La borrasca Leonardo deja pérdidas millonarias en el sector agrario

El intenso temporal de lluvias y viento ha provocando importantes daños en la agricultura y pone en riesgo tanto la actual campaña como la planificación de las próximas

En Almería, el viento ha provocado grandes daños en los invernaderos. / COAG ALMERÍA

Julia Luz. Redacción.

La borrasca Leonardo ha dejado un rastro de destrucción a su paso por la geografía española. Con lluvias persistentes que en algunas zonas han superado los 200 litros por metro cuadrado en apenas dos días, vientos fuertes e inundaciones, el temporal ha activado avisos de riesgo extremo en amplias zonas de la Península.

El sector agrario no ha sido una excepción. Los daños afectan tanto a los cultivos como a las estructuras agrarias, con frutos caídos, encharcamientos y dificultades para trabajar la tierra. Las tareas de plantación, poda o recolección se han visto alteradas y podrían retrasar la campaña de primavera. Los productores también deben hacer frente a problemas logísticos y posibles efectos en los mercados por la interrupción de la producción y la entrega, retrasada, de fruta y hortalizas.

Las incidencias se han concentrado en territorios de Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura y Aragón, pero no hay duda de que el arco mediterráneo y, sobre todo, el sur peninsular se han llevado la peor parte.

Andalucía

Tras los graves daños provocados por la borrasca Kristin, que anegó invernaderos y afectó a numerosos cultivos, el campo andaluz se han enfrentado ahora a la borrasca Leonardo, que también ha dejado secuelas importantes. El consejero de Agricultura de la Junta de Andalucía, Ramón Fernández-Pacheco explicó que “aún es pronto para saber los datos, pero las primeras estimaciones nos hablan de pérdidas de un 20% de la producción agrícola de Andalucía, por lo que además de solicitar la declaración de catástrofe natural, vamos a movilizar ayudas con fondos europeos y fondos propios para intentar paliar estos daños en la medida de lo posible”. Por su parte, COAG considera que tan sólo un 20% de pérdida en la producción agrícola andaluza supondría un impacto económico superior a los 3.000 millones de euros.

En Almería, COAG advierte de un descenso “brutal” de la producción por el impacto del temporal. Aunque las lluvias han sido importantes, para la organización agraria el principal enemigo ha sido el viento. Las fuertes rachas han provocado daños en plásticos y estructuras, especialmente en aquellas explotaciones de diseño tradicional, de trazado más bajo y plano. Sin embargo, la virulencia del fenómeno no ha discriminado en tecnologías, pues también se están registrado daños en cubiertas, plásticos y sistemas de ventilación de instalaciones modernas, incluyendo los modelos ‘Multitúnel’, más actuales.

El exceso de humedad y las inundaciones agravan la situación. La persistencia de las lluvias y la falta de sol dificultan el secado de los cultivos, creando un escenario ideal para enfermedades fúngicas y pudrición. Esto ha provocado una caída drástica de la producción, que según COAG Almería podría superar el 50% respecto al mismo periodo del año anterior. En este sentido, aunque los daños están siendo generalizados, cultivos especialmente sensibles, como la sandía, se han visto gravemente perjudicados, ya que sus trasplantes recientes no han resistido la saturación del suelo.

En Granada, en la comarca de la Costa Tropical, la borrasca ha dado de lleno en plena campaña de recolección de aguacate. “Las rachas de viento han provocado la caída masiva de frutos, así que el producto, golpeado contra las ramas y el suelo, está quedando invalidado para su comercialización en los mercados internacionales”, han advertido desde COAG Granada en una nota, y se muestran contundentes al afirmar que “el daño inmediato en el aguacate representa un golpe directo a la rentabilidad de los agricultores de la Costa Tropical granadina en un momento clave de la campaña”.

En los invernaderos, la alta humedad y la falta de sol han favorecido enfermedades fúngicas como mildiu y botritis, afectando sobre todo al pepino, cuyo cultivo está prácticamente perdido en amplias zonas. También se registran daños en cubiertas y plásticos de tomate, pimiento y calabacín, mientras que el agua acumulada y los movimientos de tierra afectan a la estabilidad de algunas explotaciones.
Cooperativas Agroalimentarias de Granada (FAECA) evalúa los daños provocados por las recientes inundaciones registradas en distintos puntos de la provincia, con especial incidencia en el municipio de Huétor Tájar, donde se han visto afectadas varias explotaciones de espárrago verde. Además, varias explotaciones de olivar que no habían podido completar la recolección por falta de mano de obra han visto cómo el agua se ha llevado la aceituna caída.

En Córdoba, el sector de los cítricos también se está viendo gravemente afectado. Según Asaja Córdoba, la caída de fruta al suelo por lluvias y viento supone una disminución mínima del 30 al 40% de la cosecha. En variedades más tempranas, como Salustiana o Lane Late, se estima que hasta el 50% de la producción se encuentra en el suelo, mientras que en las variedades más tardías, las pérdidas rondan el 30%. En algunas zonas puntuales, el granizo ha agravado aún más la situación.

