Petición de acciones contra el desperdicio alimentario

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Un grupo de unos 150 ciudadanos elegidos al azar procedentes de todos los países de la UE ha pedido que Bruselas ponga en marcha más acciones para reducir el desperdicio alimentario

Desperdicio Alimentario

La propuesta incluirá objetivos concretos de reducción del desperdicio alimentario en las distintas fases de la cadena. / Archivo

Belén Delgado/ Efeagro.

El desperdicio alimentario es una realidad que preocupa a la sociedad europea. Así se ha evidenciado el pasado domingo 12 de febrero en la capital belga. Un grupo de unos 150 ciudadanos elegidos al azar procedentes de todos los países de la Unión Europea (UE) ha pedido que Bruselas ponga en marcha más acciones para reducir el desperdicio alimentario, que cuesta 130.000 millones de euros al año.

Este panel de participación ciudadana es el primero de una nueva serie de grupos que la Comisión Europea está organizando para incorporar sus propuestas en el proceso legislativo, después de haber reunido a unas 800 personas para que debatieran sobre diferentes asuntos durante la Conferencia sobre el Futuro de Europa entre 2021 y 2022.

Los ciudadanos reunidos han formulado una lista de recomendaciones, con el propósito de elevar su voz en el proceso de decisión en las políticas alimentarias

En esta ocasión, el tema principal ha sido el desperdicio alimentario, al que seguirán otros paneles dedicados al mundo virtual y a la movilidad en la formación. En representación de los 500 millones de personas que habitan la UE, los ciudadanos reunidos han formulado una lista de recomendaciones, con el propósito de elevar su voz en el proceso de decisión en las políticas alimentarias.

Propuestas ciudadanas

El apoyo a la agricultura local, el intercambio de experiencias y datos, la promoción de los productos de temporada, la planificación en las compras, la concienciación en las escuelas, el fomento de plataformas y aplicaciones digitales para conectar a los consumidores y la innovación en el envasado han sido algunos de los puntos defendidos durante la sesión final.

Los ciudadanos también han propuesto visibilizar más el problema del desperdicio, realizar nuevas acciones con la distribución y los restaurantes, y dar herramientas a los consumidores para entender mejor las fechas de caducidad o las de consumo preferente.

El panel ha mostrado interés en que haya una cadena alimentaria “justa” y “solidaria”, en la que se faciliten las donaciones de alimentos, se incentiven más las buenas prácticas y se sancionen las malas, y se mejore la información sobre la cantidad de comida que se desecha.

La española Sonia Díaz ha participado en el debate y votación de las recomendaciones, con la esperanza de que tengan un “impacto” y los países las adapten a sus normas de alguna manera.

“No estamos para despilfarrar ni comida ni dinero”, ha señalado a Efeagro esta especialista en acuicultura, que ha echado de menos que se hable más del desperdicio del pescado y la carne en unas charlas que -a su juicio- han estado más centradas en otros productos como las frutas y hortalizas.

Un tercio de los participantes en el panel han sido jóvenes, como el francés Tiago Jammeh, de 19 años, que se ha mostrado a favor de que “se les oiga” en las instituciones europeas sobre una cuestión “tan interesante”.

Influir en el proceso legislativo

La Comisión Europea preparará un informe con las conclusiones de estos “embajadores” ciudadanos y lo incorporará como un anexo a su propuesta de revisión de la directiva marco sobre residuos, prevista para el próximo junio.

La propuesta incluirá objetivos concretos de reducción del desperdicio alimentario en las distintas fases de la cadena, que serán de obligado cumplimiento para los países de la UE, y entre los que se espera que esté la prohibición de destruir los excedentes de alimentos.

La directora general de Sanidad y seguridad alimentaria de la Comisión Europea, Sandra Gallina, ha destacado al término de la reunión que se necesita “un cambio de mentalidad” frente al desperdicio alimentario, “cuando 36 millones de europeos no se pueden permitir una comida decente al día”.

Gallina ha apoyado la creación de foros en los que los ciudadanos “no solo puedan hablar, sino también contribuir a la aplicación de las leyes”, mediante un sistema más transparente.

Según fuentes comunitarias, ya existen muchas medidas voluntarias para el sector privado, pero hace falta entender mejor el comportamiento de los consumidores, puesto que más de la mitad del desperdicio generado en la UE ocurre en los hogares.

Unos 57 millones de toneladas de alimentos y bebidas acabaron en la basura en 2020, lo que equivale a 127 kilos por persona, una décima parte de lo que se produce, de acuerdo a los últimos datos oficiales.

La reducción del desperdicio y las pérdidas de alimentos forman parte de la estrategia de la Comisión “De la granja a la mesa”, considerada una prioridad del Pacto Verde Europeo.