Mireia Mollà: “Hemos demostrado capacidad de innovar ante las adversidades”

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Entrevista de Valencia Fruits a la Consellera de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica de la Generalitat Valenciana, Mireia Mollà

Mireia Mollà trata en esta entrevista todos los aspectos de actualidad de su ámbito de actuación haciendo, además, una recapitulación de la legislatura y mirando hacia el futuro. / FOTOGRAFÍAS: ALBA CAMPOS

Después de más de tres años al frente de una de las consellerias más complejas, Mireia Mollà ha mostrado su implicación “ecosocialista” en lo que para ella es más “un modelo de vida” que algo ligado solamente a la representación política. Unos años en los que el diálogo con el sector le ha llevado a la admiración y al respeto por el mismo por su capacidad de reivindicación y de lucha y su actitud constructiva. La doble vertiente, ambiental y agrícola, de la conselleria que dirige ha ratificado su visión de una transición ecológica transversal en la que todo está interrelacionado y en la que nos jugamos el futuro. Una mujer de acción que trabaja en equipo buscando la eficiencia para intentar que las soluciones lleguen en estos tiempos especialmente difíciles. Se inicia el último curso del Botànic II y para Mollà lo más importante es que el proyecto siga adelante. “Por encima de las personas”.

Raquel Fuertes. Valencia

Valencia Fruits. Ya han pasado más de tres años al frente de una Conselleria que, por su ámbito de actuación, es muy compleja. ¿Qué esperaba encontrarse y qué se ha encontrado?

Mireia Mollà. Cuando llegué tenía muy claro, y además en el acuerdo del Botànic se plasmó como primer punto, la urgencia de desarrollar el apartado de emergencia climática. Nos encontramos con mucho por hacer, como algo tan básico como crear determinadas direcciones generales para gestionar la transición ecológica o el cambio climático, y pensaba que eso iba a ser el centro de la legislatura. Y no solo de la Conselleria, sino también del Gobierno, porque se había marcado como algo prioritario y al final hacer frente a la emergencia climática implica a todos, es muy transversal. En ese sentido, creo que hemos hecho muchas cosas y considero que no hemos llegado a muchas otras.

En el apartado agrario y ganadero pensé que me iba a encontrar, obviamente, con problemas estructurales que no eran nuevos y queríamos centrarnos en mejorar y poder ir superándolos, a pesar de saber que algo estructural en cuatro años no se resuelve. Con este escenario, de repente llega una pandemia, una guerra, esto genera una tensión social y económica sin precedentes, y al final se convierte en una legislatura muy atípica. Afrontar una pandemia mundial y una guerra en el corazón de Europa con las consecuencias, en primer lugar, humanas, y además un daño colateral añadido que está provocando un incremento de costes a raíz de las tensiones del mercado energético, es muy complicado.

“Afrontar una pandemia mundial y una guerra en Europa con las consecuencias, en primer lugar, humanas, y, además, un daño colateral que está provocando un incremento de costes es muy complicado”

En definitiva, había trabajo por hacer en medioambiente porque era una Conselleria que en algunas legislaturas anteriores se había tratado casi como elemento decorativo y que no se había desarrollado y, por otra parte, unos problemas estructurales en el ámbito agrario que siguen ahí. Y luego llegan la pandemia, la guerra… Sin olvidarnos de desastres como la DANA porque los incendios han sido muy dolorosos, pero la DANA de Orihuela se cobró vidas humanas. Y fue lo sucedido en la Vega Baja lo que nos puso sobre aviso de los efectos climáticos hasta el punto de que, si nos fijamos en las campañas de este periodo, todas están afectadas por algún efecto climático: las pérdidas del cítrico, en almendras, el kaki, la cereza… En definitiva, aunque el sector está asumiendo el incremento en costes de producción y tienen problemas estructurales que afectan a su competitividad en el mercado, el desastre de las cosechas tiene un condicionante previo que es el cambio climático.

“Aunque el sector está asumiendo el incremento en costes de producción y tienen problemas estructurales que afectan a su competitividad, el desastre de las cosechas tiene un condicionante previo que es el cambio climático”

VF. En este panorama cargado de imprevistos no ha bastado con ser espectadores y ha habido que tomar decisiones.

