Lucas Jiménez: “Se imponen los razonamientos de Estado”

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Lucas Jiménez, presidente del Sindicato Central de Regantes Tajo-Segura,  sobre la situación actual que viven el trasvase

Agricultores y regantes se manifestaron en Madrid ante la amenaza que el cambio normativo del trasvase. / SCRATS

Lucas Jiménez (*)

La infraestructura hidráulica más compleja del país, el Trasvase Tajo-Segura, vive tiempos convulsos, claro que nunca los conoció pacíficos. Para explicar el momento actual que vivimos he de recurrir a la historia. La madeja del regadío levantino del trasvase —Alicante, Almería y Murcia— se conforma con el concurso de varios hilos de agua —léase recursos—. Recursos que posteriormente explicitaré.

Nuestro regadío se ha forjado en torno a tres conceptos básicos; necesidad de recursos hídricos, precios desorbitados para esos recursos y pundonor de sus agricultores —este último concepto es aplicable a todos los agricultores del solar patrio—. Todo ello aderezado con una climatología única en Europa. Más de 2.800 horas de sol anuales, 1.200 de las cuales acontecen en las estaciones de otoño e invierno. Es lógico que el Estado reparara en esta singularidad climática y que, por ello, el Plan Nacional de Obras Hidráulicas, de 1933, ya advirtiera que “La cuenca del Segura está prácticamente agotada, y sus enormes posibilidades productivas, en estado latente o potencial, en espera de un caudal nuevo que las actualice y las incorpore a la economía nacional”. 88 años después de esa afirmación y tras cuarenta y dos de la llegada de esos caudales anunciados, seguimos teniendo enormes posibilidades productivas, siguen siendo latentes debido al miedo que genera la inseguridad de recursos, pero incorporadas y colaborando muy activamente con las economías regionales y nacional.

“En principio fue el Trasvase”

La llegada de las aguas trajo consigo una nueva forma de planificar el futuro, sobre la base de un concepto hasta entonces desconocido en el Levante: posibilidades. Posibilidades de futuro en nuestras propias tierras, sin el escenario de la emigración. A partir de la llegada del agua las poblaciones de Alicante, Murcia y Almería crecieron un 111,3, un 77,2 y un 87,8 por ciento respectivamente en el periodo de tiempo comprendido entre 1970-2012. Mientras el resto del país lo hacía en un 35%. Desde luego el agua del Trasvase —que llegó por primera vez en marzo de 1979— fue la fuerza motriz de este crecimiento.

“A partir de la llegada del agua las poblaciones de Alicante, Murcia y Almería crecieron un 111,3, un 77,2 y un 87,8% entre 1970-2012. Mientras el resto del país lo hacía en un 35%”

El actual desarrollo agrícola del sureste es debido, con toda seguridad, a la solidaria movilización de aquellas aguas. Esto convierte al Acueducto en una pieza fundamental para entender el rompecabezas de la milagrosa eclosión del sector primario aquí. Y esta idea, real, de la importancia del acueducto lleva inoculándose cuarenta y dos años, generación tras generación, en la psique social del Levante. Estar situados en el epicentro del déficit hídrico conlleva varias consecuencias que nos convierten en regadíos resilientes.

Según el vigente Plan Hidrológico de la Demarcación del Segura, en estos territorios la media de precipitación se sitúa en 382 mm/año. El alto nivel de insolación, más acusado en el periodo de marzo a octubre, induce una evapotranspiración real de 339 mm/año. Todo ello implica un acusado déficit de agua útil para las plantaciones, que exigen por lo tanto un aporte adicional de recursos hídricos para que puedan prosperar y dar sus frutos.
Esto, junto con el precio resultante del metro cúbico del agua, situado en torno a cuarenta y cinco céntimos de euro el metro cúbico, llevó a las comunidades de regantes y, en general a todo el sector, a indagar nuevas técnicas de riego que aseguraran un consumo limitado, acorde con los limitados recursos de los que disponían.

Y, al hilo de esta afirmación, retomo lo anunciado al inicio, la madeja de hilos de agua. La agricultura del Levante asume la práctica totalidad de los efluentes procedentes de la depuración —hablamos de ratios situados en el entorno del 98% de los recursos disponibles—. Mientras en el mundo se reutilizan el 0,59%, en Europa el 2,40% y en España el 10,40%. También ha asumido un recurso caro y de calidad menor a los hasta ahora relatados —trasvase y reutilización de aguas depuradas—…la desalación. Y es que más del 80% del potencial de desalinización español se concentra en tan solo 50 plantas distribuidas por el arco mediterráneo y las Islas Canarias. El regadío, a la vista de lo relatado, es un claro ejemplo de resiliencia y de economía circular.

