Marfruit recibe el Premio Agricultor del año de Elche

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Asaja Elche premia la trayectoria de un empresa familiar caracterizada por fomentar el relevo generacional y dar el salto hacia importantes mercados internacionales

Representantes de las dos generaciones de la firma Marfruit. / ASAJA ELCHE

Valencia Fruits. Redacción.

Asaja Elche celebra el próximo sábado 2 de marzo la 19º edición del Premio Agricultor del Año, que en esta ocasión ha recaído en Marfruit, una empresa familiar dedicada a la producción mayorista de frutas y hortalizas formada por siete socios de tres familias de La Marina (Elche). Destaca el excelente carisma de su fundador, Pepito Marroquí y el gran crecimiento que supuso la incorporación de la segunda generación, momento en el que se abrieron a grandes mercados internacionales como Alemania, Francia, Suiza, Suecia, Polonia, Inglaterra o Emiratos Árabes.

La compañía recibirá el galardón que entrega Asaja Elche en el marco de su tradicional Nit del Camp d’Elx en el Restaurante Nugolat. Este acto tan emblemático reúne cada año a los socios de la organización agraria, agricultores, empresarios del sector agroalimentario, comunidades de regantes, así como a un nutrido grupo de representantes políticos y miembros del Ayuntamiento de Elche encabezado por su alcalde, Pablo Ruz, y el concejal de Agricultura, Juan De Dios Navarro, junto al presidente de Asaja Elche, Pedro Valero, quien hará un balance y expondrá las principales reivindicaciones de la agricultura del Camp d’Elx.

Este año brillará con luz propia Marfruit, la empresa familiar agraria impulsada en 1976 por el indudable carisma de Pepito Marroquí, fundador y CEO, a quien poco después se suma Enrique Amorós, con quien constituye una sociedad partiendo de un antiguo almacén de ñoras en La Marina. Años más tarde, la segunda generación formada por Eduardo, José Juan, Enrique, José Javier y María Jesús recogieron el testigo de sus predecesores y ahora forman parte de la dirección de la corporación.

Estos jóvenes imprimieron nuevas ideas y consiguieron transformar un sencillo almacén hortofrutícola que contaba con apenas un par de hectáreas de cultivo, en una gran empresa con más de cien hectáreas propias —y otras trescientas arrendadas— de producción ubicadas en La Marina y Algorós, con alrededor de doscientos trabajadores que forman parte de la gran familia que constituye Marfruit. “El secreto es trabajo, esfuerzo y perseverancia. Aunque también es necesario tener mucha coordinación y por supuesto saber lo que plantas y por qué”, aseguran. Según cuentan, la clave del éxito no es otra que “tener una buena organización productiva, la cual viene respaldada por una comercialización y venta asegurada”.

Hoy, Marfruit es una puntera sociedad que exporta el 80% de su producción a los mejores mercados de Alemania, Francia, Suiza, Suecia, Polonia, Inglaterra o Emiratos Árabes, entre otros. Pero además trabajan con varios lineales de supermercados nacionales. Sus tres marcas Elegante, Sweet Mediterranean y Diamant Rouge abarcan productos de gran calidad como el brócoli, col picuda, alcachofas y frutas como melones y granadas que ellos mismos cultivan.

Sin duda, otro de los méritos que les hacen merecedores de esta distinción en su firme apuesta por el relevo generacional y por no perder esa esencia familiar, que permite una combinación perfecta entre tradición e innovación.

Sobre los retos actuales del campo, al equipo directivo de Marfruit le preocupa la disponibilidad de agua para riego a buen precio, y sobre todo la competencia desleal de terceros países. “Teníamos un principal competidor que es Marruecos, que estaba vendiendo las granadas en Perpignan a 80 céntimos sin problemas de plagas y se vendían muy bien en los supermercados franceses. Pues bien, esas granadas llevarán toda clase de materias activas prohibidas aquí y el límite de residuos por las nubes. Y no pasa nada… eso no es justo”, manifiesta el director general, Eduardo Boix, quien añade que es un problema grave a corto plazo y puede suponer un varapalo para el campo de Elche.

Pepito Marroquí, fundador y CEO de Marfruit. / ASAJA ELCHE

Para Pepito Marroquí sería una verdadera satisfacción que continuara la tercera generación, “pero de momento son muy pequeños, aunque yo le doy consejos a mi nieta y le digo que estudie algo que en el futuro le pueda servir para trabajar en la explotación familiar. Los idiomas son muy importantes, por ejemplo”.

“Una empresa funciona por relaciones, cuanta más la relación tengas con el cliente, y contra más lo conozcas mejor te va a ir. Porque al final hay que dedicarle tiempo al cliente; cuanto más tiempo le dediques más te va a repercutir en tu negocio. Pero siempre, sin olvidar de dónde venimos”, afirman.