Postcosecha en cítricos, herramienta estratégica para ganar eficiencia

Agrofresh explica como una gestión eficiente en almacén permite controlar incidencias, optimizar el uso de cámaras y líneas, ajustar mejor las salidas y trabajar con mayor seguridad en exportaciones

Agrofresh. 

En plena campaña citrícola en España, con las centrales trabajando a ritmo alto y los programas de exportación en marcha, la sostenibilidad deja de ser un concepto teórico para convertirse en gestión diaria. No se trata sólo de producir bien en campo, sino de que naranjas, mandarinas y limones lleguen a destino con la calidad exigida por la distribución y con el menor porcentaje posible de merma. Ahí es donde la postcosecha marca la diferencia.

En cítricos, una mala gestión en almacén se traduce rápidamente en podredumbres, reclamaciones, destríos y tensiones comerciales. Una gestión eficiente, en cambio, permite controlar incidencias, optimizar el uso de cámaras y líneas, ajustar mejor las salidas y trabajar con mayor seguridad en exportaciones, especialmente en envíos de largo recorrido. El resultado: menos desperdicio, menos costes ocultos y mayor estabilidad comercial.

Sin tecnologías y protocolos adecuados de postcosecha, el sistema se vuelve más vulnerable. Aumentan las mermas en almacén y transporte, se acortan las ventanas comerciales y se incrementa la presión por vender rápido, muchas veces con menor margen. Además, desde el punto de vista productivo, para colocar el mismo volumen comercializable habría que producir más, con mayor consumo de agua, energía y superficie agrícola. En un contexto de costes crecientes y exigencias ambientales, esa ecuación no es sostenible.

El sector citrícola exige soluciones con eficacia contrastada, compatibles con las listas de sustancias restringidas de la distribución europea y respaldadas técnicamente para superar auditorías de sostenibilidad, trazabilidad y seguridad alimentaria. En este entorno, el manejo del etileno y el control de podredumbres postcosecha siguen siendo pilares técnicos fundamentales.

La sostenibilidad, en este escenario, no es un eslogan. Es eficiencia aplicada. En AgroFresh, actúa como filtro en cada desarrollo: la tecnología debe reducir mermas, optimizar recursos y aportar valor real a la central y al operador.

Las líneas actuales de trabajo se centran en reducir el desperdicio alimentario en distintas especies y mercados, desarrollar recubrimientos y formulaciones avanzadas que mejoren la conservación con menor impacto ambiental e integrar herramientas digitales que permitan monitorizar atmósferas, calidad y trazabilidad de lotes. La digitalización aporta algo muy concreto: decisiones basadas en datos y aplicación ajustada a lo necesario en cada momento.

La adaptación al cambio climático es otro frente clave. Las variaciones en campo están generando nuevas fisiopatías y comportamientos postcosecha distintos, lo que obliga a ajustar protocolos y tecnologías para mantener la estabilidad en almacén.

En este contexto, los recubrimientos comestibles de base vegetal como VitaFresh™ Botanicals representan una línea de trabajo alineada con las demandas actuales. Producidos bajo estándares certificados de gestión ambiental ISO 14001, ayudan a reducir deshidratación y mermas y, en determinados casos, permiten disminuir el uso de envases plásticos o ciertos tratamientos adicionales. Para la central, esto significa eficiencia operativa y mejor posicionamiento frente a clientes cada vez más exigentes.

La digitalización también avanza en la toma de decisiones. Plataformas como FreshCloud™ facilitan la monitorización de parámetros clave y permiten ajustar estrategias en tiempo real, reduciendo riesgos y mejorando la planificación de salidas, especialmente en exportaciones a destinos lejanos.

Desde su origen, AgroFresh nació con una misión concreta: ayudar a que la fruta llegue al consumidor con la mejor calidad posible, ayudando a reducir el desperdicio alimentario. Hoy, esa misión se integra en un contexto donde la sostenibilidad es también competitividad.

En un sector citrícola con márgenes ajustados y competencia global intensa, la postcosecha no es un complemento. Es una herramienta estratégica para proteger valor, asegurar programas y construir campañas más rentables y resilientes. Cada kilo que llega en condiciones óptimas no sólo mejora la cuenta de resultados; mejora la eficiencia del sistema en su conjunto.

Acceso a la noticia en la página 33 del dossier de Cítricos en el ejemplar de Valencia Fruits.

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