La pérdida de rendimientos y competitividad marca la campaña del ajo español

Desde la ANPCA reclama medidas urgentes a nivel nacional y europeo para proteger el cultivo y sus mercados

El cultivo del ajo morado lleva años perdiendo superficie cultivada. / ARCHIVO

Julia Luz. Redacción.

El cultivo del ajo español se encuentra en una situación de “emergencia sectorial”, con una pérdida progresiva de competitividad y rendimientos, el colapso del arancel frente a terceros países y la obsolescencia del seguro agrario. Por ello, los representantes del sector piden la necesidad urgente de que las administraciones públicas adopten medidas concretas y eficaces de cara a la próxima campaña.

En cuanto a la campaña de este año, el sector se mantiene una prudente expectativa pese a la buena evolución inicial de los cultivos. Para el director ejecutivo de ANPCA, Luis Fernando Rubio, el desarrollo vegetativo de las plantaciones está siendo positivo, aunque todavía es pronto para anticipar resultados definitivos en términos de rendimiento,

El ajo spring o temprano —el primero en entrar en producción— presenta por el momento una evolución favorable en campo. No obstante, Rubio subraya que será entre finales de abril y principios de mayo cuando pueda evaluarse con mayor precisión su potencial productivo. “El desarrollo está siendo muy bueno, pero hasta esas fechas no podremos saber realmente cómo van a comportarse los rendimientos”, señala.

Posteriormente llegará el turno del ajo morado, cuya recolección se concentra tradicionalmente entre finales de junio y durante el mes de julio. Aunque históricamente ha sido la variedad principal del cultivo español —si bien actualmente ha perdido peso en superficie—, continúa siendo una referencia para el sector por su calidad y posicionamiento comercial.

El director ejecutivo de ANPCA explica que el calibre final del producto se define especialmente durante el último mes de cultivo, periodo en el que se produce el engorde de las cabezas y el desarrollo de los dientes. 

La crisis del ajo morado

Uno de los puntos centrales y que lleva en el sector ya varias temporadas es la pérdida sostenida de rendimientos por hectárea que el sector viene registrando campaña tras campaña, con especial incidencia en el ajo morado, la variedad más tradicional, de mayor calidad y con mayor valor añadido de cuantas se cultivan en España. 

Según explica Rubio, la caída de la productividad está directamente relacionada con la pérdida de competitividad del sector. El sector atribuye esta situación, en gran medida, a la evolución de la política fitosanitaria de la Unión Europea, que en los últimos años ha eliminado materias activas consideradas clave para el control eficaz de plagas y enfermedades que afectan al cultivo durante los meses finales del ciclo productivo. En el caso del ajo morado —cuya recolección es más tardía— la incidencia es aún mayor, ya que permanece más tiempo en campo y resulta más vulnerable a los ataques de plagas entre mayo y julio. Para el director ejecutivo del ANPCA, “hemos dejado de ser competitivos porque bajan los rendimientos y aumentan los costes, en buena medida por la falta de soluciones fitosanitarias eficaces”.

Rubio recuerda que anteriormente los productores contaban con soluciones fitosanitarias que permitían mantener rendimientos estables y acordes a las necesidades del cultivo. Sin embargo, las alternativas actualmente autorizadas, basadas en estrategias biológicas o de control ecológico, presentan —según el sector— una eficacia menor y un coste superior. “Hoy disponemos de herramientas menos eficaces y mucho más caras. Esto provoca que controlemos peor las plagas, obtengamos menos kilos por hectárea y, además, aumente el coste por kilo producido”, sentencia. 

De esta manera, el resultado es un incremento notable de los costes de producción que, al repartirse sobre volúmenes cada vez menores, agrava la rentabilidad de las explotaciones y reduce la competitividad del ajo español frente a producciones de terceros países. Como consecuencia, son muchos los agricultores que han comenzado a sustituir progresivamente el cultivo de ajo morado por variedades más tempranas, que permanecen menos tiempo en el campo y sufren una menor presión de plagas en la segunda mitad de la primavera y el verano. 

Reclamaciones y demandas

Las importaciones procedentes de terceros países y la falta de actualización del arancel comunitario constituyen otro de los grandes motivos de preocupación para el sector del ajo español. Por ello, piden la activación de las cláusulas de salvaguarda frente a las importaciones de terceros países, como China y Egipto, así como la revisión y actualización del arancel específico del ajo, que permanece desfasado desde 2001. 

En el ámbito fitosanitario, el sector solicita la autorización de determinados productos porque las medidas actuales no resultan suficientes. Y no se trata sólo de autorizaciones excepcionales, para Rubio esto son “parches”, cuando lo que realmente son “soluciones duraderas y efectivas”.