MM. Desde luego. No somos un actor secundario, hay que actuar: sobre la dependencia energética podemos tomar medidas y no debemos quedarnos solo a la expectativa de que se resuelva.

“No somos un actor secundario, hay que actuar: sobre la dependencia energética podemos tomar medidas y no debemos quedarnos solo a la expectativa de que se resuelva”

Cuando uno piensa en la dimensión de los problemas que hay, y en cómo debe ser la respuesta, sabe que eso no puede pasar solo porque haya un conseller o consellera de turno o incluso una voluntad política de un gobierno autonómico. Son problemas de dimensión muy grande. La parte buena es que podemos contribuir a solucionarlos.

VF. Los problemas que se plantean en una conselleria como esta no son de los que presentan soluciones a corto plazo. ¿En qué línea ha visto que se puede trabajar para alcanzar soluciones a medio y largo plazo?

MM. Hace falta un replanteamiento profundo, pero debatir es positivo y hay voces autorizadas, poderes públicos y personas socialmente comprometidas haciendo reflexiones en voz alta e intentando llegar a soluciones. Por ejemplo, empezamos la negociación de la PAC en un punto en el que los pequeños agricultores se iban a quedar fuera. Europa corrigió, a instancias del Gobierno de España, y evitó expulsarlos. No podemos olvidar que los pequeños productores suelen tener pluriempleo, están en zonas de montaña, son menos competitivos. Es muy difícil ser un gran productor en zonas de montaña y no se pueden pedir las mismas exigencias de profesionalidad o de ingresos agrarios que al productor de una zona de regadío en una explotación grande. No podemos tener una Política Agraria Común en Europa que no piense en esos agricultores o que los abandone y les diga que no pueden ser beneficiarios de las ayudas.

El mundo agro, el mundo forestal y el mundo rural tiene que pensar en quien todavía está y en ayudarles a que sigan estando. Eso debe ser lo prioritario. Centrarnos en mantener lo que hay. De ahí instrumentos como los pagos por servicios ambientales. Con esto pretendemos que el pequeño pueda continuar y se mantenga porque su contribución y su beneficio va más allá de lo que pueden producir, que ya es interesante, y repercute en el presente y futuro del mundo rural. Necesitamos que sigan estando ahí. Tenemos que fomentar el consumo de proximidad de unos productos con un alto valor añadido pero que, por su idiosincrasia, no pueden abrir otros mercados.

“Tenemos que fomentar el consumo de proximidad de unos productos con un alto valor añadido pero que, por su idiosincrasia, no pueden abrir otros mercados”

“En el mundo agro, el mundo forestal y el mundo rural hay que pensar en quien todavía está y en ayudarles a que sigan estando. Eso debe ser lo prioritario”

VF. ¿Las soluciones son, entonces, distintas entre unos productos o productores y otros?

MM. Hay que diferenciar ahora mismo en el sector agroalimentario de manera razonable. No va a tener la misma respuesta la cereza de Alicante que el kaki. Por ejemplo, en el problema de las plagas del kaki estamos ayudando con las pérdidas que tengan que ver con ellas e investigando para hacer frente a esas plagas para que el kaki siga siendo un producto competitivo en mercado, al tiempo que se está trabajando en la problemática de los mercados exteriores. ¿Y la cereza de montaña? Es un producto de calidad y proximidad que lleva cuatro años de cosecha mermada. Hay que analizar esa zona para ver cómo le va a afectar esta situación y cómo va a evolucionar teniendo en cuenta la afección del clima. Hay que trabajar con técnicos y con expertos para ver cómo va a afectar el clima para tomar decisiones de futuro fundamentadas. Mientras, a la cooperativa de cereza de montaña hay que darle soluciones, por ejemplo, facilitarle una línea de financiación. No es lo mismo esto que negociar la aplicación del cold treatment a la naranja sudafricana en Europa. Son problemas con diferente escala. Tenemos que saber adaptar las respuestas a las necesidades específicas, cada una a su escala.