Existen además parcelas ya inundadas y otras con alto riesgo de inundación si continúan las precipitaciones. La elevada humedad obligará a realizar tratamientos fungicidas adicionales, incrementando los costes de producción y retrasando la recolección por las lluvias y los plazos de seguridad.

En Sevilla, uno de los sectores más afectados son los frutales y los cítricos. “Las mandarinas y naranjas recolectadas entre octubre y diciembre se han estropeado en un altísimo porcentaje debido al exceso de humedad”, señala María Morales, presidenta de Asaja-Sevilla. La persistencia de las lluvias y los suelos saturados también ha dificultado las labores de siembra de cereales y leguminosas, así como la poda y el mantenimiento de los cultivos, lo que puede retrasar la campaña de primavera.

La situación es especialmente grave en las zonas olivareras de andaluzas. Asaja-Sevilla calcula que entre 10.000 y 12.000 hectáreas permanecen anegadas y ya se estima que entre un 35% y un 40% de la aceituna se ha perdido por la caída del fruto y el exceso de agua, lo que podría provocar un aumento del precio del aceite de oliva virgen extra, tanto de producción virgen como lampante.

Además de las pérdidas de producción, las crecidas de los ríos arrastran la capa fértil del suelo y dejan los terrenos desnivelados, obligando a realizar costosas labores de restauración. A estos problemas se suman averías eléctricas, daños en motores, bombas y maquinaria agrícola, así como la dificultad para acceder a las fincas y realizar tareas de recolección o preparación de la tierra, según informan desde Asaja-Sevilla.

Comunitat Valenciana

En la Comunitat Valenciana, la borrasca ha afectado sobre todo a los cítricos y aguacates, provocando golpes de fruto contra las ramas, caída de cosechas y rotura de ramas, además de arrancar plantones jóvenes y árboles adultos. En muchos casos, estos daños comprometen la campaña de los agricultores afectados, algunas explotaciones han perdido más del 30% de mandarinas Nadorcott y hasta la mitad de la cosecha de naranjas, explican desde AVA-Asaja.

La sucesión de precipitaciones está retrasando además la recolección de la chufa, lo que condiciona la siembra posterior de patatas, cebollas y otras hortalizas de primavera-verano. El exceso de humedad también retrasa la plantación de cultivos leñosos y dificulta labores de mantenimiento en zonas afectadas por lluvias persistentes. Además, los daños se extienden a infraestructuras agrarias, invernaderos, vallados y estructuras de protección.

En la provincia de Alicante, los cítricos también han sido los más afectados, con el rameado y la caída de frutos al suelo, lo que ha reducido la calidad de la producción de limón, naranja y mandarinas. “El volumen total se mantendrá, pero parte de la producción irá a destrío y no podrá salir al mercado, lo que supone una pérdida directa para el agricultor”, señala Antonio Gascón, responsable del departamento de seguros de Asaja Alicante.

Otros cultivos también se han visto afectados. En la Marina Baixa, los fuertes vientos ocasionaron roturas de ramas en los árboles de níspero, comprometiendo su crecimiento y el desarrollo normal de árboles que ahora tendrán que recuperarse. En cuanto a las infraestructuras, invernaderos y estructuras de malla para uva de mesa han registrado daños que implicarán costes adicionales y reducción de capacidad productiva en los próximos meses.

Medidas urgentes

Las organizaciones agrarias han hecho un llamamiento a las administraciones ante los daños provocados por la borrasca y reclaman medidas para proteger al sector. COAG destaca la importancia de registrar los daños mediante el Informe preceptivo y advierten de que muchas explotaciones podrían adelantar el fin de campaña hasta dos meses. También alerta de que la reducción de la oferta tendrá un impacto directo en los mercados y subraya la insuficiencia de las infraestructuras de drenaje y la planificación territorial frente a fenómenos cada vez más severos.

AVA-Asaja solicita apoyo directo a agricultores y ganaderos, herramientas de gestión de riesgos y seguros agrarios adaptado a la creciente frecuencia de fenómenos extremos. Desde Asaja Alicante insisten en la necesidad de políticas agrarias y climáticas que ofrezcan cobertura real frente al viento, actualmente poco protegido por los seguros.

Entre las exigencias inmediatas de las organizaciones piden la declaración de Zona Catastrófica en las comarcas más afectadas, la flexibilización urgente de la PAC para que ningún agricultor sea penalizado por incumplimientos derivados del temporal, y la puesta en marcha de un plan de choque para reparar caminos y puentes rurales intransitables. Además, se reclama una gestión más eficaz del agua, con infraestructuras hidráulicas capaces de evitar pérdidas tanto por sequía como por exceso de lluvia.
En este sentido, Fernández-Pacheco ha avanzado que “se ha pedido al ministro de Agricultura, Luis Planas, que active la reserva de crisis de la PAC para movilizar todas las ayudas que sean necesarias para aliviar a nuestro campo; así como que valore la movilización de fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), atendiendo a la urgencia de garantizar la seguridad y resiliencia del sistema hídrico andaluz”.