¿Puede la agricultura mitigar el cambio climático?

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La agricultura puede desempeñar un papel crucial a la hora de mitigar el calentamiento global

La sequía es uno de los efectos del cambio climático que más afecta a la agricultura. / ARCHIVO

Valencia Fruits. Redacción.

La agricultura, como el resto de actividades económicas, genera emisiones de gases que provocan el efecto invernadero. No obstante, es a su vez una víctima del cambio climático, ya que sufre las consecuencias de los fenómenos meteorológicos. Sequías como la que sufre desde hace unos años la Axarquía malagueña, las heladas de esta primavera que han desechado gran parte de la producción de fruta de hueso en Cataluña o las incesantes lluvias de pedrisco que no han dejado de azotar a la Comunitat Valenciana son algunos de los ejemplos, adversidades climáticas que cada vez serán más extremas y más frecuentes.

Si bien la agricultura forma parte del entramado que provoca y sufre el cambio climático, también puede desempeñar un papel crucial para mitigar este calentamiento planetario, gracias a la capacidad del suelo y de los cultivos para absorber el dióxido de carbono

Tal y como apuntan desde el IRTA (Instituto de investigación y Tecnología Agroalimentarias), adscrito al Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural (DACC) de la Generalitat de Catalunya, “las plantas absorben continuamente el dióxido de carbono generado por la actividad humana a través de la fotosíntesis y, como resultado, se produce biomasa; cuando mueren y se descomponen, los organismos vivos del suelo como las bacterias, los hongos o las lombrices de tierra, entre otras, las transforman en materia orgánica, un material rico en carbono que retiene el agua y nutrientes como el fósforo y el nitrógeno en el suelo”. Además, este aspecto tan beneficioso de los vegetales podría ser mayor si se implantaran estrategias de fijación de carbono y mitigación de gases de efecto invernadero en las prácticas agrícolas. Por este motivo, el IRTA coordina y lidera varios proyectos para determinar qué tipos de cultivo y qué prácticas permiten absorber más carbono en el suelo y reducir al máximo las emisiones de CO2.

Las mejores prácticas

La Guía de buenas prácticas agrarias CARBOCERT, en cuya redacción participó el IRTA, recopila las mejores prácticas disponibles para cuantificar y mejorar el secuestro de carbono en suelos agrícolas y estructuras leñosas de los seis cultivos más representativos del Estado español: olivo, almendro, trigo, cítricos, vid y arroz. Entre las prácticas que se recogen y que favorecen el secuestro del carbono se encuentran, por ejemplo, incorporar los restos de poda o del cultivo en el suelo, o bien labrar el mínimo o, incluso, no labrar. Así, tal y como recoge la guía, se estima que incorporar restos de poda puede incrementar en un 60% el contenido de carbono orgánico en las capas superficiales del suelo.

Más carbono, más fertilidad

La fijación del carbono en los suelos no solo ayuda a mitigar los efectos del cambio climático, sino que también hace los suelos más fértiles y resilientes, y por tanto, más productivos, algo que contribuye a abastecer alimentos en un mundo en crecimiento exponencial, se espera que para 2050 haya en el planeta 10.000 millones de personas y que la demanda de alimentos aumente hasta en un 60%.