“Hay que trabajar con técnicos y con expertos para ver cómo va a afectar el clima para tomar decisiones de futuro fundamentadas”

VF. Una escala muy diferente es la de la citricultura valenciana. ¿Cómo es después de estos años la relación con este sector crucial para la economía valenciana?

MM. Yo creo que siempre ha sido positiva, incluso cuando discrepamos. Su comportamiento ha sido siempre ejemplar. Cuando hay dificultades insisten para que se resuelvan y tienen todo el derecho a hacerlo porque existe el problema. ¿Cómo decirle a alguien que tiene un problema que no sea batallador, que no quiera una respuesta rápida, que no quiera contribuir a la respuesta, que no quiera aportar sus ideas? Aplaudo que han tenido una actitud constructiva y que han sido insistentes, batalladores y respetuosos. Por nuestra parte, creo que han encontrado en la Conselleria comprensión y empatía. Desde nuestro papel reconocemos la problemática que nos plantean y sabemos que tenemos que formar parte de la solución. Colaboramos mucho con ellos y se intenta trabajar todos en la misma dirección. Más cuando en los últimos tiempos se han planteado problemas muy complicados.

Sector: “Aplaudo que han tenido una actitud constructiva y que han sido insistentes, batalladores y respetuosos. Por nuestra parte, creo que han encontrado en la Conselleria comprensión y empatía”

VF. Está siendo una legislatura con problemas de calado en muchos ámbitos. Plagas, clima, pandemia, incendios, guerra… ¿Ha pasado ya todo lo que podía pasar? ¿Qué balance puede hacer de todo lo vivido hasta ahora?

MM. En mi cabeza todavía pueden pasar más cosas, que espero que no ocurran. Hemos aprendido mucho. Nosotros y el sector también. Creo que sí hemos dado respuesta rápida a algunas cosas y me parece que es una legislatura en la que hemos innovado mucho en las respuestas. Por ejemplo, tenemos un problema de estructuras, existía una Ley de Estructuras Agrarias y había que ir implementándola. Ya existían vías de respuesta a determinados problemas. Pero lo que nos ha pasado esta legislatura es que hemos necesitado dar respuestas rápidas a problemas inesperados. Obviamente no hemos podido dar la respuesta global, pero sí hemos ido respondiendo con agilidad y construyendo un cambio de mentalidad.

Por ejemplo, los incendios necesitan de una respuesta rápida: un fondo de cooperación forestal que pague a los municipios a razón de las hectáreas que tienen. Así conseguimos que los municipios, sobre todo los más pequeños, tengan capacidad económica para hacer frente a lo que tienen planteado en sus planes locales de incendios forestales. Además de favorecer la gestión forestal de sus montes, también implican directamente a los agricultores y ganaderos de la zona. Es decir, estamos ante un ejemplo de respuesta rápida y, además, de un cambio estructural porque nunca se había planteado pagar a los municipios según su masa forestal para que puedan hacer una gestión de proximidad con sus agricultores y ganaderos para poderles pagar por unos servicios que prestan.

En definitiva, una respuesta rápida ante algo que no estaba en la agenda, pero que existe y ante lo que todo el mundo reconoce que hay un antes y un después. Ha tenido que aparecer un gran problema para encontrar una solución rápida y que, seguramente, es la gran respuesta. Hemos demostrado capacidad de innovar ante las adversidades que se han concentrado en este periodo.

“Hemos demostrado capacidad de innovar ante las adversidades que se han concentrado en este periodo (…) Se trata de que haya respuesta rápida y eficiente para que llegue una ayuda necesaria ante algo sobrevenido”

VF. ¿Qué repuesta innovadora destacaría?

MM. En seguros agrarios estábamos invirtiendo 24,5 millones cuando yo llegué, habíamos aumentado hasta 27, ya éramos con creces la comunidad que más aportaba. Hemos incrementado nuestro presupuesto y hemos aportado 40 millones de euros. ¿Por qué hemos dado esa respuesta ahora? ¿Por qué ese incremento de más de 10 millones en esa partida? Lo hemos dicho claramente: “te han subido los costes de producción, te ayudamos a través del seguro”. Es decir, no podemos abordar desde nuestras competencias todas las facturas de electricidad de agricultores y ganaderos tramitando una orden para que reciban una ayuda para complementar… no puede la administración pasar por sus fases burocráticas para que lleguen esos 10 millones que necesitan esos miles de productores.

