“Muchas felicidades, Anecoop”, por Cirilo Arnandis

El Presidente Frutas y Hortalizas Cooperatives Agroalimentaries, Cirilo Arnandis, habla sobre la celebración del 50 aniversario de la cooperativa Anecoop

Más de 850 invitados se reunieron en el Auditorio del Palau de Les Arts Reina Sofía para conmemorar las cinco décadas de trayectoria de Anecoop. / Nerea Rodriguez

Cirilo Arnandis (*)

Si a cualquiera de nosotros nos preguntan si queremos formar parte, de forma activa, de un proyecto empresarial que lidera su segmento de mercado, que es reconocido internacionalmente, diversificado, en constante crecimiento y con gran proyección de futuro, que innova constantemente en “hubs” propios, socialmente comprometido y alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible contemplados en la Agenda 2030, es seguro que nuestra contestación sería afirmativa. La siguiente pregunta sería qué hay que hacer para pertenecer a este proyecto. En realidad, tiene una respuesta muy simple, y no es otra que ser agricultor. Pero no un agricultor cualquiera, sino un productor perteneciente a una cooperativa. Para aquellos que todavía no pertenecen a ninguna, lo más fácil es informarse en cualquiera de las cooperativas locales que existen en la mayoría de los municipios de nuestra geografía rural. 

No se trata de un acertijo ni de una adivinanza, sino de poner en valor la labor que durante 50 años viene realizando una de las empresas enseña en el ámbito de la comercialización de productos hortofrutícolas, como es el caso de Anecoop. Y recalco lo de empresa, aunque como es bien sabido su forma jurídica es la de cooperativa, en este caso de segundo grado, ya que sus socios mayoritarios son cooperativas locales. Porque si atendemos a la definición de empresa como una organización económica y jurídica que combina recursos humanos, financieros y materiales para producir bienes o servicios, satisfaciendo necesidades del mercado con el fin, generalmente, de obtener un beneficio económico, está claro que Anecoop es empresa. Peculiar para algunos quizás, porque además de ejercer el riesgo y compromiso que supone estar presente en el mercado, ofreciendo productos de calidad para dar satisfacción a sus clientes y consumidores, asume un compromiso adicional con los agricultores de sus cooperativas asociadas, que al fin y a la postre, son los propietarios de esta empresa.

“Con este evento se conmemora el éxito de un proyecto que tuvo su inicio en un concepto más amplio de colaboración entre un grupo de cooperativas citrícolas valencias, y cuyo único objetivo, por aquel entonces, era poder vender en los países de Europa del Este”

“Desde entonces, con el devenir del tiempo, bien se puede decir sin temor a equivocarnos que se ha convertido en la mayor red comercial hortofrutícola de Europa”

En este contexto, Anecoop ha celebrado sus primeros 50 años de existencia en un acto conmemorativo que ha sido capaz de reunir a más de 850 personas, en un lugar emblemático como la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en la ciudad de Valencia. Precisamente donde radica su sede social, ya que fueron una serie de cooperativas valencianas las primeras visionarias, impulsoras y comprometidas con una idea. Así pues, estamos ante un proyecto nacido valenciano, que con el tiempo ha ido dando cabida a cooperativas y otros tipos de empresas de toda España. Con este evento se conmemora el éxito de un proyecto que tuvo su inicio en un concepto más amplio de colaboración entre un grupo de cooperativas citrícolas valencias, y cuyo único objetivo, por aquel entonces, era poder vender en los países de Europa del Este. Desde entonces, con el devenir del tiempo, bien se puede decir sin temor a equivocarnos que se ha convertido en la mayor red comercial hortofrutícola de Europa. Y es que más allá de los resultados que avalan el éxito del proyecto, cabe destacar que es una entidad que trasciende a las cifras, pues cuando Anecoop avanza, lo hace todo un sector, su gente, y por qué no decirlo, toda la sociedad. 

“Partiendo de un primer envío en barco de naranjas a Rusia allá por 1975, Anecoop dispone en la actualidad de una propuesta homogénea en términos de volumen, gama y calendario, lo que le permite estar presente en cerca de 70 países, con una oferta de más de 90 productos entre cítricos, fruta de temporada —ya sea de verano o de otoño—, frutas exóticas, hortalizas —de invernadero o al aire libre—, además de zumos, conservas vegetales, flores, productos de V gama y vinos”

Partiendo de un primer envío en barco de naranjas a Rusia allá por 1975, Anecoop dispone en la actualidad de una propuesta homogénea en términos de volumen, gama y calendario, lo que le permite estar presente en cerca de 70 países, con una oferta de más de 90 productos entre cítricos, fruta de temporada —ya sea de verano o de otoño—, frutas exóticas, hortalizas —de invernadero o al aire libre—, además de zumos, conservas vegetales, flores, productos de V gama y vinos. Para su gestión cuenta con una estructura con cinco delegaciones en España, dos filiales en 8 países y dos plataformas logísticas. Todo ello, en el último ejercicio ha posibilitado alcanzar una facturación global del grupo que supera los 1.160 millones de euros, lo que le distingue como primer exportador hortofrutícola español, además de ser un referente internacional del cooperativismo agroalimentario. Es el fruto del trabajo de 61 cooperativas y empresas asociadas, que agrupan a más de 20.000 socios, los cuales cultivan más de 61.000 hectáreas, en un total de 13 provincias españolas repartidas por 7 comunidades autónomas.