“El actual desarrollo agrícola del sureste es debido, con toda seguridad, a la solidaria movilización de aquellas aguas”

El equilibrio que las aguas del Trasvase aportan al sistema de mezcla de tarifas y de calidades de recursos es primordial para el sostenimiento del sector. Se puede coexistir con otros recursos, pero no vivir en ausencia de trasvases. Y precisamente de ausencia de trasvases, o más bien de posibles ausencias de trasvases es de lo que tratan los guiones de las reivindicaciones levantinas de las últimas semanas.

Me explico. El Gobierno de la Nación se verá en breve en la tesitura de aprobar, en Consejo de Ministros, dos reales decretos con afección al Trasvase y a propuesta de la ministra del ramo, señora doña Teresa Ribera.

El primero contendrá una modificación de las reglas de explotación del Trasvase. Esta modificación, pese a estar contemplada en la legislación que atañe al acueducto, se produce en un momento inadecuado por cuanto con la planificación hidrológica en curso, habrán de revisarse de nuevo dichas reglas. Con esta medida se produce una merma interanual de aprox. 13 hm3 cúbicos/año.

“Incrementar esos caudales hasta el punto que plantea la Confederación Hidrográfica del Tajo supone una merma anual de aproximadamente 80 hm3 cúbicos”

El segundo, y más preocupante, de los reales decretos será el que finalmente apruebe la planificación hidrológica del Tajo. En el proceso de dicha planificación el Ministerio propone, a la hora de establecer caudales ecológicos en algunos tramos del río un incremento —con respecto a los actuales caudales mínimos legales—. Y todo surge ante la insistente queja de los dirigentes castellano-manchegos que culpan del estado de suciedad de algunos puntos del cauce —Toledo y Talavera sobre todo— a la existencia del Trasvase Tajo-Segura.

Lo cierto es que incrementar esos caudales hasta el punto que plantea la Confederación Hidrográfica del Tajo supone una merma anual de aproximadamente 80 hm3 cúbicos. Merma que afectará a futuribles trasvases para regadío principalmente, pero también para abastecimiento, al Levante. Esto unido a los 13 hm3 de detracción a consecuencia del cambio de las reglas de explotación da un total de aproximadamente 93 hm3. Si tenemos en consideración que la media interanual de envíos al levante para regadío viene siendo de unos 205 hm3, seremos conscientes del drama que supone para el mundo agro las medidas en curso. Dejaríamos de recibir de un modo casi inmediato el 45,36% de lo que, como media, venimos recibiendo.

Y lo lamentable del asunto es que esa suelta, extra, de caudales no solucionará los problemas de suciedad del río a su paso por las ciudades mencionadas. La única forma de resolver estos problemas no es otra que la actuación en origen, mediante la depuración efectiva de las aguas residuales de ciudades y poblaciones. Ítem más el punto donde se plantea la subida de caudales más lesiva para el futuro del Trasvase es Aranjuez, donde según los documentos de planificación oficiales las aguas están en buen estado.

“Dejaríamos de recibir de un modo casi inmediato el 45,36% de lo que, como media, venimos recibiendo”

Prueba evidente de que los incrementos de caudales sin una efectiva depuración no sirven para nada es la situación actual del río. El primer punto más cercano a la cabecera del río en el que fijar caudales —Aranjuez—, con una media de 9 m3/segundo anuales de caudales circulantes, presenta un buen estado de las masas de agua en su potencial ecológico. Aguas abajo, Toledo, con un caudal medio anual de 29 m3/segundo —más del triple del caudal de Aranjuez— muestra aguas contaminadas. Y si seguimos el curso del río hacia Talavera, con un caudal medio de 34 m3/segundo —el caudal de Aranjuez multiplicado por cuatro aproximadamente— las aguas —a tenor de lo que manifiestan las autoridades castellanas— presentan un estado deplorable. La solución, pues, no es la disolución de la suciedad con caudales que bien utilizados reportan beneficio a la sociedad vía productividad.

“La solución, pues, no es la disolución de la suciedad con caudales que bien utilizados reportan beneficio a la sociedad vía productividad”

Es por ello que salimos a la calle de nuestros municipios a hacer “tractoradas” y nos manifestamos el 24 de mayo en Madrid. Para reivindicar razones de Estado en la toma de decisiones vinculadas a la planificación hidrológica —evitando caer en derivas políticas—. Y, por descontado, a reivindicarnos como agricultores que, como el resto de compañeros en el país, hemos sabido alimentar a España y a Europa en la actual situación de pandemia.

(*) Presidente del Sindicato Central de Regantes Tajo-Segura (SCRATS)

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