Entonces pensamos, “como tenemos esos miles de agricultores y ganaderos con seguro agrario, subimos la aportación a esa partida, así la parte que van a pagar de seguro agrario se verá reducida y ese dinero que iban a gastar en el seguro compensa otros costes como los energéticos”.

Se trata de que haya respuesta rápida y eficiente para que llegue una ayuda necesaria ante algo sobrevenido. Al ampliar la cobertura llegamos a miles de agricultores y ganaderos que tienen seguro y se han visto beneficiados por una decisión que ha tardado una semana en ponerse en el DOGV.

Al llegar a los 40 millones, con una inversión muy por encima de cualquier otra comunidad autónoma, hemos querido compensar por aquí el incremento de los costes de producción dando una respuesta que por su propia forma de tramitación resulta rápida y eficiente. Y así lo ha entendido el sector.

Se busca lograr una cadena alimentaria más fuerte y madura. / GVA

VF. Pensamiento lateral dentro de la Administración…

MM. A veces abordar el problema requiere buscar alternativas dentro de nuestras posibilidades que nos eviten un trámite eterno. La ampliación del presupuesto para los seguros agrarios la hicimos con las organizaciones agrarias y así agricultores y ganaderos han entendido nuestra intención y se han visto beneficiados. La cantidad de problemas tan concentrados y tan diversos que no estaban en la agenda nos ha hecho aprender y ganar en agilidad en la respuesta. La concurrencia de imprevistos nos ha hecho innovar.

VF. Uno de los problemas es que el consumo interno de productos tan nuestros como los cítricos está cayendo. ¿Qué se puede hacer al respecto? ¿Qué ha pasado con las campañas de promoción del consumo?

MM. Ha habido poca promoción del consumo de proximidad. Somos eminentemente exportadores desde siempre y creo que nos hemos centrado en esa faceta. Por supuesto ahí hay una enorme cantidad económica vinculada, puestos de trabajo… Pero hemos estado muy pendientes de los problemas macro y nos hemos olvidado de que también hay respuestas micro. Necesitamos aumentar el consumo y promocionar nuestros cultivos. Los cítricos y todos los demás. Tenemos el ejemplo del plátano de Canarias o los vinos de La Rioja, con grandes promociones nacionales para favorecer el consumo de proximidad. Los consumidores las han interiorizado. Esas campañas se construyen con mucho tiempo y con mucho dinero. No porque hagamos una gran campaña promocional de repente se va a dar un gran salto en el consumo, pero es que hay que empezar de manera decidida y contundente. Los primeros que tienen que asumir esto también son los integrantes del propio sector agroalimentario. Una muestra es Intercitrus: se adoptó una decisión equivocada en el sector que optó por no utilizar una interprofesional que se tiene que centrar en promoción y que, además, por ser una interprofesional, con la dimensión y fuerza que tiene el sector, podría haber captado millones de euros para promoción. Y eso se abandonó.

“No porque hagamos una gran campaña promocional de repente se va a dar un gran salto en el consumo, pero hay que empezar de manera decidida y contundente”

Por nuestra parte, las administraciones vamos a hacer esfuerzos en este sentido. Hemos hecho promociones estos últimos años para intentar compensar, pero han sido más mirando a los mercados exteriores. Ahora queremos que esas campañas interpelen también al consumidor de proximidad y, por tanto, esperamos el aumento posible y deseado del consumo interno. Nosotros lo vamos a hacer, pero el sector tiene que ponerse las pilas, tiene que usar las herramientas a su alcance. La Administración tiene que intentar llegar donde los sectores no llegan. El sector aquí tiene mucho que decir y creo que han hecho una reflexión, también en Intercitrus, y han visto que ese es su trabajo. Y no solo la interprofesional, el sector tiene la necesidad de generar esos mensajes, esas campañas y centrarlas en donde existe un potencial. Y hay un potencial de consumo nacional, que no resolverá todos los problemas que estamos teniendo con los mercados, pero seguro que ayuda.

