Pese a la pérdida de superficie y de capacidad productiva, el sector del ajo español busca consolidar su presencia y diferenciarse en mercados internacionales

Muchos agricultores han optado por el cambio varietal, y han pasado al ajo Spring por los bajos rendimientos del ajo morado en las dos últimas campañas. / Anpca
Julia Luz. Redacción.
La campaña de ajo llega marcada por un panorama de incertidumbre para los productores españoles. A diferencia de otros cultivos, como la cebolla, que ha experimentado un crecimiento en superficie y rendimientos, el ajo ha tenido una evolución más complicada. Tal y como explica Luis Fernando Rubio, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Ajo (ANPCA), “en las últimas dos campañas hemos perdido más del 30% de la superficie cultivada en toda España”. Esto ha dejado al sector en una situación difícil, con rendimientos significativamente bajos, especialmente en 2023 debido a las lluvias intensas de mayo.
Según ANPCA, la supeficie estimada de esta campaña “se va a mantener más o menos estable, puede que con un ligero incremento de alrededor de un 4-5% respecto al año anterior”
“En 2024 recuperamos parcialmente esos rendimientos” y se alcanzaron las 22.000 hectáreas cultivadas a nivel nacional, “lo que nos permitió que la campaña de comercialización se desarrollara de forma más o menos normal, aunque por debajo de la demanda”, explica Rubio. Respecto a la campaña de este año, si bien aún son sólo estimaciones, desde ANPCA creen “que la superficie se va a mantener más o menos estable, puede que con un ligero incremento de alrededor de un 4-5% respecto a la campaña anterior”.
En cuanto a los precios, Rubio afirma que “pese a que han sido buenos tanto a nivel nacional como internacional, no compensan las pérdidas que hemos tenido por los bajos rendimientos”. Como consecuencia de esta situación, muchos agricultores han optado por cambiar del ajo morado al ajo Spring, ya que los rendimientos de la variedad autóctona han sido especialmente bajos.
Las lluvias de estas últimas semanas “no ha afectado negativamente al ajo”, pero “el principal problema que podríamos tener es el desarrollo de hongos o enfermedades”, señala Rubio. Es por ello que los productores han tratado de manejar la situación utilizando medios no tradicionales, ya que el suelo no permitía el acceso a las plantaciones de la manera convencional. El director de ANPCA también menciona “el problema de la mosca del ajo”, una plaga para la que han conseguido la autorización excepcional de un producto para tratar la plaga “de manera efectiva”.
En este sentido, Rubio denuncia que “los problemas para producir y obtener suficiente cantidad para cubrir la demanda se deben, en gran parte, a la disminución de los rendimientos, que es consecuencia de la eliminación de materias activas y herramientas disponibles para combatir plagas y enfermedades”. A su juicio, “la eliminación de productos fitosanitarios por parte de la Comisión Europea y del Ministerio español está dificultando el control de plagas, y las herramientas que podemos utilizar no actúan de manera eficaz”.
Aun así, el enfoque del sector sigue siendo claro: “mantener la calidad del ajo español, destacando variedades autóctonas como el ajo morado” y defender su seguridad alimentaria frente a la producción de otros orígenes, señala Rubio, quien destaca que esta diferenciación es crucial para la competitividad del ajo español en los mercados internacionales.
“Estamos trabajando en un programa de promoción del ajo español, no sólo a nivel nacional, sino también internacional”
Y ese es uno de los esfuerzos clave de ANPCA: la promoción internacional del ajo español. “Estamos trabajando en un programa de promoción del ajo español, no solo a nivel nacional, sino también internacional”, afirma Rubio. En particular, están centrados en Estados Unidos, que es el segundo mayor importador de ajo español, a pesar de las dificultades relacionadas con los aranceles. “Estamos llevando a cabo campañas de promoción en ese país, tratando de incentivar el consumo de un ajo seguro, no más caro ni de menor calidad, sino un ajo con garantía de seguridad alimentaria”, explica. Además, Rubio ve el acuerdo con Mercosur como una oportunidad para el sector, a pesar de los desafíos que pueda traer. “El acuerdo con Mercosur puede ser positivo para el sector, ya que, aunque nos obliga a abrir contingentes para la importación de ajo argentino, también nos da la oportunidad de recuperar mercados tradicionales como Brasil, que siempre ha sido un gran importador de ajo español”.
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