárrago blanco, pero cada año aumenta el consumo de espárrago verde. En parte, esto se debe a que cada vez más consumidores conocen mejor cómo cocinarlo y aprovecharlo en la cocina. En ese sentido, la creciente popularidad de la gastronomía española en Europa también está contribuyendo a impulsar su consumo.
El precio es otro factor importante. El espárrago verde suele ser más asequible que el blanco y, en un contexto económico complicado en buena parte de Europa —especialmente en el centro del continente—, muchos consumidores buscan opciones que les permitan mantener su consumo con un precio más accesible.
VF. De cara a las próximas campañas, ¿cuáles diría que son hoy los principales desafíos —productivos, comerciales o regulatorios— para el sector del espárrago?
JAR. Uno de los principales retos es la falta de mano de obra, un problema que probablemente irá a más en los próximos años. Aunque el sector está avanzando en mecanización y digitalización tanto en el campo como en el almacén, la mano de obra sigue siendo necesaria, especialmente personal cualificado para determinadas tareas. Por eso será necesario promover acuerdos con otros países que permitan disponer de trabajadores en los momentos clave de la campaña.
Otro desafío importante es la apertura de nuevos mercados. Hasta ahora el sector se ha apoyado principalmente en el mercado europeo, pero será necesario diversificar destinos, sobre todo si en determinadas campañas coinciden varias zonas productoras en Europa.
En el ámbito comercial tam-
bién se está trabajando en reforzar la promoción del producto. Desde la Interprofesional del Espárrago Verde se está impul-
sando la marca Espárrago Verde de España, con el objetivo de integrarla en las campañas de promoción de Alimentos de España del Ministerio de Agricultura.
Por último, desde el punto de vista regulatorio, el sector reclama la aplicación de las denominadas cláusulas espejo en los acuerdos comerciales. Es decir, que los productos importados cumplan los mismos estándares laborales, sociales, sanitarios y medioambientales que se exigen a las producciones europeas, especialmente en un contexto en el que acuerdos como el de Mercosur pueden aumentar la competencia exterior.
Acceso a la entrevista en las páginas 6-7 del dossier de Espárrago en el ejemplar de Valencia Fruits.
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