“Naranjas, el problema del consumo”, por Paco Borrás

El consultor hortofrutícola, Paco Borrás, realiza una radiografía general sobre la campaña de naranja española

En esta temporada el inicio de la campaña de naranjas españolas fue más lento y se habló mucho de las existencias de Sudáfrica, que realmente estaban y que provocó que algunas cadenas tardaran alguna semana más en cambiar de origen, según Borrás. / Archivo

Paco Borrás (*)

Cuando analizamos el desarrollo de cualquier campaña hortofrutícola es normal que caigamos en ciertos tópicos para explicar los problemas que se presentan. Que la competencia de otros países es muy fuerte, que quedan restos de las campañas de ultramar, que no hace frío y no se consume, etc., etc.

No es fácil en esos momentos aceptar causas propias como falta de calidad, excesiva prisa en la recolección, falta de estructura organizativa del sector, etc. En algunos momentos existe una falta de observar el bosque por encima de los primeros árboles e intentar analizar con mayor perspectiva el producto en cuestión.

Por ello es interesante observar la historia de las importaciones de naranjas de la Unión Europea de países terceros de la última década que nos lo refleja muy bien, el boletín Nº 57 del MAPA de seguimiento de las importaciones.

Cuando hablamos en particular de naranjas, sacar a colación Sudáfrica es, desde hace años, un tópico muy recurrente, aunque al ser hemisferio sur sus naranjas llegan en contraestación nuestra. De hecho, si observamos los ritmos de entrada de las naranjas en Europa en los meses que coincidimos, en la Gráfica 1 se puede observar cómo han sido en las últimas dos campañas las curvas de España y Sudáfrica.

Esta imagen es cíclica desde hace muchos años para estos seis meses y la campaña pasada el inicio de la parte española de naranjas fue ordenada a pesar de que la entrada de naranjas de Sudáfrica había sido récord mensual.

Sin embargo, en esta temporada el inicio de la campaña de naranjas españolas fue más lento y se habló mucho de las existencias de Sudáfrica, que realmente estaban y que provocó que algunas cadenas tardaran alguna semana más en cambiar de origen, pero los ritmos de entrada fueron los que vemos en la Gráfica 2.

Las curvas son muy similares y, sin embargo, es un hecho lo difícil que estuvo este año el inicio de la campaña española de naranjas.

Aunque a veces se nos olvida el otro gran proveedor de naranjas de la Unión Europea, Egipto. Y es interesante observar la evolución de nuestros dos grandes competidores en la última década, ya que de los países terceros el 85% (ver Gráfica 3) corresponden Sudáfrica y Egipto, aunque las de Egipto entran todas dentro de la misma campaña que España y las de Sudáfrica en contraestación, como ya hemos visto.

Sudáfrica ha crecido muy poco y alcanzó su máximo en la campaña 2020/21 y no es fácil que lo pueda recuperar a corto plazo, en parte porque está reduciendo las hectáreas de naranjas a favor de las mandarinas tardías. Este efecto ya lo citamos hace unos días en un artículo anterior (Valencia Fruits, 30 diciembre 2025).

En el caso de Egipto, vemos como en la campaña 2024/25 se rompió la tendencia de las últimas tres campañas y han entrado en la Unión Europea 146.000 toneladas menos que la campaña anterior, lo que supone un 30% menos. En este caso se han dado tres factores: la menor cosecha de naranjas, el crecimiento de su consumo interno porque Egipto sigue incrementando su población en más de un millón anual y la aparición exponencial de nuevos extractores para producir zumo de naranja concentrado y congelado, aprovechando la burbuja del precio de este producto en el mercado de futuros debido a la caída de producción de hace dos años de Florida y Brasil.

Esta burbuja se ha roto al recuperar Brasil una parte de su producción que no es el caso de Florida que sigue bajo mínimos, pero es pronto para saber si la proliferación de los extractores en Egipto, que detraen una parte importante de las naranjas para fresco se mantendrá o si fracasara parte de esta estrategia y Egipto volverá a la senda del crecimiento de sus exportaciones totales de naranjas que están estabilizadas en la última década.

Consumo en la Unión Europea

Es interesante observar cuál ha sido la evolución total dentro de la Unión Europea, por ello, en vez de detenernos en analizar sólo la situación de España, Sudáfrica y Egipto, vamos a observar (Gráfica 4) el conjunto de países que suministran a la Unión Europea tanto con producción propia de la Unión como con la importación de países terceros a lo largo de la última década.

De la Unión Europea las entradas son mayoritariamente de España más las de Grecia e Italia básicamente.

Evidentemente el consumo total en este caso no tiene en cuenta el consumo de los países productores que son España, Italia Grecia y Portugal. Pero sí que refleja el consumo de los países no productores de la Unión Europea que representan unos 330 millones de habitantes y que, como nos muestra la gráfica, ha bajado un 10% en la última década.

Por otro lado, ya sabemos que el consumo de naranjas en los hogares en España (Tabla 2) de la última década ha bajado una verdadera barbaridad, sin que hayamos hecho nada más allá de decirlo.

Por todo ello, en mi opinión y si hablamos de naranjas, creo que nuestro problema si miramos fuera es que nuestros grandes competidores son, efectivamente, Sudáfrica y Egipto, pero Egipto es más sangrante porque es competencia en nuestros mismos meses. Frenar las entradas de países terceros es un tema político y hay que pelearlo en Bruselas.

Que los europeos reconozcan nuestras naranjas, las portuguesas, italianas y griegas como producto europeo cultivado con mayores medidas de seguridad alimentaria y con menor huella de carbono es una función de los productores europeos, de las autoridades sanitarias europeas y, sobre todo, de la distribución europea que debería identificar claramente cuando el producto es europeo y cuando no lo es en sus marcas propias, algo que normalmente no hacen.

Pero, nuestro problema en naranjas es que el consumo está bajando, tanto aquí, en España, como en nuestro mercado histórico, y es evidente que los productores de naranjas no reaccionamos.