La covid sitúa la seguridad por encima de la cercanía a la hora de comprar comida

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La calidad entendida como sinónimo de producto seguro se ha convertido en el factor más importante para el consumidor a la hora de decidir dónde comprar alimentación y bebidas

El 61% de los consumidores admitió haber modificado su comportamiento en el supermercado en los últimos meses como consecuencia de la pandemia. / ARCHIVO

Esta es la principal conclusión de la quinta edición de la “Encuesta sobre Hábitos de Consumo”, un estudio elaborado en base a las entrevistas a unas 3.500 familias y que ha sido presentado este jueves en el marco de un foro en el que participan las asociaciones de consumidores CECU, FUCI, UNAE y Cauce junto con la cadena de supermercados Mercadona.

Según sus autores, el informe recoge el impacto de la covid-19 en las costumbres de los compradores españoles, de los cuáles un 61% admitió haber modificado su comportamiento en el supermercado en los últimos meses como consecuencia de la pandemia.

La calidad, relevante

La calidad ha sido elegida por primera vez desde que se lleva a cabo la encuesta como el factor más relevante a la hora de decidir dónde hacer la compra al ser incluido como determinante por el 57% de los participantes, frente al 51% que incluyó en su respuesta -se permitían varias opciones- la proximidad y el 44% que citó el precio.

“El consumidor medio se muestra más exigente y, consciente del momento en el que vivimos, se ha decantado por la calidad como medio de proteger su salud a través de la alimentación”, han explicado los responsables del estudio.

La cercanía de la tienda sigue siendo importante, debido en buena parte a las restricciones a los movimientos vigentes durante el confinamiento, así como los precios, aunque se observa una menor preocupación por las ofertas que en años anteriores.

Cambia la frecuencia de compra

Una de las variables que más ha cambiado es la frecuencia de compra, ya que en los primeros meses del estado de alarma se redujo el número de visitas físicas a la tienda a una vez cada 7-15 días de media.

En este contexto se enmarca el crecimiento de la venta “online” de alimentos y bebidas, que prácticamente se ha duplicado según el estudio, cuyas conclusiones apuntan a que este canal comienza a generar confianza en el consumidor.

Los autores del informe han incidido en que algunos de los nuevos hábitos “han llegado para quedarse” y deberán ser tenidos en cuenta tanto por cadenas de supermercados y fabricantes como por las autoridades a la hora de legislar.

Otro impacto visible de la crisis sanitaria fue la caída en el número de comidas y cenas fuera del hogar: el 41% de los encuestados no lo hace nunca, seis puntos por encima del dato de 2019.

“El 2020 es el año, de los últimos cuatro, en el que menos familias indican comer o cenar fuera del hogar”, reza el estudio, en el que se asocia este fenómeno a “cuestiones de seguridad sanitaria” y a los cierres y limitaciones que afectaron a bares y restaurantes.

En el acto ha intervenido el ministro de Consumo, Alberto Garzón, quien ha defendido el trabajo del Gobierno a la hora de impulsar hábitos de compra más saludables y justos, y ha negado que se trate de una cuestión “partidista”.

En su opinión, el Ejecutivo tiene derecho a aprobar “incentivos” y ha citado como ejemplo el nuevo etiquetado frontal, sistema con el que se pretende promover una mejor alimentación ante el problema que ya supone la obesidad.

La encuesta presentada hoy refleja que el consumidor sigue teniendo problemas a la hora de sentirse bien informado en materia de alimentación, y uno de cada cinco considera el etiquetado “confuso”.