Estamos inmersos en un escenario cada vez más convulso, difícil e imprevisible, en el que los agricultores también son víctimas. En este mismo contexto, los propios Estados, incluso las grandes potencias, buscan alianzas estratégicas que les permitan ser más fuertes ante estos retos. Es por ello que pensar que un productor de nuestro sector tiene el mejor escenario actuando individualmente, a pecho descubierto, parece una osadía o un riesgo demasiado alto en la defensa de sus propios intereses. Cada uno puede sumarse a la estrategia que le parezca más conveniente, por los motivos que cada uno tenga, pero insisto en que, en el contexto actual, unir fuerzas y colaborar forman parte de una actitud adecuada para afrontar con mayor seguridad los retos que se nos plantean. Y es aquí donde la cooperativa local, con su proximidad al socio, y gracias a la prestación de servicios, a su compromiso con el entorno, a la información que ofrece, y en esencia, a la rentabilidad que es capaz de generar con su actividad, es un claro ejemplo de una solución para abordar el futuro con garantías de éxito y avanzar en la cadena de valor.

En cierta medida, el mayor hecho diferencial de la razón de ser de Anecoop viene de su propia forma jurídica, el de ser cooperativa. En este caso, cooperativa de cooperativas, en un claro ejemplo en el que bien se puede decir que “juntos, somos más fuertes”. Es evidente, como a la vez legítimo, que el objetivo de mayoritario de cualquier empresa mercantil, sea del sector que sea, es el de obtener el mayor beneficio para sus propietarios, en el que de un modo simplificado, se trata de obtener la materia prima al menor coste posible, conferir valor añadido, y vender al mayor precio posible, dentro de las posibilidades de cada mercado y de cada negocio. En esta clase de empresas, el beneficio irá destinado a los accionistas, propietarios de la mercantil, aunque no formen parte de la actividad, pues vale con ser accionista, aunque residan a cientos o miles de kilómetros. Su compromiso con la mercantil acaba el día que decida vender sus acciones. El hecho cooperativo es otra cosa muy distinta.

Si bien existen paralelismos, pues el mercado es el mismo para todos y los clientes potenciales son los mismos, hay una serie de hechos diferenciales, que aunque puede que no exclusivos, sí que son propios e identificativos de las empresas cooperativas de nuestro sector, en el que Anecoop, junto con sus cooperativas y entidades asociadas, es un claro ejemplo. Así, nos encontramos ante una empresa cuyos propietarios son los agricultores, los cuales tienen ocasión, por grandes o pequeños que sean, de participar de la vida de la cooperativa. De igual manera, los destinatarios últimos del beneficio empresarial también son los propios agricultores, siendo ésta la razón principal de su vida social, comercial y empresarial. Agricultores ligados al territorio y beneficios empresariales que quedan en el territorio. Es quizás éste uno de los motivos por los cuales las cooperativas somos diana de una serie de críticas interesadas, pero lo cierto es que bien se deberían de haber superado a la vista de los resultados. Con valores, y éxito empresarial, Anecoop, junto con sus entidades asociadas y sus agricultores, puede celebrar su 50 cumpleaños de la manera más brillante.

La tónica general en nuestro sector es la de lanzar mensajes pesimistas y malas noticias, quizás por el ambiente que caracteriza a nuestra sociedad de forma general. Pero si queremos que jóvenes formen parte de ese relevo generacional tan necesario, habrá que cambiar el discurso y apostar por el futuro. La agricultura puede ser rentable y socialmente reconocida, pues a fin de cuentas su función más importante es la de darnos de comer, además de custodiar el territorio. Así, Anecoop está haciendo una clara apuesta de futuro con iniciativas en el ámbito de la organización interna de las cooperativas, de la sostenibilidad, con su Observatorio, así como su Plan Releva, dirigido a jóvenes agricultores de sus cooperativas socias. Si a esto le sumamos su apuesta consolidada en otras materias como la promoción, la investigación y la innovación, con ejemplos tan exitosos como la sandía sin pepitas o el kaki, y la digitalización, bien se puede decir que, como ya es el caso de cada vez más cooperativas locales, Anecoop llegará a celebrar otros 50 años en un gran estado de salud. Un claro ejemplo de lo que supone, y puede suponer, ser cooperativa.

Tenemos que seguir siendo referente internacional del cooperativismo agroalimentario, en un claro ejemplo de éxito sustentando en una serie de valores compartidos, a través de la unión, el esfuerzo colectivo y el compromiso, además de con sus clientes, con la agricultura, con el territorio y con la gente que lo habita. En este objetivo cumplido, no cabe más que felicitar a Anecoop, que es lo mismo que felicitarnos las cooperativas y sus socios, por ser fieles a su slogan y ofrecer cada día “Raciones de vida para el campo”.

(*) Presidente Frutas y Hortalizas Cooperatives Agroalimentaries.

Acceso al artículo en la página 6 del ejemplar de Valencia Fruits.

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