Asaja Alicante destaca el impacto positivo de las precipitaciones también en olivar, cereal y hortícolas, aunque el exceso de agua ha anegado alguans fincas y ha provocado retrasos en labores agrícolas

Un campo de cítricos en la zona de Alicante. / ASAJA ALICANTE
Valencia Fruits. Redacción.
Las precipitaciones registradas durante el otoño e invierno, junto a los últimos episodios de lluvia en la provincia de Alicante, han permitido reducir hasta un 80% el riego en algunas parcelas de cítricos de la Vega Baja, según ha destacado Asaja Alicante. No obstante, las lluvias más intensas caídas recientemente también han provocado fincas anegadas que dificultan el acceso y el desarrollo de las labores agrícolas.
En municipios como Los Montesinos y San Miguel de Salinas se registraron precipitaciones de 71,6 y 78 litros por metro cuadrado, respectivamente, generando acumulaciones de agua en determinadas explotaciones. Los agricultores afectados confían en que el sol y el viento favorezcan un rápido secado del terreno y permitan recuperar la normalidad en los trabajos diarios.
Desde la organización agraria ponen en valor el carácter generalizado de estas lluvias, especialmente beneficiosas para cultivos de secano como el almendro, el olivar, el cerezo y el cereal, además de contribuir al ahorro hídrico en explotaciones de regadío como los cítricos.
Beneficio para hortícolas y ahorro de riego en cítricos
En el Camp d’Elx, las estaciones meteorológicas ubicadas en distintas pedanías registraron 59 l/m² en Algorós, 71 l/m² en Derramador y 68 l/m² en Valverde. Según el presidente de Asaja Elche, Pedro Valero, estas lluvias resultan especialmente positivas para la hortaliza de invierno, en particular para la alcachofa, que se encuentra en la fase final de campaña, mejorando calibre y calidad.
Según el presidente de Asaja Elche, Pedro Valero, estas lluvias resultan especialmente positivas para la hortaliza de invierno, en particular para la alcachofa, que se encuentra en la fase final de campaña, mejorando calibre y calidad
Asimismo, la combinación de humedad y temperaturas frescas favorece cultivos como brócoli, coliflor o habas. Sin embargo, el exceso de agua está provocando retrasos en la recolección y dificultades de acceso a caminos rurales. Además, puede afectar a los agricultores que tenían previsto iniciar plantaciones de verano, como el melón, ya que el barro impide la entrada de maquinaria y obliga a retrasar las siembras.
En el caso de los cítricos, el presidente de Asaja Alicante y agricultor en Torremendo (Orihuela), José Vicente Andreu, ha señalado que las precipitaciones acumuladas durante el invierno le han permitido reducir un 80% los riegos, e incluso mantener algunas parcelas sin regar desde el pasado mes de octubre.
Un para los cultivos de secano
El agua caída resulta especialmente favorable para el olivar en un momento determinante del ciclo vegetativo. Según explica el representante del cultivo en Asaja Alicante, Hugo Quintanilla, los olivos abandonan ahora el reposo invernal y comienzan a desarrollar los botones florales que determinarán la producción de la próxima campaña.
Los olivos abandonan ahora el reposo invernal y comienzan a desarrollar los botones florales que determinarán la producción de la próxima campaña, por lo que las lluvias son muy favorables
Si las condiciones hídricas se mantienen y no se registran episodios de calor excesivo, estos botones evolucionarán hacia la floración prevista para mediados de mayo y su posterior cuajado, lo que mejora las perspectivas productivas del olivar.
En la Foia de Castalla —Ibi, Onil, Castalla y Tibi—, zona cerealista por excelencia, se alcanzaron 78,8 l/m², una aportación hídrica que favorece la fase de enraizamiento del cereal. Agricultores de la zona señalan que nuevas lluvias durante abril permitirían cubrir, al menos, los costes de la campaña.
También el cerezo se beneficia de las lluvias de finales de invierno y comienzos de primavera, al coincidir con fases clave como la salida del reposo vegetativo, el hinchado de yemas y el inicio de la floración. De igual modo, la uva de mesa aprovecha la humedad profunda del suelo, que facilita reservas hídricas para la brotación y reduce necesidades de riego futuras.
También el cerezo se beneficia de las lluvias de finales de invierno y comienzos de primavera, al coincidir con fases clave como la salida del reposo vegetativo, el hinchado de yemas y el inicio de la floración
Por el contrario, en el almendro —actualmente en fase de floración— el exceso de humedad puede resultar perjudicial para el cuaje, al favorecer la aparición de hongos. Para asegurar una correcta polinización, los agricultores consideran necesario que en los próximos días predominen el sol y el tiempo seco que permitan la actividad de las abejas.
Mejora de la situación hidrológica
Las lluvias también han supuesto un cambio positivo en la situación de las reservas hídricas. El sistema del Júcar se sitúa al 65,4% de su capacidad, mientras que la cuenca del Segura alcanza el 48,6% tras una mejora sostenida.
Con unas reservas de 1.650 hm³ en el Alto Tajo, la normativa vigente garantiza un trasvase de 180 hm³ para los próximos tres meses. Además, la cuenca del Segura supera ya los 550 hm³ almacenados, situándose 200 hm³ por encima de la media de la última década, circunstancia que ha permitido a la Confederación levantar oficialmente las restricciones vigentes.
En conjunto, el episodio de lluvias deja un balance mayoritariamente positivo para el campo alicantino, con beneficios agronómicos y ahorro de recursos hídricos, aunque acompañado de dificultades puntuales derivadas del exceso de agua en determinadas explotaciones.