VF. Las noticias que llegan del campo no ayudan. Parece que las campañas de cítricos y kaki vienen con complicaciones…

MM. Yo quiero que tengan una producción deseable y pagada en condiciones. Es verdad que las cosechas vienen mermadas, pero espero que la fruta se pague de forma justa para que sea una buena campaña. Si eso no pasa, espero que tengamos la capacidad de incidir y espero que la Agencia Valenciana de Información y Control Alimentario sea un elemento importante y, cuando se vea claramente que se está pagando por debajo de los costes de producción, las administraciones públicas podamos poner freno a esto de una vez. No es asumible que sigamos así. Este país tiene que darle la vuelta a esta situación.

VF. ¿Y cómo se conjuga esto con la cesta de la compra básica que se propone desde el Gobierno de España? ¿Cuál es su opinión en el debate que se ha suscitado alrededor de la propuesta de Yolanda Díaz?

MM. Estoy muy de acuerdo con este debate y me parece que tenía que llegar. Con condiciones, claro. No se trata de presentar oposición o estar de acuerdo al 100%. Yo creo que es responsable que se hable de la cesta de la compra. No puedes formar parte de en un gobierno sabiendo que hay 47 millones de personas impactadas por la cesta de la compra y no hacer nada. Hay tres elementos mínimos importantes para la vida: la vivienda, los suministros y la cesta de la compra. No puedes tener un gobierno que ante esta situación no intente dar alguna solución.

También es cierto que la respuesta de los gobiernos a la crisis económica de 2008 no es igual que la de ahora. Ahora me ha parecido mucho más justa, mucho más progresiva y además ha ayudado a superar de una manera más rápida la situación. Con las mismas respuestas de 2008 estaríamos en una situación mucho más desastrosa y, en cambio, creo que los gobiernos hemos tenido buenas respuestas más sociales, más protectoras de la situación del conjunto de la población y, sobre todo, de quien lo iba a pasar peor.

La cesta la compra o la solución o la propuesta no pueden ser las de 2008. Por eso yo pongo condiciones. Sí a la cesta de la compra básica, pero hay que analizar qué productos contiene. Frutas y hortalizas tiene que haber, y entiendo que esos productos frescos serán de proximidad, es decir, hay que llegar a un acuerdo con los supermercados garantizando la procedencia de proximidad (producto nacional) y el precio mínimo. Es necesario un compromiso y que la contracción no vaya al primer eslabón de la cadena y que tampoco se perjudique al resto de eslabones dejando un precio por debajo del coste de producción en lugar de un valor justo.

“Sí a la cesta de la compra básica, pero hay que analizar qué productos contiene. Frutas y hortalizas tiene que haber, y entiendo que serán de proximidad”

VF. La Ley de la Cadena Alimentaria también tiene su papel.

MM. La Ley de la Cadena dice que no se puede pagar por debajo del precio de producción, pero también dice que eso será aplicable a todos los eslabones. Me parece una oportunidad para demostrar que esta ley va a funcionar y ver si estamos siendo una sociedad responsable en la que la distribución no es ajena. Hay que garantizar el precio mínimo al productor y que toda la cadena cobre justamente. Todos los eslabones tienen su responsabilidad, tienen que contribuir. Por eso me parece interesante que se le dé transparencia a esta negociación. Me parece importante que se hable porque hay 47 millones de personas que están reduciendo la compra básica. Esto ya está pasando. El Gobierno no puede quedarse como espectador sabiendo que hay gente que está teniendo que reducir su cesta básica. Eso impacta en las personas, sobre todo en las más desfavorecidas. Es política de interés general. Esa negociación no puede quedarse solo como algo entre el Gobierno y los supermercados.

