En esta entrevista, Magda Galeano Revert, vicepresidenta de IBMA, aborda el papel creciente del biocontrol dentro de los programas de manejo integrado, explica qué herramientas biológicas ya están disponibles y analiza cómo deben combinarse con otras estrategias para lograr un control eficaz y sostenible

Magda Galeano considera fundamental avanzar hacia un marco regulatorio más ágil y adaptado a la naturaleza de las soluciones de biocontrol. / IBMA
Julia Luz. Redacción.
El aumento de las infestaciones de pulgón en cultivos como lechuga y brásicas vuelve a situar la gestión de plagas en el centro del debate agrario. En esta entrevista, Magda Galeano Revert, vicepresidenta de IBMA, aborda el papel creciente del biocontrol dentro de los programas de manejo integrado, explica qué herramientas biológicas ya están disponibles y analiza cómo deben combinarse con otras estrategias para lograr un control eficaz y sostenible. La conversación también profundiza en los retos técnicos y regulatorios que condicionan la llegada de nuevas soluciones al mercado europeo y en la necesidad de avanzar hacia un marco normativo más ágil que permita a los agricultores disponer de más alternativas.
Valencia Fruits. ¿Cuál es la valoración de IBMA sobre el aumento de infestaciones de pulgón en cultivos como lechuga y brásicas?
Magda Galeano. Desde IBMA entendemos la preocupación del sector ante el aumento de infestaciones de pulgón en cultivos como lechuga y brásicas. El incremento, a veces fuera de control, de las poblaciones de pulgón en los cultivos de hoja como la lechuga se está produciendo tras la retirada del mercado de sustancias químicas como el spirotetramat. La imposibilidad legal de usar esta sustancia ya estaba prevista con varios años de antelación, por lo que la situación actual es una clara consecuencia de la falta de previsión para introducir en los cultivos otras alternativas de control de plagas que sí están disponibles, como es el caso del control biológico basado en las sueltas de diferentes enemigos naturales.
VF. ¿Qué herramientas de biocontrol están actualmente disponibles en Europa para el control del pulgón en cultivos de lechuga y brásicas?
MG. Las herramientas de biocontrol pueden clasificarse en cuatro grandes grupos: Sustancias Naturales, Semioquímicos, Macroorganismos y Microorganismos.
Entre los macroorganismos o fauna auxiliar a base de insectos beneficiosos, la estrategia más eficaz se basa en el uso de parasitoides del género Aphidius y de especies depredadoras como Aphidoletes aphidimyza, sírfidos como Sphaerophoria rueppellii y Episyrphus balteatus o crisopas (Chrysoperla carnea), cuyas larvas son depredadores de pulgón. El éxito se basa en llevar a cabo estrategias preventivas, haciendo introducciones desde el inicio de cultivo (incluso antes de detectar la presencia de la plaga) con plantas reservorio que dan refugio y fuentes de alimento a los adultos de estas especies y favorecen su instalación temprana.
Dentro de las sustancias naturales existen una veintena de productos registrados y formulados a base de piretrinas, azadiractina, así como aceite de colza.
Y entre los microorganismos, en España se hallan autorizados 3 formulados basados en el hongo entomopatógeno Beauveria bassiana.
VF. ¿Qué organismos auxiliares o microorganismos han demostrado mayor eficacia en estos cultivos?
MG. Todas las herramientas nombradas arriba han demostrado ser eficaces en mayor o menor medida. El uso de la fauna auxiliar (parasitoides y depredadores), y microorganismos (hoy en día solo registrado en España el hongo entomopatógeno Beauveria bassiana pero en el resto de Europa hay más registrados) forman parte de la gestión integrada de plagas de este tipo de cultivos.
Las sustancias naturales (especialmente las piretrinas y azadiractina) son muy eficaces y combinando adecuadamente el modo de aplicación y el tiempo de aplicación junto con el resto de los agentes de biocontrol, forman una estrategia eficaz y sostenible. Es muy importante insistir en que el éxito del control biológico depende de la correcta aplicación de los protocolos técnicos y de entender que el objetivo es evitar que la plaga dañe al cultivo.
VF. ¿Puede el biocontrol sustituir completamente a los insecticidas químicos en el control del pulgón, o debe integrarse dentro de programas de manejo integrado de plagas?
MG. Desde IBMA defendemos que el biocontrol debe ocupar un papel prioritario dentro de los programas de manejo integrado de plagas. El manejo integrado combina diferentes herramientas (biológicas, agronómicas y, cuando es necesario, sustancias químicas compatibles y respetuosas con el medio ambiente y la salud del productor y del consumidor) para lograr un control eficaz y sostenible.
