La subida de los costes amenaza la supervivencia de empresas agroalimentarias

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Lainco Laiguant
Bioibérica CT

El encarecimiento de los costes de la industria alimentaria española afectará, en última instancia, al consumidor final

comercialización de productos agrícolas

Con las actuales condiciones existe el riesgo también de que las compañías retrasen inversiones en nuevos proyectos. / Archivo

Efeagro.

El encarecimiento de la energía, las materias primas y el transporte supone una seria amenaza para la industria alimentaria española y pone en riesgo la supervivencia de una parte del sector.

Así lo ha alertado la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), que ha recordado que esta espiral inflacionista se produce cuando muchas empresas todavía están “en proceso de recuperación de la crisis provocada por la pandemia”.

“La coyuntura económica compromete la competitividad de empresas y empleos en un momento en el que, como primer sector industrial del país, queremos liderar la recuperación de la crisis”, ha señalado en un comunicado el director general de la patronal, Mauricio García de Quevedo.

La escalada de costes afecta a todos y cada uno de los procesos productivos de las empresas agroalimentarias

El aumento del precio de la electricidad de las últimas semanas exige “medidas a corto plazo” por parte del Gobierno, según los responsables de FIAB, que reclaman actuaciones para “mejorar” la situación mientras se trabaja en soluciones de carácter estructural.

Efectos también en el consumo

Además, desde la patronal han advertido que con las actuales condiciones existe el riesgo también de que las compañías dejen de acometer o retrasen inversiones en nuevos proyectos.

La entidad recalca que a la subida del precio de la electricidad se suman el encarecimiento de las materias primas y del transporte tanto por carretera como por vía marítima, y ha admitido que existen “dificultades de aprovisionamiento” en algunos casos.

García de Quevedo ha incidido en que este escenario también puede impactar en el consumo, considerado un motor clave en la recuperación económica. “El gasto del consumidor podría reducirse, perdiendo todo el esfuerzo que se ha realizado previamente para la reactivación de la economía y la generación de confianza“, ha insistido.