Por otra parte, éramos conscientes de que esta guerra energética algo más nos iba a costar, eso lo podemos entender, lo que no puede ser es que el beneficio de las eléctricas esté disparado. Por eso digo que una cosa es que el consumidor pueda asumir que debe realizar algún esfuerzo más, pero lo que no puede ser es que haya un abuso vinculado, y eso es lo que está pasando en las energéticas y también en algunos supermercados, porque algunos están subiendo los precios manera desorbitada y no justificada. Y, si de verdad tienen tan poco margen, son los primeros que deberían hacer público cuánto tienen de margen sobre el escalón anterior. Y público quiere decir público. No en una nota de prensa. Entre el pelín de esfuerzo y el abuso están los gobiernos que intentan hacer las cosas bien para evitarlo.

“Una cosa es que el consumidor pueda asumir que
debe realizar algún esfuerzo más, pero lo que no puede ser es que haya un abuso vinculado como está pasando en las energéticas y también en algunos supermercados”

VF. Se dibuja un panorama complicado para los ciudadanos, ¿qué se divisa en el futuro?

MM. En un momento tan complejo como este también quiero señalar que estamos en una situación diferente, hay un elemento que ahora está presente y de manera potente que no estaba antes: tenemos unas oportunidades de generación de economía y de empleo, de nuevos yacimientos de ocupación, de nuevas economías, de nuevas industrias, que no teníamos al alcance de la mano. La dimensión de lo que generará la estrategia de economía circular aún no la conocemos. La dimensión que da la transición energética aún no la estamos percibiendo y cuando miremos hacia atrás dentro de 10 años diremos “increíble”. Hay mucha industria y puestos de trabajo que se pueden generar y compensar todo eso. Y los teníamos deslocalizados o no existían en nuestro entorno. Nos habíamos centrado en servicios, en agricultura, industrias muy deslocalizadas con un impacto relativo. Hay un nicho de oportunidad que está en nuestra mano. Si lo aprovechamos podremos superar esta situación.

“La dimensión de lo que generará la estrategia de economía circular aún no la conocemos (…) Hay un nicho de oportunidad que está en nuestra mano”

VF. ¿Cómo se vincula esta perspectiva económica con el Pacto Verde Europeo?

MM. El Pacto Verde Europeo no nace de una alianza, de un convencimiento desde las bases del ecologismo y de la lucha frente al cambio climático. Es, fundamentalmente, una política de creación de ocupación y economía. Entiende que tenemos un gran reto y tenemos enormes oportunidades de afrontar ese desafío en positivo. Asumirlo saliendo mejores desde lo económico y desde la creación de ocupación. Lo tienen clarísimo todos los líderes europeos. Así, por ejemplo, Úrsula von der Leyen no es ni de izquierdas ni ecologista, es una persona que sabe de las posibilidades que da el Pacto Verde Europeo: generación de economía y de ocupación. No se han escondido nunca y me parece positivo destacarlo desde una vertiente ecologista. Yo soy ecosocialista, no lo escondo, y, por tanto, para mí sí tiene un trasfondo potente: tenemos que cambiar el rumbo de las cosas.

VF. ¿Se ve en esa línea de trabajo en los próximos años?

MM. Yo me veo siempre ahí, desde las ideas y desde mi acción individual, colectiva, política, de trabajo. Para mí es una aspiración, es un modelo, es un modo de vida, más allá de una representación política. Es un convencimiento personal. Me veo ahí, yo formo parte de ese equipo. Desde el activismo, desde la Conselleria, desde las redes, en una conversación de café o en una entrevista. Formo parte de ese equipo. Me lo creo 100% e, incluso con resistencias, con negacionistas, lo tengo muy claro: eso va a pasar dentro de 10 años, en el 2030 todos los que estamos aquí, cuando miremos para atrás, no nos creeremos la dimensión de los cambios. Nos sorprenderemos de la capacidad de las sociedades, de las personas, de los gobiernos, de las empresas… de haber hecho una gran revolución.

“Yo soy ecosocialista (…) Yo me veo siempre ahí, desde las ideas y desde mi acción individual, colectiva, política, de trabajo. Para mí es una aspiración, un modelo, un modo de vida, más allá de una representación política”

VF. ¿Cómo ve el futuro inmediato del sector?

MM. Desearía que los impactos de inflación no fueran los que se prevén en estos momentos y espero que podamos transitar con cierta agilidad hasta que haya normalidad mientras Europa va resolviendo problemas y consecuencias derivados de la guerra de Ucrania.