El biocontrol ha demostrado ser una estrategia sólida y eficaz, especialmente cuando se aplica siguiendo protocolos técnicos adecuados y con una planificación preventiva.
Las sueltas de insectos beneficiosos resuelven el grave problema de resistencias a materias químicas por parte de los insectos plaga, causa por la que muchos plaguicidas químicos han dejado de ser eficaces. Además, el control biológico no deja residuos ni necesita plazo de seguridad.
VF. ¿Cuáles son las principales limitaciones técnicas o regulatorias para el uso del biocontrol en cultivos al aire libre como las brásicas?
MG. En cuanto a las limitaciones técnicas hay que explicar que los productos de biocontrol siguen protocolos estrechamente ligados a la evolución de la plaga, a las condiciones ambientales y al cultivo en cuestión. No se trataría de una limitación técnica en sí, sino un buen conocimiento del uso de los productos de biocontrol dentro del manejo integrado de plagas, teniendo siempre en cuenta el consejo de los técnicos cualificados.
“Es muy importante insistir en que el éxito del control biológico depende de la correcta aplicación de los protocolos técnicos y de entender que el objetivo es evitar que la plaga dañe al cultivo”
En cuanto a las limitaciones regulatorias tenemos que diferenciar entre los tipos de productos de biocontrol. Si se tratan de organismos de control biológico (OCBs), como insectos, ácaros y nematodos entomopatógenos, en España se regulan bajo el Real Decreto 534/2017 y siempre que sean especies autóctonas, el proceso está bien regulado, es ágil y funciona adecuadamente. Si hablamos del resto de los productos de biocontrol que están regulados por el Reglamento 1107/2009 venimos observando que el proceso de evaluación de los dossieres dura entre 10-15 años, un tiempo demasiado largo en comparación con los de otros países fuera de Europa. Es por ello por lo que las medidas del paquete Ómnibus recientemente publicadas por la Comisión Europea abre una vía de esperanza en esta línea.
Desde IBMA apoyamos estas medidas en pro del biocontrol, las cuales van a ser sometidas a la correspondiente valoración por los estados miembros y por la Comisión Europea.
VF. ¿Cómo afecta el actual sistema europeo de registro de productos fitosanitarios al desarrollo y disponibilidad de productos de biocontrol?
MG. El actual sistema europeo de registro de productos fitosanitarios, basado en el Reglamento (CE) nº 1107/2009, fue diseñado principalmente para productos químicos convencionales. Como consecuencia, muchas soluciones de biocontrol deben seguir procedimientos de evaluación largos y complejos que no siempre están adaptados a sus características y perfil de riesgo.
En particular, en el caso de los microorganismos y otros productos de biocontrol, el proceso de registro requiere la preparación de un dossier completo y puede prolongarse durante muchos años, en algunos casos más de una década. Esto ralentiza la llegada de nuevas herramientas al mercado y limita las opciones disponibles para los agricultores.
Por ello, desde IBMA consideramos necesario avanzar hacia procedimientos regulatorios más proporcionados que agilicen la puesta en el mercado de las soluciones de biocontrol que demandan los productores.
VF. ¿Qué cambios regulatorios considera IBMA necesarios para acelerar la llegada de nuevas herramientas biológicas al mercado?
MG. Desde IBMA consideramos fundamental avanzar hacia un marco regulatorio más adaptado a la naturaleza de las soluciones de biocontrol. En este sentido, la propuesta del Paquete Ómnibus de Simplificación presentada por la Comisión Europea representa una oportunidad clave para mejorar el acceso de estas herramientas al mercado.
El objetivo de esta iniciativa no es reducir los estándares de seguridad, sino simplificar y hacer más eficientes los procedimientos administrativos, adaptándolos mejor al perfil de riesgo de los productos biológicos. Actualmente, muchas soluciones de biocontrol siguen siendo evaluadas bajo procedimientos diseñados originalmente para productos fitosanitarios químicos, lo que genera retrasos innecesarios en su aprobación.
El Paquete Ómnibus introduce avances importantes, como una definición armonizada de biocontrol a nivel europeo, la priorización de los procedimientos de evaluación, la posibilidad de autorizaciones provisionales para nuevas sustancias activas y una mayor armonización del mercado interior.
Para IBMA, la adopción y correcta implementación de estas medidas es esencial para facilitar la llegada de nuevas soluciones biológicas a los agricultores europeos, permitiéndoles acceder más rápidamente a herramientas eficaces y sostenibles para la gestión de plagas.









