Las lluvias benefician especialmente a cereales, cultivos leñosos y pastos

DIEGO MARTÍNEZ
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Los cultivos leñosos, los cereales y los pastos han sido las producciones agrarias más beneficiadas por las copiosas precipitaciones de las últimas semanas

También han aumentado las reservas de los pantanos más castigados por la sequía de los últimos dos años. / ARCHIVO

Efeagro.

Los efectos de las lluvias sobre los cereales son “claramente beneficiosos”, han detallado fuentes de Asaja, tras añadir que los leñosos, han disfrutado además de “temperaturas no excesivamente bajas”, con lo que “la floración y el cuajado evoluciona positivamente”.

Desde la organización agraria COAG, aún esperan un análisis más concreto por zonas y cultivos, pero en líneas generales hacen un balance positivo para el campo, especialmente en los cereales y los cultivos leñosos de la mitad sur peninsular.

Además, también se verán beneficiados los pastos y han aumentado las reservas de los pantanos más castigados por la sequía de los últimos dos años, y “eso reduce la incertidumbre de la disponibilidad de agua para regadío en los próximos meses”.

Aún así, fuentes de esta organización han insistido en que “hay que estar pendiente de la evolución del clima en los próximos meses de primavera”.

Por su parte, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha considerado las lluvias y nevadas de los últimos días “una muy buena noticia para el campo”, especialmente en una situación de “gravísima sequía”.

Estas precipitaciones, a su juicio, “cambian radicalmente las previsiones de los cultivos, especialmente de secano, como el cereal, el viñedo y el olivar”.

La ganadería, además, se verá beneficiada, pues los pastos crecerán considerablemente y el acopio de agua en los embalses garantizará unos adecuados suministros para el regadío.

Sin embargo, ha remarcado que la situación más grave sigue estando en Cataluña y la cuenca mediterránea, “donde las lluvias no han sido tan abundantes”.

Por ello, desde la organización agraria han apelado a “no olvidar que España debe estar preparada para estas situaciones derivadas del cambio climático” y “hay que reforzar las inversiones en regadío, de tal modo que cada gota de agua se aproveche y no se desperdicie”, además de reformar el sistema de seguros agrarios para que se el adecuado a la situación de cambio climático.