VF. Queda casi un curso hasta finalizar el Botànic II. ¿Qué queda por hacer en estos meses en los que hay campañas importantes en juego?

MM. Quiero hacer un seguimiento muy serio del tema del tratamiento en frío. Sé que esto es de otro ámbito, pero creo que igual que lo hemos logrado tenemos que vigilar y exigir su cumplimiento. Porque así se podría conseguir que la cosecha de esta campaña pudiera pagarse en mejores condiciones, ya que hay menos cantidad, sin estar con la tensión de si entra una plaga que ponga en riesgo el futuro del sector. Ya hemos visto lo que ha pasado con el Cotonet de Sudáfrica y hemos tenido que hacer grandes inversiones y ponernos a investigar para frenar una amenaza real. Si no hay cumplimiento con el cold treatment, iremos a los tribunales. No podemos correr un riesgo tan grande.

En cuanto al impacto de la actual crisis sobre los costes de producción, tenemos la Agencia Valenciana de Información y Control Alimentario para controlar que se paga por encima de los costes de producción y que hay precios justos. También nos inquieta ver hasta qué punto podemos incluso ayudar a que se reduzcan ciertos costes de producción favoreciendo, por ejemplo, las energías renovables. Estamos invirtiendo mucho en favorecer las renovables para incrementar la eficiencia energética. Queremos trabajar con el sector para ver qué costes de producción pueden ir bajando y la energía era ya fundamental en nuestros planteamientos iniciales. Así que ahora, cuando el problema se ha agudizado, mucho más. No hay dinero ilimitado, ojalá, queremos reforzar esas ayudas, pero también tenemos que buscar otro tipo de soluciones.

Y después confío muchísimo en que la propuesta que del fondo de cooperación forestal con el pago por servicios ambientales pueda ayudar al pequeño agricultor y ganadero a seguir trabajando. Es fundamental esa aportación para una masa crítica que existe y es muy importante.

VF. Antes de saber si va a continuar con esta responsabilidad, ¿qué se llevará de su paso por la Conselleria? ¿Se ve continuando con el proyecto?

MM. Me voy a llevar una experiencia increíble y todo positivo. Incluso cuando los tiempos han sido muy difíciles. Es una gran experiencia para darte cuenta de que la sociedad tiene que cambiar, evolucionar a un concepto de proximidad. Es el elemento que va a poder con los retos pequeños y grandes. Las soluciones que pasan por la proximidad generan menos impactos individuales, colectivos, regionales y globales.

Yo creo que el balance es muy positivo en la casa. Creo que hemos hecho equipo incluso cuando hemos tenido diferencias y hemos sabido estar a la altura. Estamos en un momento social muy polarizado, muy visceral, muy de escaparate y eso es muy peligroso. En cambio, yo creo que nosotros, que somos tres, hemos estado a la altura y no nos hemos dejado llevar por ese estado de crispación. Han pasado cosas tan importantes que no nos debemos permitir perder ni un minuto de tiempo en ese tipo de situaciones.

En cuanto al futuro, la línea política del Botànic me parece que es positiva, creo que tiene que seguir gobernando y yo voy a intentar ayudar. A nivel personal, yo sé que mañana todavía estaré aquí. Al 150%. Así voy a ir, día a día, con toda la energía, porque mañana puede ser un día donde tenga que dar todo de mí. Hay que tener la mirada larga, pero los pies en la tierra que te sustenta hoy. Y esa es mi idea.

Pero en un proyecto de ese calado las personas somos instrumentos de algo más transcendente. La gente, los votantes, son maduros y entienden que lo importante es el proyecto, por encima de las personas. Creo que si hay un Botànic III podremos superar lo que venga de imprevisto y los problemas estructurales en mejores condiciones. Eso es lo importante.

“En un proyecto de ese calado las personas somos instrumentos de algo más trascendente (…) Si hay un Botànic III podremos superar lo imprevisto y los problemas estructurales en mejores condiciones. Eso es lo importante”

*Mireia Mollà, Consellera de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica de la GVA

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